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I fall in love with everything, I also hate everything. It's very hard to be a misanthrope and a romantic at the same time... ♥ Facebook: Skarskull - Facebook Group: SkarSkull.GoldenYaoi ♥ Twitter: @xSkarSkull ♥ Amor Yaoi, Wattpad, Fanfiction: skarskull ♥ Instagram: SkarSkull

martes, 9 de abril de 2019

Mis recuerdos contigo.

El año era 2010, yo seguía en la secundaria, en mi último año para ser precisos. Tenía 14 años.
Vi que habías entrado en un grado menor al mío, yo en tercer año y tú en el segundo.
Aunque yo tenía novio en ese momento, no pude evitar fijarme en ti, un muchacho muy guapo de casi dos metros de estatura, tez clara y cabello rubio cenizo; algo que definitivamente no se veía con mucha frecuencia en la zona de clase media-baja en la que estaba nuestra escuela.

Mi novio había pasado ya a la preparatoria, pero yo sabía que me engañaba; él siempre fue así, y en realidad no me importaba porque me aferraba a la idea de estar a su lado. Pero fue en ese instante cuando te vi que la duda entró en mí, y quise hablarte, pero la vergüenza no me dejaba.
Les contaba a mis amigos lo mucho que me gustabas, y el dilema que tenía con mi novio lejos; me animaron a hablarte. "Se ve que le gusta el metal" me dijo uno de ellos, y yo siendo tan ávida del género me emocioné y le pregunté que cómo es que podía darse cuenta. "Se nota enseguida" respondió, con una mirada pícara, insinuando que fuera a hablarte.

Me parece que no fue en seguida, no recuerdo exactamente si tardé días o un par de semanas a armarme de valor y hablar contigo, pero lo hice, y de lo primero que fui a hablarte fue de música, yo estaba terriblemente nerviosa, pero me transmitiste una tranquilidad y serenidad, que logró calmarme e hizo que nuestra conversación fluyera sin problemas.
De ahí, empezamos a llevarnos mucho mejor, hablábamos todos los días, te juntabas conmigo y mis amigos, hasta que te invité a salir. Sólo a caminar, yo todavía quería guardarle ese respeto a mi novio en turno.

Salimos un sábado a caminar por la zona y al parque, me platicabas de las tensiones que habían en tu casa, y me enteré que aunque estabas en un grado debajo del mío, en realidad eras un año y fracción mayor que yo. Que habías tomado un curso de inglés entre la primaria y la secundaria y habías perdido otro año por todo el problema del divorcio de tus padres.
Que muchas veces te sentías solo, y te abracé en un impulso; me devolviste el abrazo y con una mirada seria, pero reconfortante dijiste "No suelen abrazarme". Mi corazón se hizo pedazos.

Pasó una o dos semanas y decidí romper con mi novio, dándome cuenta que me había enamorado de ti, consciente de no saber si me corresponderías. Así que antes de entrar a la escuela ese día, rompí con él en muy buenos términos (a él no le importó demasiado, probablemente porque ya tenía otras chicas esperándolo). Crucé el portón y te vi, te saludé como siempre y te dije lo que había sucedido, y antes de formarnos para ir a nuestras respectivas clases, sólo me respondiste con otra pregunta y una sonrisa que iluminaba tu serio rostro: "¿Entonces ya quieres ser mi novia?". 

Fui la chica más feliz en la tierra por ese breve instante, y con otra sonrisa te respondí que sí. Me diste un pequeño beso en los labios y te marchaste a la fila de tu grupo.
En el receso ya nos tomábamos de las manos, y te notabas feliz. Sonreías de una manera pícara y sutil, siempre tuve dificultad para leer tus intenciones.

La primera vez que viniste a mi casa acababan de operar a mi mamá, no podía salir o alejarme mucho por si algo se ofrecía, y aun así viniste a hacerme compañía. Pusimos música, jugamos con mis perros y hablamos puras pendejadas, algo de que Júpiter era rojo porque usaba pantalones, y cosas sin sentido que nos hacían reír mucho.
Cuando podíamos salir ya teníamos un punto de encuentro, era la contraesquina de la escuela, le llamábamos "La esquina de la mafia" porque el edificio era muy clásico, como de película de los 20s en esas escenas en donde el mafioso se para en una calle a esperar a su objetivo y se libra el tiroteo.
Fuimos a tu casa, me presentaste a tu perro, un schnauzer gris muy bonachón.

Recuerdo también que pasaba tanto tiempo contigo que mis amigos se enojaron, estaban muy ofendidos y no me hablaban porque ya me había olvidado de ellos, así que organicé una salida con mis amigos y contigo para que te conocieran mejor. Ese día jugamos muchos juegos arcade y caminamos grandes distancias Y YO TRAÍA TACONES, no muy altos, pero los pies me dolían muchísimo.
También recuerdo el día en el que te dije que mi familia iba a ir a casa de mi abuela en Cuernavaca, que nos acompañaras, habría comida, sol, alberca... todo para relajarse el fin de semana. Lo hablaste con tu madre y dijo que sí, aunque a regañadientes; te trajo a nuestra casa muy temprano, habló con mis padres y estuvo un poco más tranquila.
Nos recostamos a tomar el sol frente a la alberca después de desayunar, eras demasiado largo para las tumbonas, y sobresalía casi media pantorrilla tuya. Nos tomaron una foto, una que atesoré por mucho tiempo antes de perderla dentro de la computadora que terminó por descomponerse por el uso.
Regresamos y fuimos a dejarte en tu casa, ya en la noche. Conocí a tu papá, que él ya pasaba los dos metros de estatura, pero parecía tener algún tipo de problema porque usaba bastón, y me dio miedo que tu en algún momento fueras a padecer lo mismo.

Después de eso dejaste de ser tan retraído, hiciste amigos en tu salón; malas amistades que venían de ambientes problemáticos y te llevaron a faltar a clases, a pesar de la capacidad analítica tan sobresaliente que tenías, te influenciaron a consumir drogas, y tú dijiste que sí.
Yo estaba a nada de hacer mi examen de admisión para la preparatoria, tenía mucho que estudiar y prepararme para ingresar a la mejor escuela, la presión y altas expectativas de mi familia y profesores estaban sobre mí, no podía permitirme descuidar algo que quería tanto. Quería un mejor futuro para demostrarte que no era tan complicado, sólo era cuestión de constancia y esfuerzo, y que si yo lo conseguía, tal vez sería pan comido para ti cuando fuera tu turno de tomar el examen.

No lo logré, sólo conseguí distanciarte de mi. Y terminamos.
Por que me dio miedo que fuera por el mismo camino que el tuyo, porque me di cuenta de que te quería tanto que lo hubiera hecho.
A veces te veía pasear fuera de mi casa, tomado de la mano con tu abuela y tu madre, ya que la primera vivía muy cerca de mi casa; te veía voltear con cierta nostalgia hacia mi puerta y después pasabas de largo.

Y me aceptaron en la preparatoria, entré, conocí a la gente, pero no te pude olvidar, y aún me interesaba por lo que hacías y te preguntaba cómo estabas.
Vi que seguías por mal camino, y decidí distanciarme de nuevo. Por esas épocas te vi en un lugar que está a pocos metros de mi casa, era de noche y platicabas con una chica que tenía muy mala pinta, se veía que la vida la había tratado mal y que estaba enojada. Creí que era tu novia, aunque no los vi tomados de la mano o algo que lo indicara. Me saludaste y noté cierta pena o vergüenza mientras besabas mi mejilla, saludaste a mis padres que venían conmigo. Saludé a la chica que estaba esperándote con mucha educación y ella sólo hizo un gesto para devolverme el saludo (lo cual aprecié más que si me hubiera dejado hablando sola).

Pasó otro año y me enviaste un mensaje, yo ya tenía 17; me dijiste que querías verme y yo acepté. Hasta que me di cuenta que tus intenciones no eran las que yo esperaba.
Te cancelé y de nuevo me distancié.

Pasó otro año y quise volver a contactarte, checar qué tal seguías pero ya no te encontré. Fue como si te hubieras desaparecido del mundo. No me atrevía a ir a casa de tu abuela, a pesar de estar tan cerca de la mía. "¿Con qué derecho voy a ir a buscarlo?".
Después de eso, me concentré en trabajar, terminar de estudiar, empezar la universidad, entre otras cosas. Llegó una persona muy especial a mi vida que me hizo recordar ese amor que te tenía, me enamoré profundamente de esa persona. Me hizo la mujer más feliz durante el año y fracción que duró nuestra relación, pero de vez en cuando yo seguía pensando en ti.
Me preocupaba que estuvieras bien, pero no quería verme tan entrometida, en especial porque nuestra historia juntos había terminado hace tiempo.

Ahora que tengo 23 años, no sé por qué, pero ayer tus apellidos cruzaron mi mente como una epifanía y decidí buscarte en Google; me apareció tu perfil y lo que vi al entrar me enfrió el corazón.
Hoy saliendo de la oficina fui a la casa de tu abuela, algo que me resistí a hacer por mucho tiempo.
No había nadie, pero una vecina me vio tocando la puerta y me preguntó si buscaba a alguien.
Me dijo que tu abuela había muerto poco después que tú, y que ahora sólo vivía ahí tu mamá.
Le dejé mi número de contacto y espero poder contactarla, porque quiero visitarte y dejarte flores. Muchas flores.

Fuiste mi primer amor, y aún en la distancia siempre ocupaste un lugar especial en mi corazón.
Eras la única persona que me seguía preocupando a pesar de todo, y para ser completamente honesta, quería regresar a tu lado y volver a intentar mostrarte el lado bello de la vida. Digo, yo también salgo de fiesta, bebo, fumo mucho tabaco, pero quería mostrarte ese balance que encontré entre lo sano y lo malsano.

Sé que tomaste tus decisiones, pero no dejo de pensar en que tal vez no hice mi mejor esfuerzo cuando todavía estaba a tiempo de sacarte un camino que te costaría la vida.
Y te pido perdón, perdón por no haber hecho más.
De verdad, lo siento tanto.

Te amé en su momento.
Te sigo amando, y lo seguiré haciendo hasta que mi Señor nos reúna nuevamente.

miércoles, 27 de marzo de 2019

Su Majestad: Rey(na) de los Héroes. Capítulo 29: Lo que nos abrasa.

NDA: De nuevo, una disculpa por la tardanza entre las actualizaciones. Estoy prácticamente a nada de graduarme de la universidad, en el trabajo conseguí un ascenso que me costó sangre, sudor y lágrimas, tuve una relación, terminó, y pes cuando pasan todas estas cosas en tu vida de golpe es fácil olvidarte de las cosas que te hacen feliz en un principio.
Escribir es un de mis pasiones, así que mi promesa de terminar esta historia sigue totalmente en pie. De hecho, ya tengo toda la estructura terminada, sin embargo, el proceso de redacción siempre es lo complicado.
Les agradezco mucho a aquellos que siguen esperando mis actualizaciones, y espero que puedan acompañarme hasta el final de esta historia.
...............

Día 2 después de la primera aparición de la Brigada 731.

Ivan no se había movido de su lugar por casi una hora, impaciente del desenlace de la reunión del Apollon Trío, Black Xiaji y Agnes en la base militar de Sternbild; movía con calma y ansia a la vez la pequeña cuchara dentro de la taza del café que se había enfriado hace media hora.
-Estás intranquilo.-
-No es justo…- replicó el joven Origami, sin quitar la vista del vacío que contemplaba en la ventana.- Es en el momento en el que decido amar, cuando todo se va al carajo. ¿Crees que sea el destino? Que esta sea la manera que encuentra de decirnos que… no quiere que estemos juntos.-
-¿Y tú que crees que sea?- el Rey se sorprendió bastante con la duda de su compañero, sin embargo, también quería escuchar una respuesta un poco más pensada y no tan visceral. Así que lanzó su pregunta con mucha serenidad confiado de la contestación. Por su parte, Ivan pensó un poco, lo dicho y lo que diría, suspiró pesadamente y se concentró durante unos minutos en los que el silencio no era particularmente incómodo, pero tampoco tranquilizante. Finalmente las palabras se hicieron sonar.
-Esto es una prueba, no un mensaje.- dijo el zorro con firmeza. Keith sonrió levemente con satisfacción.- ¿Tú qué piensas?-
-Pienso que lo que está pasando entre nosotros es algo que funciona con base en una extraordinaria sinergia, es algo tan… puro.- el mayor tomó las manos del chico y le vio directo a los ojos cuando los suyos brillaban de manera peculiar, mostrando una muy amplia sonrisa.- Tu alma es enigmática, misteriosa, y sin embargo, es igual de transparente.-
-¿Qué ves en ella?- preguntó verdaderamente intrigado. El chico adoraba cómo el Rey hablaba con tanta vehemencia sobre el destino, admiraba la fe que conservaba a pesar de todas las cosas que se ven en el oficio de héroe.- ¿Qué ves en mi alma?-
-No sabría decirlo con certeza. Sólo sé que es algo muy intenso, algo que se fortalece cada vez más y más, pero no sé qué es.-
-Deberías de saberlo ya.- decía el chico mientras se acercaba más al rostro del hombre, le dejaba respirar su aliento de una manera exquisita, no soltó sus manos, sino que al contrario, las tomaba con fuerza negándose a dejarle ir.
-¿… debería?- preguntó Keith, envenenado por la respiración del chico, intentando pensar en lo se supone debía saber, y no en lo mucho que deseaba el contacto físico con Ivan.
-Son estos sentimientos que tengo por ti, los que se fortalecen con cada segundo que pasa. Es la energía del universo hablándonos de maneras misteriosas, dejándonos pruebas para que nuestro lazo se vuelva irrompible.-
-Ivan yo… no puedo. No puedo más. Voy a perder la cabeza si no puedo sentirte.- las manos del monarca se soltaron de las del chico, sólo para aferrarse fuertemente a la espalda de su compañero, acercándolo lo más que pudo. Fue imposible para Ivan no notar que el cuerpo de Keith estaba demandando atención, lo que hizo que el suyo también pidiera la misma consideración.

Ambos se vieron sonrojados sintiéndose avergonzados, no por la situación física en la que se encontraban, sino porque a escasos diez metros estaban Karina, PaoLin, Nathan, Antonio y los doctores Saito y Halsey. Si bien la sala de seguridad que Agnes había desconectado del resto del edificio de Hero TV era grande, no era un penthouse precisamente.
-¿Qué se supone que hagamos ahora?- decía Ivan, abrazado fuertemente a Keith para ocultar aquello que sobresalía a la vista en ambos cuerpos.
-No creo que se vea natural si salimos así…- el chico vio con cierto sarcasmo al Rey, quien se sonrió divertido.- Me parece que lo mejor que podemos hacer es soltarnos, dar la espalda y salir discretamente ¿de acuerdo?- Ivan asintió y se despegaron uno del otro lentamente para no llamar la atención e intentando no mirar hacia lo obvio de cada uno, para evitar sonrojarse más.
Dieron el primer paso hacia la puerta en silencio, dando la espalda a los demás, con cierta incomodidad al caminar.
Dieron el segundo paso, nadie parecía percatarse de que salían. Se dirigieron miradas de complicidad y caminaron con normalidad hacia la puerta, el Rey giró el picaporte con serenidad, pero éste rechinó por primera vez en su vida útil.
-Chicos, ¿a dónde van?- preguntó Karina, desde el otro extremo de la sala, alertada por el sonido. Todos los presentes voltearon a verlos al mismo tiempo, para su mala fortuna. Keith siempre se consideró un mal mentiroso y no dijo nada, viendo con los ojos bien abiertos al rubio que le acompañaba.
-Vamos por un café.- replicó Ivan por encima del hombro, negándose a voltear completamente.
-Aquí hay una cafetera, es más, ahí está tu taza.- Karina se levantó y vio que ésta todavía tenía bebida en su interior.- No terminaste ni siquiera este.-
-No me gusta ese café, está demasiado… tostado.- improvisó el chico, quien la mayoría de las veces no podía distinguir de un café de grano a uno instantáneo, qué decir de las especialidades. La joven lo pensó un poco y asintió concediéndole la razón.- Vamos a bajar con los chicos del tercer piso, los ingenieros tienen una máquina de capuchinos.-
-¿Ah, sí? Nunca lo había notado…- Karina vio por unos (eternos) segundos al zorro, un tanto escéptica, hasta que su expresión cambió y se encogió de hombros.- ¿Podrían traerme uno? Si hay espresso sería genial.- Ivan asintió y la chica volvió a tomar asiento junto a PaoLin.

El par de rubios salió de la habitación, cruzaron rápidamente el pasillo hasta el baño de hombres, cerraron la puerta tras de sí con seguro, se vieron uno al otro y soltaron una sonora carcajada.
-Buena improvisación, nunca lo hubiera pensado.- afirmó felizmente el monarca, limpiándose una pequeña lágrima de la mejilla, provocada por la risa.
-Ni yo sé cómo fue que se me ocurrió.- confesó el rubio y tomó asiento en la parte lisa de uno de los lavabos. Repentinamente, cuando sus ojos se encontraron con los de Keith, éstos tenían una mirada seria y un tanto indescifrable. -¿Estás bien?- el Rey se acercaba poco a poco a él, como con el paso sigiloso de un jaguar al acecho.
-Creo que imaginaba un ambiente un tanto más… romántico. Pero dadas las circunstancias, es muy arriesgado que volvamos a casa y para ser sinceros, no puedo contenerme más, Ivan.- el Rey de los Héroes volvió a aferrar sus manos a la espalda del chico, quien estaba sentado frente a él, cara a cara. Hundió su rostro en la curvatura del cuello del muchacho, éste soltaba gemidos ocasionales, disfrutando de las suaves y delicadas atenciones que Keith le daba. –Eres una prueba constante de qué tanto autocontrol poseo.-
-Yo… también lo imaginaba diferente. Pero si muero hoy o mañana, no quiero hacerlo sin haberte sentido antes… Keith.- el monarca detuvo sus cariños un momento y se incorporó, hecho que desconcertó un poco a Ivan.
-Es de las pocas veces que te he escuchado decir mi nombre.- dijo el Rey con una sonrisa, soltó un pequeño suspiro y un atisbo de malicia iluminó sus ojos. –No quiero sonar tan atrevido, pero me gustaría escucharte gritarlo.-
-¿Gritarlo? ¿Cómo?- preguntó aún desconcertado.
-Déjame mostrarte, Ivan.-
…………………………

-Ya se tardaron mucho ¿no crees?- preguntó Karina, impaciente por el espresso que había pedido, PaoLin reposaba sobre su hombro, emocionalmente agotada y durmiendo pesadamente con una expresión amarga, la pequeña dragón se acomodó ahora del lado contrario, recostándose sobre el pecho de Nathan.
-No fueron por café, Karina.- dijo el moreno por lo bajo, con una mirada pícara y una leve sonrisa.- Todavía eres muy inocente.- la chica pensó un momento las palabras de su amigo, y al caer en cuenta se sonrojó con esta afirmación.
-No lo sé, no me acostumbro a verlos como “algo”. –
-No todavía, por lo menos.- respondió Nate con un tono de voz suave y aterciopelado.
-Creo que todo esto llegó de sorpresa ¿sabes?- dijo la chica, se acomodó para ver frente a frente a su amigo, pasó sus dedos por entre su cabello y dejó salir un pesado suspiro.
-Lo voy a preguntar esperando no te molestes por ello, ¿pero cómo fue que aceptaste de repente que Kotetsu ya no podría estar contigo?- Nate hizo esa pregunta sin malicia, más que nada pensando en su propia situación, esperando poder extrapolar la respuesta en beneficio propio. Karina se sorprendió por lo directa que fue la pregunta, pero después de pensarlo un poco respondió.
-Creo que fue porque siempre supe que entre ambos nunca iba a haber “algo”. Para empezar, la diferencia de edades, que en su momento pensé que sería el más grande impedimento. Ahora que está con Barnaby, él siendo solamente un par de años mayor que yo, supe que tal vez el asunto no iba por ahí. Sino que el problema era yo… no como algo malo, más bien que mi camino apunta hacia una dirección distinta a la de Kotetsu. Él tiene que ver por una familia, y yo todavía no conozco ese nivel de compromiso; Barnaby por su lado, tampoco conoce ese compromiso pero la vida lo hizo madurar desde muy joven, y creo que por eso se acoplan tan bien, por eso van sobre el mismo camino. Él aceptó al hombre que ya venía con un pasado y lo ama por ello. Ahora que lo pienso, lo que yo quiero es alguien que construya un camino nuevo junto a mí, no sé si suene demasiado egoísta, pero es lo que deseo.- Nathan repasó las palabras de la joven, intentando desesperadamente de encontrar una respuesta a sus propias interrogantes.
-Ahora yo preguntaré, y tampoco me gustaría que te enojases.- Karina hablaba con cautela, esperando no herir la sensibilidad de un conflicto que había tomado lugar apenas hace un día.
-¿Sobre Antonio?- preguntó Nate, soltando un muy profundo suspiro.
-¿Qué fue lo que sucedió? No me refiero a los detalles, sino cómo es que también ustedes están juntos.-
-No lo estamos. ¿Acaso no lo dejó muy claro ayer?- bramó.
-Sabes de lo que hablo, Nathan.- el moreno volvió a suspirar fastidiado, no de Karina, sino de sus problemas en general.
-Me habló de cómo no quería una relación seria, yo le dije que yo sí estaba buscando una pareja estable. Creí que se quedaría en eso, pero de repente un día me llamó para ir a su casa, luego yo lo llamé para que él viniera a la mía… y desde entonces habíamos estado así. Creí que cuando fuimos al circo quería decirme que había cambiado de opinión y que me quería. Pero sólo fue mi mente resistiéndose a la realidad. Él sólo estaba experimentando conmigo.- dijo con tristeza, bajando un poco la cabeza en señal de vergüenza.
-¿Podría darte una opinión al respecto?- preguntó la chica, a lo que él asintió un poco escéptico.- Creo que ya lo sabes, pero Antonio no es malintencionado, sólo es torpe, muy torpe en lo que respecta a sus sentimientos. Creo que por eso nunca ha tenido una relación seria, tengo la impresión de que se siente vulnerable al aceptar que algo le mueve. Pero en fin, tú eres quien tiene el contexto, y por ende, la última palabra. Sólo recuerda que a pesar de todas las “relaciones” que se han estado dando últimamente, fuimos y somos amigos, y nunca nos haríamos daño unos a los otros.-

Nathan sintió una calidez recorriéndole el pecho, las palabras de Karina habían sido extrañamente reconfortantes. Y aquello era verdad, el toro no era una persona malvada ni malintencionada, simplemente venía de una cultura con muy pocas opciones y en donde la muestra de los sentimientos de uno era confundida con debilidad.
El héroe de fuego así lo quería entender, pero por el momento estaba muy herido, profundamente ofendido y sobre todo, confundido de cómo tendría que sentirse al respecto.
No pensó demasiado en la situación, no porque no lo deseara así, sino porque un muy alterado Cain entró de golpe a la sala; sudaba frío y respiraba de manera agitada.
-Necesito su ayuda, chicos. ¡Por favor!- dijo mientras trataba de recuperar el aliento.
-¿Qué sucede?- preguntó Antonio, haciendo sonar su voz desde el otro extremo de la habitación.
-Será mejor que bajen a la recepción y lo vean ustedes mismos.-
……………………………………

A pesar de sólo haber pasado dos días desde la primera aparición de la Brigada 731, la ciudad se encontraba desolada; no había ni siquiera gente que se atreviera a vandalizar los locales y establecimientos, de hecho, no había quien se atreviera a salir de sus hogares. El día anterior el movimiento público era poco, pero lo había. La gente se movía con recelo una de otra, y al segundo día, no se encontraba ni un alma por la urbe.
La gente no entendía cómo procedían estos suicidios masivos, mucho menos los familiares de las víctimas quienes afirmaban que muy a pesar de las situaciones, sus familiares (y por supuesto, menos niños) jamás intentarían atentar en contra de su vida.
La información del NEXT que influenciaba humanos al suicidio aún no se había hecho pública, ni prácticamente nada de información acerca del enemigo; esto con la intención de evitar el pánico colectivo y por el acuerdo de confidencialidad entre Hero TV y el ejército.

Y aun cuando el miedo se respiraba en la soledad de la vía pública, nadie se explicaba por qué un pequeño grupo de personas habían salido con determinación y paso firme hacia el edificio de Hero TV, aunque cuando llegaron todo se hizo más claro.
Era impresionante el escándalo que se escuchaba en las puertas del edificio sede de los héroes, era un sonido atronador a pesar de que el grupo que causaba los disturbios era bastante reducido.
La gente reunida llevaba pancartas en las que se podían leer mensajes como “Nos han abandonado”, “Héroes: Hagan su trabajo”, “¿Quién nos protege ahora?” y ciertas palabras más altisonantes y de carácter despectivo. Los reclamos sonaban al unísono con un propósito en particular: Demandaban una audiencia con los héroes.
-¿Qué está pasando aquí?- preguntó Blue Rose, acompañada de Fire Emblem, Dragon Kid y Rock Bison, todos en sus respectivos trajes. Los representantes de la Primera Liga de Sternbild observaban con cautela esperando no ser víctimas de una emboscada por parte del enemigo, sin embargo sólo se enfrentaron a una pequeña horda enardecida de gente desesperada con justa razón.
-¡Ahí! ¡Los “héroes” al fin se han dignado a dar la cara!- gritó con sarcasmo un muchacho moreno, no se notaba de más de veinte años de edad y al parecer era el líder de la pequeña revuelta. Detrás de él, su grupo le vitoreaba con gritos.
-Por favor, mantengan la calma…- decía Cain con la voz quebrada y temerosa, detrás de una barrera de guardias de seguridad que impedían el paso de los manifestantes a las instalaciones de Hero TV.- Nos intentamos encargar de esta situación, sólo les pedimos un poco de calma y comprensión…-
-¡¿Calma y comprensión?! ¡Ustedes se atrincheran en su fortaleza corporativa, mientras nos dejan al resto de nosotros morir en la cloaca en la que dejaron que Sternbild se convirtiera!- el chico reclamaba con fervor, con rabia contenida, los puños apretados y la voz quebrada.
-¿Acaso no les avergüenza? ¿Faltar así a la promesa que nos hicieron? ¿O sólo juraron protegernos por el bien del rating de Hero TV?- preguntó con recelo alguna de las voces del fondo, el resto de los inconformes hacían escándalo mientras afirmaban y reafirmaban las palabras de sus compañeros.
-¡No estamos escondiéndonos!- bramó Antonio con una voz particularmente gruesa, con un atisbo de desesperación.- ¡Estamos haciendo todo lo posible para saber cómo luchar!-
-¿Nos estás queriendo decir que no saben ni siquiera cómo defendernos?- preguntó el líder manifestante con indignación.
-¡Eso no es lo que ha dicho!- rezongó Fire Emblem mientras daba un paso al frente.- Lo que sucede es que no podemos hacer movimientos a ciegas, estamos investigando cómo proceder para no causar más daños.- Blue Rose se acercó por detrás y le tomó por el hombro.
-No podemos decirles más, “ellos” podrían estar escuchando…- decía la chica en un volumen de voz muy bajo refiriéndose a la Brigada, sin embargo el líder manifestante le escuchó perfectamente.
-¿Qué dices? ¿Quiénes?- demandaba saber.
-No podemos decírtelo, sólo te pedimos… a todos ustedes- dijo Rose ahora dirigiéndose al grupo.- que confíen en nosotros.-
-¿Cómo te atreves a pedirme que confíe en ustedes cuando cada día que pasa, dejan morir a diez personas más?- la voz del chico dejó de sonar furiosa por un momento para tornarse triste y desesperada. Sus ojos vidriosos lo confirmaban.- ¿Dónde… dónde están los demás héroes?- preguntó con calma y cabizbajo, dando la espalda a los NEXTs.
-Están haciendo su trabajo.- respondió Dragon Kid con una voz suave y reconfortante.
-Ni hablar…- el chico se incorporó y volvió a dar la cara a los héroes, sin embargo, su rostro había palidecido de repente y los ojos se enrojecieron violentamente.- Tendrá… que ser así. Sólo ustedes.-

El primer pensamiento de los héroes fue que los manifestantes iniciarían un conflicto violento, por lo que encendieron sus auras azules en un acto reflejo casi instantáneo, sin embargo Blue Rose notó la palidez en la expresión del chico y conjeturó que la situación no tomaría el camino que se esperaba, sino uno mucho más siniestro… confirmó sus pensamientos cuando notó que de repente cada miembro del grupo tenía consigo una bomba molotov encendida en la mano.
-¡Prepárense para el ataque!- gritó Antonio, esperando el primer impacto.
-¡Bison! ¡No nos van a atacar! - gritó la heroína con desesperación.- ¡Protégelos a ellos!- el latino volteó desconcertado y rápidamente el resto de los héroes entendió lo que estaba a punto de ocurrir, Rose corrió lo más rápido que pudo hacia el líder de los manifestantes, pero los guardias de seguridad que fungían como barrera ahora huían despavoridos al refugio que representaba el edificio de Hero TV y le impedían el paso a la chica.- ¡No lo hagas…!-
-Por cada día de resistencia… diez de nosotros moriremos. Las llamas de Thanatos nos purificarán…- dijo finalmente para sonreír con una mirada sádica y malévola. Rompió la botella de la molotov con un golpe en la cabeza y el líquido inflamable se expandió junto con el fuego abrasador por todo su cuerpo.- ¡RECÍBENOS AHORA QUE SOMOS PUROS, CREADOR!- gritaba en una mezcla de excitación y agonía, con la voz quebrada mientras el sonido y el olor de la carne quemándose se elevaba. Detrás de él, el grupo que le acompañaba hacía lo mismo.
Blue Rose intentó apaciguar las llamas que envolvían al chico con su hielo, sin embargo la exposición a ambas temperaturas extremas sólo logró provocar fallas en el funcionamiento de los órganos vitales, resultando en un fatídico final a la vida del chico.
De la nada, un rayo de una especie de espuma blanca pasó a un costado del rostro de Karina al mismo tiempo que el viento se hacía cada vez más pesado; Sky High apareció por los aires tratando de extinguir el fuego con ráfagas de viento direccionado mientras Origami Cyclone corría con un extintor en mano. Mientras Blue Rose intentaba recuperarse de la imagen del chico muriendo frente a ella, los demás héroes entraron al edificio, consiguieron extintores de diferentes habitaciones y se unieron a las acciones de Ivan.
Aun cuando la Primera Liga de Sternbild actuó con rapidez, supusieron que el líquido que los manifestantes habían usado para la combustión debía de ser increíblemente inflamable y alterado químicamente para soportar condiciones adversas, ya que resultó en extremo difícil de apaciguar.

-Karina… ellos están…- decía Dragon Kid, con lágrimas en los ojos e intentando comprender la atrocidad que acababa de suceder.
-Sí, PaoLin.- fue lo único que Rose atinó a decir, mientras abrazaba a su compañera que lloraba con hiperventilación.- ¿Cómo es que no me di cuenta?-
-No te culpes, Karina. No había forma de saber cuáles eran sus intenciones…- le decía Antonio, intentando reconfortarla. Se quedó mirando la escabrosa escena, intentando encontrar sentido a lo suscitado y al reflexionar unos segundos, algo fue lo que encontró.- ¿No habían dicho diez personas?-
-¿A qué te refieres?- preguntó Nathan, desconcertado.
-Tal vez los de la Brigada 731 no son tan inteligentes como creíamos. No saben contar. Aquí hay nueve cuerpos.-
-No porque sólo haya nueve cuerpos es menos trágico lo que acaba de suceder.- decía Ivan, intentando controlar la sensación que dejaba el nudo en su estómago.
-¡¿Y ustedes en dónde demonios estaban?!- reclamó Tonio con una voz imponente, que a decir verdad, sí que daba miedo.
-Creímos que podíamos alejarnos de esta situación un par de horas, pero…- respondió cabizbajo el joven Origami.
-¡No me interesa saber lo que estaban haciendo, hermano!- exclamó con disgusto el toro.
-Ahora resulta que te da asco imaginarte a dos hombres en la intimidad.- bufó sarcástico Nathan por lo bajo, pero en un tono de voz lo suficientemente notorio como para que el moreno le escuchara.
-Me importa un bledo si estaban teniendo sexo o no, lo que sí me incumbe es que nos dejaron protegiendo el edificio. ¡Y menudo trabajo que hicimos! Tenemos nueve cuerpos más a cuestas.-
-Diez.- dijo Cain por detrás, pero debido al conflicto verbal nadie le hizo mayor caso.
-No pretendo excusarme, Antonio. Pero creo que si al final del día hay una posibilidad de que me asesinen, sólo pido un momento con el amor de mi vida.- respondió el actual Rey de los Héroes, con toda la calma que le era posible mantener dadas las circunstancias.
-¿A expensas de qué, Keith? ¿De la vida de la gente?-
-Cometimos un error al retirarnos, lo sé. Pero la cruda realidad no cambia, Tonio. Estas personas tenían escrito su destino.- afirmaba con genuina tristeza en sus palabras.
-¡Por Dios, Keith! ¡Si te vuelvo a escuchar hablar del destino una vez más…!- el latino resopló bruscamente.- ¿No lo entiendes? Se supone que debíamos proteger a estas personas, y ahora tenemos nueve cadáveres en nuestra conciencia.-
-Diez.- repitió Cain por detrás.
-¡¿Diez qué, maldita sea?!- el toro se volteó exasperado.-Espera… ¿qué estás haciendo, Cain? No, espera… ¡Espera…!-

domingo, 15 de julio de 2018

Su Majestad: Rey(na) de los Héroes. Capítulo 28: Vicisitudes.

Día 2 después de la primera aparición de la Brigada 731.

Sólo habían transcurrido tres escasas horas desde su confinamiento en la bóveda junto a la oficina de Frank Martínez, pero para Deino, le parecía estar sufriendo el cansancio de tres días completos sin descanso.
Contemplaba con ojos moribundos el primer contenedor de cien, con capacidad de una tonelada entera que tenía que llenar con ‘el nuevo tipo de cambio’; suspiraba pesadamente, y por extraño que pareciera, no era producto de cansancio sino por falta de aire en sus pulmones. Sólo tres horas habían pasado, y su cuerpo ya se daba por vencido; lo único que le consolaba era que a Kaede le habían permitido verle tres veces al día, aun cuando sólo fuera para llevarle comida y bebida, su mera presencia sería un suave bálsamo esperanzador para continuar.

Justo en medio de la estructura, se encontraba un pequeño sillón individual en donde el chico se sentaría y concentraría sus habilidades NEXT para producir monedas de aleación de oro blanco, plata y titanio. Deino se puso lo más cómodo que pudo, se concentró y sintió algo parecido a un viaje astral, recordó que Lunatic le había dicho de su conexión con el núcleo de la tierra por lo que la sensación fue incómoda, después reconoció un calor bastante específico entre sus manos viajando gentilmente por entre sus dedos; al cabo de unos minutos un objeto circular y plano asomó su brillo levemente a través de sus falanges, éste brillaba con un color plata casi cegador. El chico lanzó la moneda dentro del contenedor donde había apenas otras quince haciéndole compañía a la neófita; enseguida sintió una punzada perniciosa y maligna en la clavícula.
Se obligó a ignorar el dolor, limpió la gota de sangre que salió espontáneamente de su fosa nasal y respiró pesadamente para tomar valor y repetir el escalofriante proceso; sin embargo, la puerta pequeña de acceso se abrió lentamente para dejar pasar a una camuflada Kaede, en el rostro de la joven Origa Petrov.
-Traigo el desayuno.- dijo a la vez que esbozaba una triste sonrisa.- Los chicos del comedor te envían un extra de jugo fresco, dicen que extrañarán verte por la cocina haciendo el inventario y… Deino, tu nariz.- la chica se petrificó en cuanto notó un hilo de sangre recorriendo hasta el mentón del rubio, éste simplemente subió su mano y volvió a limpiarse.
-No es nada, no te preocupes.- respondió a la vez que veía a los ojos de Kaede. Ella sollozó al ver aquellos ojos hundidos en sus cuencas, cansados y desesperados que antaño rebosaban de vitalidad.
-¿Cómo puedes decir eso? No llevas ni un día en confinamiento y mira cómo te encuentras… ¿Cuánto tiempo crees que sobrevivirás así, Deino?- la voz de la joven Kaburagi era demandante y angustiada, sabiendo de sobra que lo que le había dicho el muchacho con anterioridad era mentira; el Maestro no lo sanaría.
-No pierdas la fe, princesa. Soy como un diamante, podré quebrarme, pero no me romperé.- respondió el chico con una sonrisa, bromeando un poco para aliviar la tensión.- Además, confío en Lunatic y en tu padre que no estaré aquí por mucho tiempo.-
-Sólo espero que hayan recibido la carta y estén planeando algo, si no lo hacen… estaremos jodidos.- la chica soltó un suspiro, sirvió el jugo de la jarra al vaso y acarició gentilmente el rostro del platinado.- Sé fuerte, arreglaremos esto, lo prometo.- el chico tomó aquella mano enguantada y la besó.
-Tal vez suene como una tontería… pero lo único que deseo en este momento es poder besarte como se debe.- los cansados ojos de Deino se iluminaron por un momento, tomó a Kaede por la cintura y la envolvió en un fuerte abrazo.- Y quedarme así por siempre, ese es mi sueño.-
La chica se sonrojó violentamente, pero por alguna razón no sentía vergüenza alguna sino que compartía el sentimiento; tomó el rostro del chico y lo levantó haciendo que le mirara a los ojos, pasó su dedo por los rosados labios del platinado y sonrió con dulzura.
-Pronto.- dijo la chica para darse media vuelta e irse.
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El Apollon Trío bajó al estacionamiento subterráneo acompañados por la CEO de Hero TV y la Leona Siniestra, repasando mentalmente el plan una y otra vez; era imperativo que siguieran al pie de la letra la artimaña que habían establecido minutos antes, de no ser así, todo estaría perdido ante un ataque inminente de la Brigada 731. De por sí ya se encontraban en ascuas de las siguientes víctimas del día como para preocuparse por una tanda extra de suicidios colectivos, sin embargo se mantenían tan objetivos como les fuera posible.
-Tomemos la furgoneta, eso nos dará el espacio que necesitamos.- dijo Agnes, apuntando el pequeño control de alarma hacia el vehículo. Mientras se acomodaban todos en sus respectivos lugares, la ronca voz del veterano sonó.
-Nos queda de camino mi casa. ¿Podríamos detenernos ahí un momento? Tengo que recoger unas cosas.- la castaña al volante asintió, salieron del edificio y tomaron la autopista principal.
El camino era incómodo, no sólo por la tensión obvia de la situación, sino porque Ryan sentía que le debía una disculpa a Agnes por las palabras tan hirientes de hacía dos días; no sabía qué hacer o qué decir, en especial porque él mismo ocupaba el asiento de copiloto. Anaksha sabía qué era lo que le molestaba, y el rubio volteaba a mirarla constantemente con ansia en los ojos al no saber ni cómo empezar una conversación. Le pareció ridículo por un momento no saber cómo interactuar de una manera tan simple como la que se planteaba, y que simultáneamente fuera tan espantosamente difícil decir aquella sola palabra. Suspiró pesadamente y miró por la ventana, esperando que las palabras fluyeran con naturalidad y no por la fuerza.
-Es increíble cómo todo se desmoronó en un día… qué va, en una noche.-
-Así es, todo pasó muy rápido. No teníamos protocolo para esto.- respondió Agnes con la mirada en el camino, sintiéndose un tanto exasperada, pisando momentáneamente de más el acelerador y apretando sus manos en torno al volante.
-¿Sabes qué es lo que me molesta más? Conocemos sobre los poderes de algunos de la Brigada, pero no tenemos ni idea de los de su líder.- continuó el rubio, y sí que era verdad; no tenían ni idea de los poderes de Vaako, si era tan poderoso como para tener a varios NEXT potentes bajo su mando, la situación tal vez era peor de lo que imaginaban. Sin embargo, tendrían que concentrarse en una cosa a la vez y lo principal del momento era ir a la Base Militar para conseguir los archivos de Interpol a como fuera lugar.
Agnes se despejó por un momento de ese sentimiento y continuó conduciendo, sin pronunciar palabra alguna. Ryan volvió a sentirse ansioso, sin embargo él también calló.

La CEO fue orillando el vehículo poco a poco paralelo a la acera y frenó con gentileza frente a la casa de Wild Tiger, se irguió un poco para aliviar su tensa posición y volteó con el moreno.
-Kotetsu, no tardes, por favor.- dijo con seriedad, pero suave al mismo tiempo. El moreno asintió y bajó de la furgoneta acompañado de Barnaby, agradeció y cerró la puerta.
El tigre entró a su hogar dirigiéndose rápidamente a su alcoba, rebuscó en su armario para sacar una pequeña maleta y cambios de ropa, tanto suyos como los que Barnaby había dejado tras varias estancias ahí. No planeaban regresar a casa sopesando la amenaza que enfrentaban, todos concluyeron que era más seguro permanecer dentro del edificio de Hero TV, aun considerando que si la Brigada llegase a atacarlos tendría a todos los héroes de la primera y segunda liga en un mismo lugar; sin embargo la fuerza combinada de casi veinte héroes en un solo espacio seguía siendo mejor opción. Kotetsu guardaba las prendas apresuradamente mientras Barnaby deambulaba en la sala, esperándolo. Recorría las fotos que había sobre los recibidores y mesas, tomó aquella que sabía que era de más valor para el tigre y la observó sintiendo una calidez en el pecho.
Tomoe con Kaede en brazos y él a su lado, realmente era una fotografía que retrataba la más pura felicidad de Kotetsu; el conejo sentía una profunda gratitud y respeto hacia Tomoe, incluso cariño. Agradeciendo en sus pensamientos que por el tiempo que se les concedió juntos, supiera hacer a Kotetsu feliz y él a ella, prometiendo a quien fuere que le estuviera prestando atención en ese momento que él haría lo mismo y protegería a su nueva familia ante todo. A todos los Kaburagi.
Barnaby lamentaba no poder hacer demasiado para ver esa hermosa mirada y sonrisa de nuevo, y aun cuando lo estaba intentando, la Brigada los tenía amarrados de pies y manos, se aferraba a la esperanza de que el plan que estaban a punto de ejecutar funcionara lo más precisamente posible.
Colocó la fotografía en su lugar, caminó un par de pasos para ver si el tigre ya estaba listo para marcharse, cuando un pequeño papel que sobresalía un poco del buzón en la puerta llamó su atención.
-Terminé de empacar, Bunny. Vámonos ya.- dijo el veterano mientras bajaba los escalones.
-Tienes una carta en el buzón.- señaló el rubio con la mirada mientras ayudaba a sostener la maleta; el moreno resopló con disgusto y fue a tomar el documento.
-Te lo juro, si es una notificación de la Oficina de Justicia por otro destrozo, yo mismo iré a patear a Yuri directo en…- Kotetsu se detuvo en seco, al sostener la carta entre sus dedos y ver escrito ‘Wild Tiger’ al frente con una caligrafía particularmente inconfundible. Pensó un par de veces si decirle a Barnaby que la carta era de Kaede, recordó que Yuri en una visita previa había instalado un inhibidor de comunicaciones, por lo que su casa era totalmente segura para conversar.- Es de ella, Barnaby.- dijo agitando el papel entre sus dedos.
-¿Qué dice?- preguntó el rubio con asombro. Kotetsu la abrió y leyó muy superficialmente, esperando poder prestarle más atención una vez terminaran su misión principal, sin embargo concluyó rápidamente que lo que estaba escrito en el papel también era concerniente a la CEO y el resto de los héroes; le tendió el papel al rubio, quien la leyó de igual forma muy rápidamente y miró a Kotetsu un tanto consternado.
-Esto hay que verlo directo con Agnes.- finalizó el moreno, Barnaby asintió y se dirigieron directamente a la puerta.
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Agnes, Ryan y Annie esperaban a los originales del Apollon Duo dentro de la furgoneta de Hero TV, nadie diciendo palabra alguna. El rubio seguía mirando a su chica con esa incertidumbre, ella le devolvía el contacto visual con señas de que hablara con la castaña, mientras él sólo se encogía de hombros sin saber qué hacer. Anaksha simplemente sacudió suavemente la cabeza, mirando con desaprobación y empezó:
-Agnes, sobre anteayer… quisiera disculparme por nuestra reacción. Sé que no fue la apropiada, es tan sólo que nos sentimos un poco apartados de la información vital.- dijo la semi pelirroja con un poco de dolor en su voz, la CEO se tensó más alrededor del volante en sus manos al sentir también una fuerte punzada de culpabilidad.
-Y yo lo entiendo, por lo que sé que yo también les debo una disculpa. Creí que al mantenerlos alejados de todo este embrollo ustedes podrían concentrarse en hacer lo que mejor saben; me equivoqué, y espero que puedan confiar en mí de nuevo.- respondió la castaña, suspirando mientras veía a Annie por el retrovisor quien sonreía con melancolía.
El silencio se apoderó de la situación por dos casi eternos minutos, hasta que Ryan sacudió esa sensación de incomodidad, e incluso vergüenza y repasó en su mente las palabras que diría a continuación, sin embargo dejó que todo fluyera lo más natural que le fuese posible.
-Agnes, yo… lo siento.- agregó el rubio casi susurrando, tremendamente apenado.
-No, Ryan. Perdóname tú a mí. Tenías razón en lo que me dijiste, muchas cosas se pudieron haber evitado si tan sólo hubiera sido transparente con ustedes desde el principio, y lo lamento tanto.-
-Aun así, no debí haberte hablado como lo hice. Me sentí tan traicionado que no medí mis palabras…- el rubio bajó la mirada, verdaderamente arrepentido. La castaña sintió ternura recorrer su pecho en forma de calidez y dejó escapar una lágrima.- De verdad, lo siento.- Agnes volteó a ver al héroe a un lado de ella, le sonrió esbozando alivio en su expresión y se limpió aquella gota que recorría su rostro.
-Dejemos esto atrás, busquemos al verdadero culpable y hagámosle pagar por todo lo que ha hecho.-

La puerta de la furgoneta se abrió de golpe, y aunque Anaksha en la parte de atrás se encendió inmediatamente en el azul fluorescente característico lista para atacar, se relajó inmediatamente al ver que eran Kotetsu y Barnaby quienes regresaban.
-¿Todo bien?- preguntó la chica al ver que Kotetsu subía al vehículo con cierta urgencia. Barnaby se aseguró de cerrar la puerta para tener privacidad y le pidió a Agnes que arrancara, después de cierta distancia recorrida, se volvió a lanzar aquella pregunta.
-¿Qué está pasando, Kotetsu?- exigió saber la CEO.
-Kaede me envió una carta… brillante.- sólo pudo asentir ante esta última afirmación, tendió la carta al conejo y al verla superficialmente, comprendió el porqué del elogio.
-¿Nos podrían explicar qué demonios sucede?- bramó Ryan, un tanto desesperado de la incertidumbre.
-Si las comunicaciones digitales están intervenidas, no podemos hacer ninguna llamada o enviar algún mensaje sin que la Brigada se entere, ella está consciente de eso. Supongo que por eso nos dejó una carta, además que está escrita con su puño y letra, sabía que reconoceríamos la caligrafía.- explicó el rubio, pensando también en el peligro al que se debió exponer para poder entregar la carta, seguro de  que Kotetsu en algún momento pensó lo mismo.
-¿Y qué es lo que dice?-
-Lo que nos concierne y preocupa; en la carta menciona que ahora ella se convertirá en la asistente general para suplir al chico Deino.- al ver la cara de sorpresa de los demás, el Tigre explicó lo que leyó momentos antes.- ¿Recuerdan que el muchacho podía crear naturaleza? Al parecer el bastardo de Frank resultó ser un bastardo ambicioso después de todo, encerró al muchacho en una bóveda para que creara monedas hechas con oro blanco, titanio y plata para que en su nueva era, sea el tipo de cambio. Kaede dice que el proceso le desgasta el sistema óseo y que si sigue cumpliendo con las exigencias de Frank, su misma habilidad NEXT lo matará pronto.-
-Pobre muchacho…- suspiró Agnes con pesadez tan sólo de pensar en lo mucho que debiera estar sufriendo el chico.- Pero por eso mismo tenemos que darnos prisa, ¿qué más dice?-
-Que el número de militantes ahora va en 1,600 y creciendo, dice también que si encuentra más información verá la forma de hacérnosla llegar porque Jason Keyes sospecha de Lunatic, él no podrá acercarse a nosotros por ahora.-
-¿Es todo?- preguntó con preocupación la semi pelirroja, los dos originales de Apollon se vieron el uno al otro con cierto pesar antes de revelar lo último de la información.
-No, hay una cosa más… parece que tenemos al enemigo más cerca de lo que creíamos.- dijo Kotetsu, intentando pensar cómo decir lo que seguía.
-¿A qué te refieres?-
-¿Recuerdan que en la ocasión que nos reunimos con Lunatic, Kaede y Deino en las obras nos mencionaron que había una mujer que solventaba todos los gastos de la organización? Se trata de Anick.-
-¿Anick? ¿Anick Lomawien?- preguntó Anaksha atónita, no podía creer lo que escuchaba.
-Y al parecer, su alianza con Frank viene desde hace tiempo.- añadió Barnaby.
-Entonces… ¿me utilizó?- la semi pelirroja se sentía profundamente ofendida y enojada hacia su jefa, pero sobre todo, lo que la invadía era un sentimiento de tristeza.- Eso quiere decir que me contrató porque quería investigar de cerca a la Primera Liga, no porque realmente yo estuviera preparada para ser heroína de Sternbild.-
La chica se sintió débil de repente, como si la fuerza hubiera abandonado sus músculos súbitamente, Ryan captó al instante el malestar y se movió del asiento delantero hacia ella en la parte de atrás, la abrazó y levantó su rostro para verla directo a los ojos.
-No te atrevas a dudar de ti, jamás. Mucho menos ahora. Además, estás empatada con Barnaby en puntos del marcador de Hero TV. Puede ser que no estuvieras lista en el momento en el que te convertiste en heroína, pero creo que hablo por todos cuando digo que ahora te convertiste en todo aquello por lo que has luchado toda tu vida en ser. Y no te imaginas lo orgulloso que me siento de ti.-
-Es verdad, Kotetsu y yo confiamos en ti y en lo que eres capaz.- dijo Barnaby mientras ponía una mano sobre el hombro de la chica.
-Después de todo, me diste la oportunidad de seguir siendo un héroe, aquella vez en Sword. Todos creemos en ti, sólo tienes que hacerlo tú también.- el tigre vio directo en los ojos de la chica. Ella no sólo lo veía como su salvador máximo o modelo a seguir, para ella Wild Tiger significaba el vivo estandarte de todo en lo que ella creía; valor, coraje, amor, amistad, honestidad… respeto. Encendió en ella esa llama que por un momento la traición de Anick había logrado apagar, y se dijo a sí misma que no valía la pena estancarse en dificultades pasadas, sino en las presentes para cimentar ese mejor futuro, no sólo para ella, sino para la ciudad que había jurado defender.
-Gracias, chicos. De verdad, gracias.- dijo mientras se sonreía son sutileza, sin embargo, ese último agradecimiento lo sintió el moreno como personal. Tomó el dorso de la mano de la chica y se inclinó para besar su frente con ternura, inclusive Agnes al frente, quien veía todo desde el retrovisor sintió esa energía paternal con la que Kotetsu realizó aquel gesto y se sonrió.
-Te prometo, Anaksha, que arreglaremos tú y yo el problema con Anick cuando regresemos. ¿De acuerdo?- afirmó la castaña.
-Quiero ser yo quien la encare por lo que ha hecho… no se saldrá con la suya.-
-¿Qué piensas hacer?- preguntó Ryan, levemente intimidado.
-No lo sé, ya lo pensaré, pero por lo menos tengo que hacer que nos diga todo lo que sabe.-
……………………………………

Una vez bien alejados de la ciudad, donde estaban los límites de la costa, se encontraba la imponente base militar de Sternbild, una fortaleza potentemente armada y equipada para responder a cualquier conflicto bélico al instante.
Con una gran altura estructural y una explanada casi tan amplia como la del aeropuerto de la megalópolis, esta estación militar podría equipararse al tamaño de todas las instalaciones militares juntas de un país de mediano tamaño, además de posicionarse como una de las tres mejor protegidas del mundo.
Los héroes y Agnes misma se extrañaron sobremanera al pensar que para tres miembros de la Brigada 731 fue como un juego de niños entrar al bien protegido búnker, y lo más sorprendente de todo, salir intactos y con tecnología robada del lugar.

La CEO condujo hasta la entrada principal donde había una pesada barrera que impedía la entrada, desde un auto simple hasta un tanque militar se vería mermado por la imponente seguridad que salvaguardaba el acceso; la castaña detuvo el vehículo cuando un equipo de ocho militares fuertemente armados se acercaron apuntando a la furgoneta con rifles de asalto. Uno de ellos, que parecía ser el líder del equipo gritó:
-¡Identifíquese o abriremos fuego!-
-Estos militares tan delicados…- refunfuñó con desagrado la castaña, a la vez que sacaba su identificación de su cartera y la asomaba lentamente por la ventana.- ¡Soy Agnes Joubert de HeroTV! ¡Estoy acompañada del Apollon Trio y de Black Xiaji! ¡Necesitamos hablar urgentemente con el General Autieri!- el militar, aun en ascuas se acercó para arrebatar la identificación de Agnes y mirar que en el interior del vehículo venían en efecto los cuatro héroes. Revisó las credenciales de la mujer a detalle y después de un momento se las devolvió; indicó a su escuadra que bajara las armas.
-¿Usted cree que con la gravedad de los acontecimientos, el General está de humor para perder el tiempo con farándula y… fenómenos?- dijo el malencarado militar, mirando con desprecio a los NEXT.
-¡¿Disculpa?!- bramó Agnes con indignación.- No sé si estás consciente que esto es una batalla conjunta, y que las vidas de todos en la ciudad depende de que hablemos con tu jefe. Así que irás allá dentro, nos anunciarás con él o con su asistente, le dices que es imperativo una reunión ahora mismo, o tendremos que tomar otras medidas.-

El militar vio directo a los ojos de la castaña y se sonrió levemente, examinó un poco el vehículo e hizo una seña con su mano al resto de la escuadra; los demás uniformados regresaron a la toma de armas en posición de ataque y se acercaron agresivamente a la furgoneta. El líder de escuadra abrió la puerta del piloto y sacó a Agnes del vehículo, jalándola del cabello y arrojándola al suelo de manera violenta.
-¡HEY, DÉJENLA EN PAZ!- gritó Barnaby enojado, a lo que los cuatro héroes se encendieron en el aura fluorescente para contraatacar.
-¡No se resistan, sólo saldremos perdiendo! ¡Ellos no son el enemigo!- exclamó la CEO, mientras se colocaba de rodillas y ponía las manos detrás de su cabeza, justo como se le estaba indicando; tres uniformados se acercaron a la puerta principal del vehículo, la abrieron y apuntando a los héroes les indicaron que bajasen y se colocaran en fila con Agnes, adoptando la misma posición. Éstos se vieron entre sí, y atendieron a regañadientes la indicación que se les estaba dando.

-Ustedes NEXTs creen que pueden hacer lo que quieran ¿verdad? ¿Venir aquí a mandarme en mi propia casa? No lo creo, después de lo que le hicieron a mis compañeros esos fenómenos, no se les ocurra pensar que vamos a cooperar con genocidas contranatura.- decía el líder mientras pateaba un poco de la tierra del suelo directo a la cara de los héroes.
-Somos tus aliados, por favor.- dijo Anaksha intentando razonar con el hombre.- Sólo anúncianos con el General y verás que nuestras intenciones son muy distintas a las de…- no pudo finalizar esa oración cuando el uniformado le golpeó el rostro con la culata del rifle, haciendo que sangrara desde la nariz, goteando directamente al suelo.
Ryan sintió cómo la rabia subía directamente desde el estómago hacia su cabeza y en un movimiento increíblemente rápido, se levantó de donde estaba y tumbó al jefe de escuadra con un fuerte golpe al pecho.
-Ponle otra vez un dedo encima y te prometo, SOBRE MI VIDA, que te mueres.- decía con la mandíbula apretada, mientras golpeaba fuertemente al hombre.- ¿Te sientes muy valiente golpeando mujeres, verdad, hijo de perra?-
Los militares abrieron fuego, pero Annie logró detener algunas balas y desviar otras, intentando espabilarse del golpe. Barnaby y Kotetsu activaron sus habilidades y mientras el rubio cargaba a Agnes al interior de la furgoneta para su propia protección, Kotetsu corría para retirarles las armas a los subordinados.
El Príncipe de la Gravedad Errante fue alcanzado por un proyectil, rozándole el brazo derecho y abriendo la carne del bíceps, haciendo que le sangrase de manera escandalosa, sin embargo, su enojo era tanto que no lo sintió y continuó golpeando al militar.

-¡ES SUFICIENTE!- exclamó una voz ronca pero poderosa.
-¡General presente! ¡Saluden!- alcanzó a gritar el líder de escuadra antes de desmayarse bajo el cuerpo de Ryan, los demás subordinados detuvieron su ataque y se colocaron firmes, para saludar a su autoridad presente.
-¡Descansen!- bramó molesto el General Chester Autieri al ver la escena, venía acompañado de su asistente personal a quien le señaló al jefe de escuadra.- Encárgate de eso, Blake.-
-Sí, señor. ¡Ya escucharon, evacúen y limpien este lugar! ¡Lleven al Capitán Deon a la enfermería! ¡Necesito servicio médico aquí para Golden Ryan!- mandó Blake Claire, el asistente del General. A los militares aún les costaba trabajo seguir órdenes de un civil, pero al ser comisionado de su autoridad máxima, no podían negarse a obedecer.
Ryan soltó al militar y se apresuró a atender a su novia, sacó un pañuelo de uno de sus bolsillos, limpió la sangre del rostro de la chica y la ayudó a levantarse mientras ella le aseguraba estar bien, Annie a su vez intentaba examinar el brazo de del rubio, pero de igual manera, él afirmó encontrarse sin daño adicional. Kotetsu y Barnaby se acercaron a ellos, a la vez que Agnes salía de la seguridad de la furgoneta, evidentemente enojada.
-Señores, señoritas. Lamento eso, en especial cuando nuestro previo acuerdo dictaba nuestra cooperación.-
-Eso no me pareció demasiado cooperativo, General.- respondió Agnes, con voz ronca y molesta.
-No excuso al Capitán Deon, sé que sus acciones fueron extremadamente irracionales, sin embargo intenten comprenderle. Su hermano fue uno de los elementos más afectados durante el ataque de la Brigada 731.-
-Lo siento mucho por el Capitán, pero es importante hacerle entender que somos sus mejores aliados en esta batalla, y que no todos los NEXT somos radicales.- añadió Barnaby, haciendo su mejor esfuerzo por empatizar con el militar, sin embargo se encontraba disgustado en extremo por el hecho de que Anaksha y Ryan salieran heridos en un combate que no tenía razón de ser.
-Yo se lo haré entender. Ahora, entiendo que están aquí para discutir temas de seguridad ¿cierto?- Agnes asintió.- Lo lamento pero no podré ayudarles, como ustedes saben, las comunicaciones están intervenidas, aunque cortamos la energía de la base, las cámaras y micrófonos seguían operando debido a una fuente externa. Logramos destruir todas las cámara del interior, pero en el exterior seguimos teniendo el lente del satélite vigilándonos por arriba.-
-¿Y los micrófonos?- preguntó Anaksha, aún molesta por el golpe.
-No pudimos hacer nada, los micrófonos de la base están implantados en los muros. Si intentamos retirar alguno, se vería comprometida la estructura de la edificación. Fue pensado como una medida de seguridad adicional.-
-Comprendo…- dijo Agnes, tranquilamente.
-No planeamos preparar una estrategia, General, sólo considerar los posibles escenarios en caso de perder esta lucha.- dijo Barnaby, transmitiendo al Secretario de la Defensa cierta seguridad; le guiñó el ojo varias veces y en una secuencia muy particular que el General entendía a la perfección gracias a su entrenamiento militar. Le estaba diciendo en código morse “Tenemos un plan. Necesitamos ir adentro”.
-De acuerdo, si ese es el caso, podemos discutirlo. ¡Blake, conmigo!- indicó el Secretario y su asistente dio las instrucciones de que se preparara una sala de juntas al interior de la base.
……………………….

-Están en la Base Militar de Sternbild, Vaako.-
-¿Qué quieren?-
-Según el satélite y los micrófonos externos, hablar de la ciudad y qué hacer si pierden la lucha.-
-Vigílalos hasta que salgan, quiero saber con detalle cada palabra que salga de sus bocas.-

miércoles, 7 de febrero de 2018

Su Majestad: Rey(na) de los Héroes. Capítulo 27: La doliente.

Día 1 después de la primera aparición de la Brigada 731.

-Déjame ver si entendí bien: después de todo este discurso de casi…- Frank miró su reloj de muñeca y recordó la última hora que le vio.- … treinta y cinco minutos, lo que me quieres pedir es que te deje salir a ti y a la nueva chica que va a ser la asistente general para pasar la noche juntos ¿cierto?-
-Sí, señor.- dijo Deino un poco avergonzado. Además de que no había tomado consciencia del tiempo que le había tomado explicar su petición, o mejor dicho, balbucear y divagar.
-¿Por qué lo haría? ¿Por qué debería dejarlos pasar la noche fuera? Dame una buena razón.- el líder de Ouroboros miraba de forma desafiante al muchacho, y aunque éste sentía un escalofrío recorrer todo su cuerpo, se tranquilizó y lo disimuló perfectamente.
-Señor… yo la quiero.- tomó aire y suspiró.- Hoy en la mañana cuando fuimos a dar un paseo y alejado de todos me dijo que tendría que encerrarme para que nadie se sintiera tentado con el material precioso que voy a crear, y con la guerra que se avecina, sé que no podré verla en un tiempo. Por eso le pido que nos autorice salir sólo por esta noche, quiero enseñarle también lo que usted me enseñó a mí la primera vez que me encontró, la vez que había huido de mi comunidad y estaba malherido, aquella que con sus dones me curó. Quiero que Kae aprenda a ver el mundo con los mismos ojos que nosotros, Maestro.-

Deino miró al mayor de los Martínez con ojos húmedos, le suplicó haciendo uso y gala de aquellos iris grisáceos.
-Esa no es una razón lo suficientemente buena, Deino. Eso es un capricho.- respondió el líder con indiferencia.
-¿Maestro…?- Deino se sintió derrotado y dejó caer sus hombros.
-Pero lo acepto. A pesar de lo que sucedió esta mañana respecto al correctivo que te proporcioné, confío en ti y en tu capacidad de juzgar a la gente. No es algo que haga con frecuencia, así que espero que sepas lo que conlleva, es una responsabilidad que necesita ser apreciada.- el chico sintió una punzada en el estómago y un nudo en su garganta. Estaba profundamente agradecido con Frank por haberlo acogido cuando nadie más lo había hecho, y traicionarlo le hacía sentir como el ser más inmundo de la faz terrestre. Tal vez si hubiera habido más tiempo habría tratado de convencer a su líder de que su causa era errada y tratar de salvarlo del destino que él mismo estaba eligiendo, pero no lo había y el chico tendría que vivir con esa culpa hasta la culminación de lo que se avecinaba.
-Muchas gracias, Maestro. Por su permiso, y más que nada por su confianza. Sólo quiero que sepa… que le quiero, Señor.- las palabras del chico fueron tremendamente sinceras, Frank esbozó una muy leve sonrisa y sacudió la cabeza.
-Anda, ve por la chica y váyanse de una vez, así tendrán más tiempo.- el chico se sonrió, asintió y se volteó a paso rápido para salir de la oficina principal.- ¡Deino! Antes de que te vayas, sólo prométeme que no la dejarás preñada.- el rostro del chico pasó por todos los colores e hizo un frenético movimiento de cabeza negando aquella posibilidad.
……………………………………………….

-¿Qué te dijo?- preguntó Kae, un tanto nerviosa.
-Nos podemos ir.- el chico le sonrió.- ¿Tienes la carta?-
-Sí, la terminé de escribir hace un momento.-
-Entonces vamos. Tú guías, princesa.-
…………………………………………………


Día 2 después de la primera aparición de la Brigada 731.

Todo mundo podía dar crédito de que Agnes Joubert era extremadamente visceral cuando se trataba de la cobertura mediática de un evento, le importaba poco la seguridad de su personal (e inclusive la de ella misma) mientras se llegara a cubrir la nota en cuestión; sin embargo desde aquel día que Vaako Kovalevskaya le había mencionado como ‘Marié’, invirtió la polaridad de su osadía para convertirla en precaución. Preparó la sala de juntas principal de Hero TV y todo ese piso para que estuviera libre de conexiones: no cables, no cámaras, no teléfonos, no transmisores de muñeca reglamentarios ni nada que funcionara con electricidad a excepción de la iluminación. Sería por lo menos el único lugar en donde podrían planear un contraataque sin ser escuchados, y aun así, el tiempo se les acababa. De alguna manera los héroes se sentían en una posición más segura en Hero TV, por lo que habían pasado la noche ahí.

-¿Y qué se supone que haremos?- preguntó Karina, viendo con zozobra una de las diez urnas donde reposaban las cenizas de las víctimas de la Brigada 731 del día anterior.
-Tranquila, todo estará bien.- dijo PaoLin intentando reconfortar a la heroína del hielo. Ella misma sentía tanto o más temor que su amiga, pero intentaba disimularlo con intención de ser fuerte para sus colegas.
-Tiene razón, Karina. Saldremos de esto.- dijo Nathan mientras pasaba un brazo por detrás de la espalda de la chica, reconfortándola igualmente. Antonio se acercó cauteloso al héroe de fuego, al querer juntar su cuerpo a él e intentar tomarle por la cintura, Nate se sacudió con disgusto y soltó disimuladamente a Karina para darse media vuelta e irse.- No me toques, Antonio.- El héroe toro le siguió hasta la habitación próxima, fuera de la sala principal de Hero TV.
-Nathan, tenemos que hablar.- dijo Tonio acompañado de un pesado suspiro.
-Pues no quiero hablar contigo. Dijiste lo que tenías que decir y fue bastante claro.- respondió dándole la espalda, con lágrimas en los ojos y coraje en la voz, contemplando la vista matutina de la ciudad desde una ventana.
-No me hagas esto, no quería que esto llegara tan lejos pero no pude evitarlo. No sé por qué me aterra estar atado a alguien, y además… con un hombre.- dijo Antonio cabizbajo, inmediatamente después tomó conciencia de lo dicho y se arrepintió de sus palabras. Se supone que intentaba arreglar las cosas con el héroe de fuego y ahora, tan sólo con una frase lo había arruinado todo. Pensaba que hablar directamente desde el corazón haría todo más sincero y auténtico, pero en aquel momento concluyó que debió pensar antes de hablar, elegir cuidadosamente cada palabra, pero ya era tarde. Sintió un nudo en el estómago.
-¿Qué quisiste decir con ‘un hombre’?- el héroe de fuego volteó bruscamente, evidentemente ofendido con el comentario del moreno.- ¿Ahora te importa lo que digan los demás? ¡Claro! ¡Estás tan ensimismado con tu postura de macho que esa basura de ‘miedo al compromiso’ justifica que te avergüenza que ser visto conmigo!- le reclamaba, no tanto con enojo sino con decepción. Nunca pensó que Antonio podía llegar a ser tan tradicionalmente cerrado al nuevo avance social. Su mente empezó a divagar en un instante; si Tonio realmente era cuadrado en ese aspecto o tenía sus preferencias tan claras como proclamaba, ¿entonces por qué se habían involucrado en más de una ocasión? Y con la misma reciprocidad de solicitudes. ¿Qué estaba pasando?
-No mentí, Nathan. Realmente no estoy preparado para establecer algo formal. Pero te mentiría si te dijera no tiene que ver… Nunca había estado con un hombre. Entiende, vengo de una cultura muy conservadora en estos aspectos y me siento confundido al sentirme seducido por ti.-
-¿Sabes qué? Tienes razón, fue mi culpa.- bramó Nate, se acercó al rostro de Antonio con desafío en su andar, limpiándose las lágrimas en una mueca furiosa.
-Yo no dije que fuera tu culpa…- rezongó Antonio, desesperado de no poder tomar el control de la conversación.
-Al parecer sí, eso estás diciendo. Que fui yo quien te sedujo, aunque te recuerdo que siempre tuviste la opción de decir “No” o “Hasta aquí”.-
-Nathan, espera…-
-Ya no tendrás que preocuparte por eso, no estaré ahí para ti y que dejar que experimentes conmigo si te acomoda alguna de tus estúpidas etiquetas de sexualidad. Así que te prometo que seré el menor de tus problemas, porque a diferencia tuya, yo sé lo que quiero; y definitivamente no quiero esto. Yo soy hombre de palabra, un hombre orgulloso de lo que es… Un hombre gay orgulloso de ser quién es.-

……

Kotetsu se encontraba sentado en una de las esquinas de la sala principal de Hero TV, con una mano sosteniendo su rostro en una pose de reflexión y la mirada perdida, mirando las diez urnas sobre expedientes con fotografías de los suicidas (recordando la decisión unánime de cremar los cuerpos para no traumatizar a los desafortunados familiares con aquellos cuerpos mutilados); aún sin saber a ciencia cierta cómo fue que murieron las nueve personas que se alimentaron de la décima, Saito y Halsey se encontraban trabajando sin parar en sus laboratorios para intentar dar con la respuesta.
El día estaba lluvioso, las nubes grises sabían que en un día como aquel no debían dejar brillar al sol. Kotetsu perdía poco a poco lo que tanto atesoraba, aquello que hacía que se levantara cada día, la razón por la que desafió la desidia de los héroes… perdía la esperanza de que Kaede estuviera a salvo. Confiaba plenamente en su hija, y Yuri Petrov le había dado razones de sobra para que también confiara en él; sin embargo, algo en el fondo de su ser le repetía constantemente que la batalla estaba perdida desde mucho antes de iniciar. Las palabras de su madre retumbaban en su mente, pero también las propias palabras del tigre; ‘no puedo sacrificar a nadie’… qué peso tenían ahora. ¿Kaede era un precio que estaría dispuesto a pagar por el bien de millones de personas? ¡Por supuesto que no! ¿Millones de personas serían el precio a pagar por la supervivencia de su hija? Con el enemigo que tenían en la puerta… ahora no sonaba tan descabellado.
-¿Kotetsu? ¿Estás bien?- la semi pelirroja se acercó con cautela y calidez en su voz, el tigre se espabiló un poco.
-Oh, Annie… sí, estoy bien, gracias. ¿Qué tal tú?- la falsa y mal disimulada voz de Kotetsu dejó en evidencia el malestar que sentía.
-Yo estoy tan bien como la situación me lo permite, pero tú no suenas tan seguro de ello.- respondió la chica con una sonrisa triste en el rostro, preocupada por su colega héroe. Él suspiró.
-Siéndote sincero, he estado teniendo problemas para dormir… veo el rostro de mi pequeña y me siento tan distante e impotente.- se formó un nudo en la boca del estómago del tigre, la chica se sentó justo a su lado y tomó una de las manos del hombre.
-Escucha, sé que no puedo decir o hacer mucho al respecto justo ahora. Pero tienes mi palabra, Kotetsu. Si es necesario, mi vida por la de ella. Te lo prometo.- el moreno levantó el rostro, sorprendido por la certeza de las palabras de la mujer.
-Anaksha, no tienes que prometerme semejante cosa… jamás te lo pediría.-
-Lo sé, pero aunque digas que no, siempre estaré en deuda contigo. La causa a la que me debo fue porque me permitiste existir el día en el que me salvaste. No dudaré dar mi vida si la situación lo demanda, y lo haré con gusto si es por ayudarte.-
El tigre no supo qué más decir, sin embargo, aunque de su voz no se emitió palabra alguna, sus ojos dijeron todo lo que tenía que decir, Anaksha lo comprendió y con una leve sonrisa, se levantó y se marchó junto al amor de su vida, el Príncipe de la Gravedad Errante que la esperaba del otro lado del salón. La chica caminaba en dirección contraria a Barnaby, cruzaron brevemente una gentil mirada acompañada de una amable sonrisa, y cada quien siguió hacia su correspondiente pareja.

Barnaby empezaba a sentirse desesperado por no poder encontrar una salida al problema que les acechaba, intentaba calcular con objetividad cada posibilidad, pero al mismo tiempo también se le ocurría una o más razones por las cuales sus soluciones terminarían en desastre; era difícil de por sí la amenaza de Ouroboros y sus paramilitares de la Brigada 731, pero lo hacía aún más complicado saber que la hija de su pareja, la que en estricto sentido era su propia hijastra, estuviera fungiendo como doble agente exponiéndose al peligro más de cerca que incluso ellos mismos. Barnaby tenía miedo.
Sin embargo sabía que esos sentimientos tenía que guardarlos para él mismo, en ese mismo instante, él era el pilar de fortaleza principal de Kotetsu y tenía que comportarse como tal. Sabía que debería ser fuerte para aquel hombre que había descifrado cómo ocupar un lugar en su vida y en su corazón, y no podía permitirse decepcionarlo. El rubio tomó asiento junto al tigre y pasó uno de sus brazos por detrás de su espalda para confortarlo.
-¿Cómo te sientes?- preguntó Bunny, con una mirada penetrante que analizaba cada micro expresión del moreno.
-Mi hija…- a Kotetsu se le quebró la voz, sus ojos se enrojecieron y de ellos salieron algunas discretas lágrimas.- ¿Qué pasará si la descubren? Con las comunicaciones interceptadas… teléfonos, cámaras, internet entero... no se podrá arriesgar, ya no podré verla hasta que acabemos con todo esto. Si es que siquiera tenemos la oportunidad de enfrentarnos a ellos.-
-Lo lograremos.-
-Según el chico Deino, nos superan casi cien a uno, ¿Cómo se supone que lo haremos?- rezongó el tigre, mirando con una expresión aún más intensa y desafiante a Barnaby. El rubio sintió un escalofrío, pero dejó salir un pequeño suspiro y tomó las manos de Kotetsu.
-Juntos.-
………..

-Agnes… creo que ya fue suficiente de lloriqueos. ¿Cuál es el plan?- preguntó un extremadamente ansioso Ryan a la castaña que entraba a paso furioso.
-Estuve toda la noche revisando si habría algún punto de acceso en las comunicaciones, los técnicos apenas acabaron de correr el diagnóstico, pero todo sigue igual… no hay ni una sola manera de comunicar con el exterior. Intenté pedir refuerzos a la Liga Americana de Héroes, pero estamos completamente aislados.- resoplo desesperada y molesta de no poder hallar una oportunidad.
-Podré sonar anticuado, pero se me ocurre una idea…- una voz se hizo sonar desde el fondo de la habitación, los tintes de sus palabras ya no sonaban deprimidos, sino llenos de fortaleza.
-Justo ahora, hay que considerar todo lo que se nos pueda ocurrir. Soy toda oídos, Kotetsu.-
-Todas las bases de datos y las búsquedas que hagamos en ellas, la Brigada lo puede detectar y detener porque es digital ¿cierto?- la castaña asintió.- Entonces busquemos en donde no puedan intervenir.-
-Toda la información la tienen controlada, no nos dejan acceder a ningún expediente. No entiendo a qué te refieres…-
-Archivos físicos.- añadió Barnaby, sorprendido por no haberlo pensado antes.- Si tenemos bases de datos en digital, seguro que también existen en físico.-
-Es una broma, ¿cierto?- preguntó Joubert, soltando una pequeña risa, tajante en sarcasmo. Los presentes la miraron con evidente confusión.- En el archivo muerto hay más de cuatrocientos mil expedientes, no tenemos el tiempo de revisar cada carpeta. Chicos, vamos contrarreloj, si no hacemos algo pronto… hoy también habrá diez cadáveres.- a cada quien se le enfrió el corazón de escuchar aquello, tan sólo pensar que tenían a la Brigada tras de ellos y que las nuevas víctimas podrían ser algún conocido o familiar, el estómago se les revolvía.
-No tenemos que revisar cada expediente, sólo hay que filtrar los que nos sean útiles.- añadió Kotetsu, sacudiéndose un poco la incomodidad, intentando mantenerse objetivo.
-¿Cómo sabremos?- preguntó PaoLin.
-No había registro de Ouroboros en general en los archivos de Hero TV, Maverick mantuvo la organización oculta del radar. Cuando Jake Martínez la hizo pública, se empezaron a generar reportes de la organización, aunque sólo considerábamos la estructura en la que la tenía Jake y sus esbirros. Por lo tanto no tenemos mucha información de Ouroboros, mucho menos de la Brigada ni de sus integrantes.- respondió Agnes, recordando el contenido del expediente de la organización.
-Aun así deberá haber un registro de estos sujetos en alguna parte…- resopló la joven Lyle.
-Usualmente las personas que forman parte de algún grupo criminal, se unen sólo cuando ya tienen experiencia en delitos anteriores. Si los de la Brigada 731 siguen el mismo protocolo, entonces estará registrado en algún expediente, de un caso o similar.- Barnaby se acomodó los anteojos en señal de concentración. Agnes asintió y continuó con aquella idea que iba tomando forma.
-Ya que nosotros no tenemos nada de esa información, y tratándose de NEXTs que operan para una organización criminal de carácter mundial, sólo queda una opción: Los archivos de la Interpol.-
-¿Tenemos acceso a ese tipo de recursos?- preguntó Anaksha, llena de incredulidad.
-Ese es otro problema. La Oficina de Justicia nunca nos autorizó esa información.- rezongó Agnes de manera irritada.
-¿Por qué?- demandaba saber Ryan, molesto.
-No les pareció necesario, si nosotros atrapábamos a los malos, era trabajo más que suficiente. Aunque tal vez si conseguimos que el Juez Petrov nos autorice los recursos…- a todos les pareció buena idea, menos a quienes sabían de la otra personalidad del juez en cuestión. Entre menos arriesgaran su fachada de civil, más tiempo comprarían para ellos mismos y todos los involucrados en el asunto lo entendieron perfectamente.
-No podemos hacer eso, tenemos que encontrar otra manera.- dijo Tiger con rapidez, cortando de tajo la idea que se estuvieran formulando en ese momento.
-Kotetsu, sé que has tenido problemas con él, ¿pero de verdad te parece un buen momento para mencionarlo?- Agnes se fastidió sobremanera, pensando que el pasado lleno de cortes, citatorios y multas tuviera esa importancia ahora.
-No es por eso.- intervino Barnaby.- Por favor, no pregunten por la razón, no podemos molestar al Juez con este asunto. Sé que no tiene sentido ahora, pero de verdad necesito que confíen en nosotros en esto.- al ver a Ryan y Anaksha asentir, los demás héroes hicieron lo propio sintiéndose confundidos, pero confiando ciegamente en sus amigos. Sus razones tendrían, y si ahora no era buen momento de traer explicaciones, luego sería. Agnes hizo lo mismo, suspirando con pesadez.
-De acuerdo… ¿Se les ocurre una mejor idea?-
-¿En qué lugar están estos expedientes en físico?- preguntó Keith, rompiendo el silencio que hasta ahora mantenía.
-En el único lugar al que no podemos entrar sin consentimiento del gobierno: La base militar de Sternbild.-
-Si no podemos conseguir la autorización del Juez de Justicia, deberemos escalar en la cadena de mando.- añadió Anaksha, elucubrando ya un plan en su mente.- Tendremos que visitar al Secretario de la Defensa, el General Chester Autieri. Dijo que colaboraría con nosotros, y menuda forma en que lo hará.-
-¿Cómo planeas que vayamos hasta allá y le pidamos los expedientes? La base está llena de cámaras y micrófonos que se alimentan de una fuente de energía externa que no pueden interrumpir, así como nos hicieron a nosotros con lo del circo, nos descubrirán en cuanto digamos una palabra.- preguntó la castaña.
-Sólo hay que decir las palabras adecuadas.- añadió la semi pelirroja y se sonrió un poco.
-¿Tienes un plan, cierto?- preguntó con cierta seguridad en sus palabras el Príncipe de la Gravedad, la Leona Siniestra sólo asintió.
………………

-Muy bien ¿tienen dudas?- preguntó Anaksha al mismo tiempo que se acomodaba la chaqueta, disponiéndose a salir junto a su novio, Kotetsu, Barnaby y Agnes.
-Yo tengo una pregunta.- dijo Antonio un poco molesto.- ¿Por qué nosotros nos tenemos que quedar?-
-Porque si algo sale mal en el plan y la Brigada nos descubre, ustedes son la única línea de defensa de la ciudad en caso de un ataque.- bramó Agnes, sorprendida de que no llegaran a esa conclusión antes. Los demás héroes entendieron y asintieron, era algo muy probable tratándose de una movida tan arriesgada como la que estaban a punto de intentar.
Kotetsu tomó la perilla de la puerta, pero al momento de girarla se abrió estrepitosamente dejando a entrar a un par de consternados científicos. Saito y Halsey vieron a los héroes y con la mirada les indicaron que cerraran la puerta tras de sí.
-Tenemos los resultados.- dijo Halsey con una expresión amarga.- Esto es… muy triste.- todos tomaron asiento en torno a la mesa ovalada de la sala, justo en donde reposaban las diez urnas.
::Comparamos el tejido de la persona… ‘incompleta’.:: Saito tragó saliva al decir esto último, recordando la perturbadora imagen del cadáver devorado:: Había una sustancia dentro de su torrente sanguíneo y composición dermal que nos resultó particularmente familiar.::
-Era la misma sustancia que extraje de Sky High el día del incidente en la mansión Goldsmith.-
-Al grano, doctores.- Agnes parecía desesperada por la respuesta, incluso perturbada.
-Encontramos la misma sustancia dentro de las muestras gastrointestinales y hepáticas de las otras nueve víctimas.-
::Por lo que la teoría más viable y probable hasta ahora es que la primera persona muriera por efectos del veneno, y los demás…::
-¿Por comer carne contaminada?- preguntó Barnaby con horror, a lo que los científicos asintieron.- Esa fue la razón de que Agnes y yo los encontráramos en posición fetal, las contracciones de dolor les terminaron matando.- nadie podía creerse lo que se estaba diciendo en aquel momento, parecía tan irreal, tan sacado de una película de terror.
-¿Pero cómo es que la gente se está volviendo loca? Comiéndose unas a otras, colgándose de techos, cortándose el cuello… ¿Qué pasa?- preguntó Ivan, evidentemente consternado, a lo que Keith colocó uno de sus brazos alrededor de éste.
-Antes de la incineración, tomamos algunas tomografías e hicimos simulaciones neuronales para intentar dar con la causa del suicidio colectivo. Las reproducciones arrojaron que el mismo proceso neuronal de estas personas, también lo tuvieron las que colgaban del edificio el día de ayer, así como el artista del circo.-
::También podemos concluir que de alguna manera fueron influenciadas a quitarse la vida, neuronalmente hablando, no estaban conscientes de lo que hacían; creemos que es obra de un NEXT. Corrimos la misma simulación en un modelo encefálico NEXT y no tiene el mismo efecto debido a las células evolutivas, por lo que suponemos que no tiene efecto en seres de esta categoría, así que ustedes deberían estar a salvo de esta situación.::
-Perdóneme si no me siento más tranquila.- bramó Agnes, nerviosa. Respiró profundamente un par de veces y se forzó a espabilarse.- Buen trabajo, doctores. Chicos, andando, no tenemos tiempo que perder.-
-¿Estás bien, Agnes?- preguntó Nathan, se levantó de su asiento y tomó la mano de la mujer.
-Mientras más rápido terminemos con esto, lo estaré.- agradecía el consuelo con una mirada llena de suavidad.
-Pues andando.- finalizó Kotetsu y atravesó la puerta a paso firme.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Gakupo x Kaito. Nuestra Aventura: NOTA AL 28/09/2017 ..::IMPORTANTE::..

Hola, mis niños ♥

Me he dado una vuelta por este viejo escrito y me percaté de que estaba incompleto en algunas partes :O

Por lo que en esta ocasión les comparto el siguiente link para que puedan descargar el PDF completo del fic.
[ https://drive.google.com/open?id=0B_dXdgJIBlv6R29reHVzOHdYRDQ ]

También, ahí subiré el PDF de 'Su Majestad: Rey(na) de los héroes' cuando lo termine, así que si no lo han leído, ¡VAYAN AHORA A LEERLO! Jajaja

También les dejo mi correo, por si se les ofrece xD:
skarskull.official@gmail.com

Los quiero, bebés ♥

Vayan a por su aventura.

martes, 26 de septiembre de 2017

Su Majestad: Rey(na) de los Héroes. Capítulo 26: La carne de sus pecados.

Día 1 después de la primera aparición de la Brigada 731.

-… a quien deberías de odiar es a mí por meterlos a una guerra que al principio no era suya, pero por favor… te necesito.- Kotetsu vio a los ojos del rubio con esperanza y comprensión, Ryan soltó un pesado suspiro y asintió después de unos segundos.
-De acuerdo, viejo, tú ganas. Pero si este asunto se vuelve demasiado peligroso, ella se retira ¿Está claro?-
-Está claro que no. Ya habíamos hablado de esto, Ryan.- interrumpió Anaksha con particular molestia en su voz, callando la respuesta que fuera a salir de los labios del moreno.
-Annie, por favor… entiende. Esto no es a lo que la Primera Liga se debería de enfrentar.- decía el príncipe de la gravedad errante, con esperanza de hacer a la semi pelirroja hacer comprender sus razones. La chica suavizó sus expresiones y se hincó para quedar a la altura del rubio, quien hasta hace un par de minutos seguía sobre el pasto del jardín asestando golpes varios a su compañero de Apollon Media; limpió con su dedo un poco de la sangre que escurría del labio de su novio y le tomó del rostro.
-Pero es para esto para lo que deberíamos estar preparados… juré mi vida a esto.-
-También juraste permanecer a mi lado.- al rubio se le quebró la voz.- Estar juntos toda una vida…-
-¿A qué vida aspiramos, mi amor, si sólo nos quedamos aquí sentados a esperar cuando la Brigada entre por nuestra puerta y nos asesine? Estoy consciente de que esto aumentará las posibilidades de morir más rápido, pero no puedo quedarme sentada viendo cómo la gente a la que juré proteger es exterminada por aquellos fanáticos religiosos. Si tengo que morir, así será. Pero si caigo yo, medio Ouroboros caerá conmigo. También sé que te hice una promesa, una que pienso cumplir el resto de mi vida; y es por eso por lo que voy a luchar, por una vida digna contigo, no una donde sólo pueda sobrevivir llena de incertidumbre.- dijo la chica de los ojos púrpura y acto seguido dio a su novio uno de los más sinceros besos que haya dado jamás.

-Ivan… ¿quieres hacer esto?- preguntó el monarca al zorro albino, éste se le quedó viendo con una expresión llena de incertidumbre.
-Claro que quiero, quiero luchar por esto. Ya sea larga o corta, pero una vida digna vale esta lucha… ¿o es que acaso tu no piensas igual?- los ojos de Ivan se llenaron de un sentimiento de preocupación; el Rey le devolvió la mirada llena de calma y serenidad. Le tomó por el rostro y le dio un pequeño beso en los labios.
-Por supuesto que pienso igual, incluso sé que no podría haberlo dicho mejor: Si mi vida es larga o corta será digna, pero temo por ti… eres lo más importante que pudiera perder.- Keith le tomó por los hombros y lo abrazó posesivamente, mientras su rostro reflejaba una muy imperceptible tensión de estrés, sus ojos soltaron unas cuantas lágrimas al imaginarse al águila sin su zorro.
-Keith, yo…- decía el joven cuando sus labios se vieron ocupados al estar atendiendo los del monarca, quien le había robado un beso en un pequeño descuido; los brazos de Ivan se aferraron a la espalda del Rey y de sus ojos también brotaron algunas lágrimas.
-… ¿chicos?- preguntó Karina con algo de extrañeza en su voz y una expresión incrédula. Los demás héroes se habían congelado al ver la escena, no sabían qué decir o cómo reaccionar.- ¿Ustedes también?- el rostro de Ivan adoptó el mismo color que un tomate.
-¿Alguna otra cosa que hayan olvidado mencionar?- preguntó Antonio, confundido al igual que el resto.
-¡Tú no puedes decir nada, Tonio!- reprochó Karina.- No sé qué asuntos llevas con Nate, pero se puede notar que van por el mismo camino.- el héroe de fuego respingó sobresaltado, soltando de momento el brazo del moreno que hasta ahora abrazaba.
-¡Whoa! A ver si entiendo… ¿Keith e Ivan están saliendo? ¿Y tú y Nathan igual?- preguntó incrédulo Kotetsu a su amigo moreno.
-No estamos saliendo…- respondió el toro, cabizbajo.
-¿No lo estamos?- preguntó Nate, sintió como si algo dentro de él se hubiera roto.- ¿Y entonces qué era lo que querías decirme ayer en el espectáculo?-
-No quería que llegásemos a esto, Nate…-
-¿No querías? ¿De verdad? Si sabías que yo iba en serio… ¡¿por qué no me detuviste?!- los ojos del héroe de fuego empezaron a aguar.
-¡Fue lo que intenté decirte! ¡No hubo oportunidad! No estoy listo, Nate…- el toro se pasó una mano por la cabeza, intentando despejarse un poco. No sabía que ver llorar al otro le produjera tanto malestar.- El compromiso… me aterra todo en este momento, por favor, compréndeme.-
-¡Chicos! De verdad, odio tener que ser inoportuno justo ahora, pero necesitamos concentrarnos en lo que nos está pisando los talones. ¿Creen que puedan hablar de esto después?- interrumpió Kotetsu, sintiéndose un poco mal por hacerlo.
-Está bien, Tiger. Yo ya no tengo nada más que decir.- bramó Nathan, mientras se secaba las últimas lágrimas y su expresión se tornaba dura; el toro sólo soltó un pesado suspiro y no volvió a mirar al otro a los ojos.
Todos se enfriaron, intentando comprender y digerir lo que se había dicho, sin embargo sabían que debían espabilarse un poco y concentrarse en cómo derrotar al enemigo; salieron de la mansión de los Goldsmith-Kjolsrud para dirigirse a Hero TV donde Barnaby y Agnes los esperaban, y vaya que la tensión podía palparse en el aire durante el trayecto.
…………………………………………………….

Ocho.
Había ocho cadáveres en el centro de la solitaria avenida.
La gente no quería salir desde lo sucedido la noche anterior, por eso ninguna persona había gritado o avisado de la macabra y sangrienta escena; sin embargo, ahí había ocho cadáveres de hombres y mujeres alrededor de lo que parecían ser restos de una novena persona. Barnaby y Agnes no tenían la menor idea de lo que había sucedido en aquel lugar, pero estaban decididos a saber aun cuando no quisieran dada la naturaleza del acto.
-Quédate aquí y cuida de Mary Rose, iré a ver qué sucedió.- susurró el rubio desde la relativa seguridad del callejón trasero del edificio de Hero TV, haciendo levemente para atrás a Agnes con su brazo derecho mientras se cercioraba que la calle estuviese vacía.
-Claro que no, Barnaby. Iré contigo.- dijo Agnes en el mismo tono de voz, con esa seguridad característica de ella, aunque también estaba profundamente asustada; momentos antes se había asegurado de que Orlando atendiera a su subordinada. El conejo ciertamente no quería exponer a la mujer a ningún peligro, pero también sabía que era inútil tratar de convencerla de lo contrario a lo que ella quería, así que sólo suspiró.
-Pero si hay algún peligro quiero que corras y regreses lo más rápido que te sea posible. ¿De acuerdo? Y eso no lo voy a negociar.-
-… de acuerdo.- la castaña asintió, se colocó por detrás del héroe y salieron del callejón.

El día estaba frío y gris, la niebla bajaba al pavimento cubriéndolo con una fina capa de sí misma y el cantar de los pajarillos no sonaba hermoso, sino perturbador; Barnaby y Agnes con el rubio por delante caminaron entre dos de los cadáveres, intentando analizar y mantenerse lo más objetivos posibles. Los ocho cuerpos tenían en sus rostros una expresión amarga y varios de ellos adoptaron posición fetal mientras que los demás habían fallecido con los brazos alrededor de sus vientres, y justo por el medio de todos, el noveno cuerpo… ya no se le podía llamar tal; había sangre color marrón que manchaba la superficie de manera sucia y salvaje, y por lo único que podrían saber que se trataba de un humano era por un hueso fémur y la parte baja de la mandíbula que reposaban sobre lo que parecía ser carne desgarrada. No había nada más, era abrumador… aterrador de ver, y sin embargo se hicieron de valor para hacer esa sensación de lado y analizar lo más objetivamente posible. El rubio sintió un escalofrío recorrer su espina, el olor a decadencia inundó su olfato y de la nada se intensificó el nudo de su estómago, a pesar de la naturaleza de la situación supo que algo iba terriblemente mal.

-¿Doctor Saito? ¿Me escucha?- preguntó el conejo mientras trataba de establecer comunicación con su brazalete, queriendo comunicarse con un especialista, esperanzado de que sus terribles sospechas se quedaran sólo en eso.
-Estamos incomunicados, Barnaby.- reprochó Agnes. -¿Qué pasa?-
-Es que esto no es normal…-
-¿Y qué lo es justo ahora? ¡Tan sólo observa en dónde estamos parados! Justo a un lado de alguien completamente destazado y quién sabe por qué.- la castaña recogió su cabello en señal de desesperación. La esencia de muerte y decrepitud inundaba el área media de su rostro y si no vomitaba, estaba segura que estaría a punto de desmayarse.
-Sólo… fíjate en sus posiciones. Todos se concentran en su parte central, como si tuvieran una especie de dolor de estómago.- Agnes pasó su mirada fugazmente, más por obligación que por otra cosa. Si ver ocho cadáveres ya era impactante, ver esa mezcla de huesos, carne y sangre era ciertamente de terror… la vista, el olor, qué zozobra.
-¿Habrán sido ellos...? ¿La Brigada?- preguntó temerosa.
-No lo sé, pero si tan sólo pud…- Barnaby dejó de hablar repentinamente al fijar sus ojos sobre uno de los cuerpos y con la mirada casi desorbitada se inclinó para mover ligeramente la cabeza del occiso.- ... mira sus bocas.- entonces la castaña miró y logró notar lo que el rubio vio con horror en esos ojos verdes… la misma tonalidad de sangre que había alrededor de la carne y los huesos del noveno pintaba también los labios y barbillas de los ocho finados. Retrocedió un poco, empezó a llorar sordamente casi paralizada del miedo al caer en cuenta del contexto de la situación.- Ellos… se lo comieron.-
-... por cada día…-
-¿Escuchaste eso?- Agnes hizo una pausa a su agitada respiración e irguió la cabeza, intentando escuchar con claridad la tenue voz que creyó oír.
-Sí… lo escuché.- contestó Barnaby, levantándose alerta de cualquier peligro.
-... por cada día…-
-¡Ahí está de nuevo!- exclamó Agnes, el rubio hizo una seña para que bajara la voz y empezó a buscar vestigios de alguien por donde provenía el sonido de la voz. Volvió a hacer una seña a la castaña para que ahora guardase silencio.
-¿Estás bien? ¿Cuál es tu nombre?- preguntó sin obtener respuesta.- ¿Puedes venir con nosotros? Te pondremos a salvo.- decía el rubio, esperando a que el origen de la voz revelara su posición.
-... por cada día…- una joven pelirroja de aproximadamente 17 años salió de entre las sombras del callejón contiguo, caminaba muy lento hacia el conejo, cabizbaja y las manos ligeramente levantadas en cuencas, como si rogara a una deidad.
-Regresa al edificio y prepara una sala de juntas. Voy a hacerle un pequeño interrogatorio.- susurró el rubio a la mujer mientras mantenía fija su vista en la joven que poco a poco se acercaba a él.
-No voy a dejarte solo, Barnaby…- reprochó la castaña quien tampoco dejaba de ver a la chica.- Además… hay algo en ella…-
-... por cada día…-
-... algo que no me termina de convencer.- la castaña dio un par de pasos hacia atrás.
-Sí, algo está definitivamente mal.-
-... por cada día…- la joven se detuvo repentinamente a la mitad del camino y bajó un poco más su cabeza.
-¿Te encuentras bien? ¿Te lastimaron?- preguntó cálidamente el conejo, aunque al mismo tiempo con cautela. Ahora era él quien se acercaba con recelo.
-Barnaby… mira sus manos…- dijo la castaña con horror en su mirada. El rubio fijó su vista y con ayuda de la luz pudo notar que la punta de los dedos de la chica estaban rebosantes en la misma sangre marrón de los restos.
-... por cada día de resistencia... diez de nosotros moriremos.- dijo finalmente y la joven se desvaneció suavemente, cayendo de costado sobre el piso nebuloso. Barnaby corrió para auxiliarla, la tomó entre sus brazos y retiró el cabello de su rostro. La chica de ojos grandes y cansados tenía manchado el mentón y los labios al igual que los otros cadáveres, entonces supo que ella también se había alimentado del noveno.
-¡Hey! ¿Me escuchas?- dijo mientras tomaba su rostro y lo sacudía con moderada brusquedad intentando hacer que la chica reaccionara. Ésta abrió ligeramente sus ojos y habló en un tono de voz apenas audible, expulsando aquel aire vital de sus pulmones una última vez.
-... y se obligarán a que sea su última cena… porque un impuro se convierte en hereje cuando prueba la carne de su hermano… conozcan a su creador ahora…-
…………………………………………………….

-Maestro, he traído a Lunatic.- decía Jason con una leve sonrisa asomándose entre sus duros rasgos, abriendo la puerta del despacho principal en el tercer nivel de las instalaciones subterráneas de Ouroboros. Yuri entró en su habitual traje, sólo usando la máscara para no perder el respeto de los demás militantes mientras atravesaban El Vínculo. El hombre castaño le empujó bruscamente hacia el interior de la oficina haciendo que el vigilante trastabillara de manera breve, éste se irguió y habló con una voz profunda pero suave y cordial a la vez:
-Por favor, no me vuelvas a tocar. Ten un poco de clase, esto no es una pelea de bar.- la leve sonrisa del castaño se volvió una mueca de ira, viéndoselo dispuesto a asestar un golpe completo.
-Jason, por favor. Contrólate.- indicó el líder de Ouroboros, Frank Martínez, la mueca de ira de Keyes se hizo más obvia, sin embargo hizo lo que se le indicó. Lunatic se retiró la máscara al estar en la privacidad de los pilares de la organización y la reclinó sobre el escritorio del moreno de los ojos color oro.- Explícame una cosa, Yuri. Jason dijo que te vio abandonar la casa de Wild Tiger hoy en la mañana. Me conoces, sabes que usualmente dejo que la evidencia hable por sí misma, pero dada tu posición, me encantaría escuchar tu versión.- decía Frank con un tono de voz un tanto sarcástico o escéptico, había una mezcla de emociones en su voz en aquel momento.
Yuri vio directamente a los dorados ojos del moreno, con determinación, después volteó a los ojos de Jason detrás de su líder, con la mirada más oscura que se le hubiera visto, profundamente molesto e irritado.
-Te guste o no, tengo que seguir con mis deberes jurídicos. Dado el historial de citatorios de Kotetsu T. Kaburagi en la Cámara de Justicia, me veo obligado a visitarlo en su domicilio cada semana para un exhaustivo análisis de facultades; hago un reporte que consiste en evaluar si está capacitado para seguir fungiendo como servidor público. Estoy tan ansioso como tú para dejar de hacerlo y si el plan sigue su curso, ésta fue la última visita.- bramó dirigiéndose al castaño. No era la primera vez que Jason le seguía, siempre había estado consciente de la sombra que le antecedía, sin embargo esta fue la primera vez que había bajado la guardia y guiado al enemigo a la puerta de los aliados, y eso le molestaba sobremanera.- No me levantes acusaciones si no tienes fundamentos con qué sustentarlas.- El castaño hizo una mueca y apretó los dientes, borrándose así la expresión burlona que hasta ahora sostenía.

-¿Lo ves, Jason? ¿No te lo dije? Yuri jamás nos traicionaría, él es fiel a nuestra causa desde hace casi veinte años. Enviando las almas con Thanatos desde antes de conocer nuestros planes.- exclamó Frank aliviado y soltó un suspiro al finalizar, una sonrisa se escapó de sus labios y se recargó en su respaldo. Volteó a ver a su primer asistente con una mirada expectante, exhortándolo sin palabras; Keyes soltó aire, pesadamente y mal disimulado.
-Te pido una disculpa, Lunatic.- la hipocresía en sus palabras era obvia, pero por ahora era lo mejor que podía ofrecer.- Seguro entenderás que dada tu relación con los héroes, me fue casi imposible no sospechar.-
-Lo entiendo, Jason.- dijo con un gesto soberbio mientras se acomodaba la corbata, se colocó su máscara y se puso de pie.- Sin embargo lo que yo te pido, es que ya sea a mí o a cualquier otro NEXT bajo el yugo de Frank, no se le vuelva a levantar una acusación sin evidencia. Eso es tan humano y mundano, estamos por encima de esto.- Petrov notó una sonrisa más obvia por parte del líder de Ouroboros.
-Estoy de acuerdo. No podemos permitir que esos comportamientos humanos trasciendan a la nueva era. Por el momento sólo quedas advertido, pero quien cometa esta falta de nuevo, seas tú o alguno de mis militantes, sufrirá las consecuencias. ¿Está claro?- el castaño asintió, derrotado ante las palabras de su líder y furibundo para con el primer oficial.
-De acuerdo, si me disculpas, Frank, tengo que regresar a la Oficina de Justicia, todos están un poco paranoicos por allá. Si consigo información útil, te lo haré saber de inmediato.- Martínez asintió con agradecimiento mientras Yuri se daba media vuelta y salía del despacho principal.

-… debes llenar estos formatos todos los días y entregarlo al Control de Almacén a las dos en punto.- Lunatic escuchó una voz familiar cerca de él y al asomar la cabeza pudo ver a Deino señalando unos papeles sobre su tabla, explicando cada detalle de los mismos.
-¿Y el formato de lavandería va para Joseph, cierto?- Yuri distinguió otra voz particularmente conocida.
-Así es. ¿Ves? Lo harás bien, sólo es cuestión de tener todo el papeleo a tiempo.- sonrió el platinado.
-¿Deino?- preguntó Yuri a lo que entraba a la oficina en donde estaba el muchacho y, para su sorpresa, Kaede.- ¿Qué haces aquí, Kae? No tienes permitido el acceso al tercer nivel, si te ven por aquí, te castigarán.- Si Yuri no tuviera la máscara puesta, los chicos habrían visto cómo empalidecía a pesar de su tono natural de piel, sólo de pensar el escarmiento de la chica.
-Kae se hará cargo de mis deberes ahora, Lunatic.- decía el chico con una sonrisa triste.
-¿Y qué harán contigo?- preguntó el vigilante con escepticismo, al ver que los chicos no dijeron palabra alguna y se miraron cabizbajos, Yuri asintió.- Vamos afuera.-


-¿Por qué no dijiste nada, Deino?- preguntó molesto el Juez, tan sólo imaginar la presión a la que Frank quería someter al chico.
-Usted debería saberlo, si me negaba con cualquier excusa, la muerte o el exilio eran mis opciones. Y sabe cómo acaban los exiliados.-
-Deino, ¿acaso sabes el origen de tus poderes?- el vigilante se dirigió al muchacho, tomándolo del hombro, intentando reconfortarlo a su manera.
-Son de nacimiento, señor.-
-Me refiero a que si tienes idea qué es lo que potencia a tus células NEXT a darte las habilidades que tienes.- el chico negó con la cabeza, a lo que Yuri le explicó.- En los archivos que se recuperaron de la base Sword leí sobre la clasificación de tus poderes, Deino. La capacidad que tienes de crear naturaleza se debe a que en efecto, tienes una conexión con el núcleo de la tierra; este núcleo te permite malear las moléculas en la atmósfera para crear lo mismo que él, en pequeñas cantidades. Sin embargo, para crear minerales, como los son piedras y metales, la atmósfera de la superficie no es lo suficientemente apta para eso. Mencionaste que cada vez que creas metales y piedras experimentas mucha fatiga y dolor en cierto punto, eso se debe a que los minerales que faltan en la atmósfera… se compensan con los de tu esqueleto. Cada vez que creas algo así, degeneras la composición mineral de tu sistema óseo para completar la de tu resultado final.-
-Entonces no estaba tan equivocado cuando pensé que a la larga me mataría… ¿cierto?-
-¡Tenemos que hacer algo! Frank lo matará antes de que los Héroes puedan hacer algo.- exclamó Kaede, demandando una respuesta del vigilante.
-No temas, princesa. Le pediré cada día al Maestro que me sane para no sufrir daños. Por cierto, acabo de recordar que los formatos que dejamos sobre el escritorio se tienen que archivar. ¿Te importaría hacerlo? Iré contigo en un momento.- la chica miró al platinado con incertidumbre, pero al final asintió y caminó rápidamente hacia El Vínculo.

-Deino, sabes que Frank nunca sana a un NEXT más de una vez, y contigo lo hizo cuando te encontró.-
-Lo sé… una vez dijo usted que sin Kaede era imposible ganar esta guerra. Sé que muchas veces mi bonhomía me impide ver las cosas como realmente son, pero nunca he visto más claro algo en mi vida. Amo a Kaede, amo su valor, amo el brillo de esperanza en sus ojos, y sé que ella está enamorada de mí, no sé si tanto como yo. Lo que sí sé, es que si se distrae conmigo, perderemos antes de que la verdadera batalla comience… la Brigada 731 ya está sobre los héroes, y necesitan todo el apoyo que se les pueda brindar.- Lunatic infló el pecho al escuchar las palabras del chico, conmovido por la valentía y las razones que lo orillaban a querer sacrificarse, no tanto por la humanidad en sí, sino por la hija de Wild Tiger.- Por cierto, ¿recuerdas la mujer que proveía a la organización? Su nombre es Anick Lomawien.-
-Entonces parece que tenemos al enemigo más cerca de lo que creíamos.- Deino lo miró confundido.- Es la CEO de la Corporación SkullBunny, jefa de Anaksha Kjolsrud. El problema será advertirles de esto, Jason me ha estado siguiendo y ya sospecha de mí, hará lo que sea para buscar pruebas que me delaten, y no puedo llamar a los héroes porque la Brigada 731 tiene intervenidas todas las comunicaciones.-
-No las postales ¿o sí?- Deino miró a Yuri con cierta complicidad, esbozando una pequeña sonrisa.
-¿Una carta, sugieres? El servicio postal no funciona desde la aparición de la Brigada, y no podré acercarme a la casa de ningún héroe sin que Jason esté molestando.-
-Usted no, pero tal vez yo pueda. Dejaré la carta en el buzón de Wild Tiger, y para asegurarnos que tomen la información como verdadera, Kaede la escribirá, reconocerán la caligrafía de inmediato. Convenceré al Maestro de que me deje pasar la noche con ella antes de que me encierren e iremos a dejar la carta.- Deino notó la incertidumbre del vigilante, aun cuando éste tenía la máscara puesta.- Por favor, Lunatic. Será lo último que pueda hacer.-
-Es un buen plan… Deino, no dejaré que te conviertas en un mártir. Tienes mi palabra, haré todo lo posible para sacarte de ese encierro lo más rápido que pueda. Pero tienes que prometerme algo a cambio.-
-¿Qué cosa?-

-Resiste.-