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domingo, 29 de mayo de 2016

Su Majestad: Rey(na) de los Héroes. Capítulo 22. Brigada 731. Parte II.

::Primera Liga de Héroes de Sternbild, queremos negociar una oportunidad considerable a su posición actual...::
-Vaya que tienes bolas al llamarnos, imbécil.- dijo Ryan evidentemente enojado.
-¿Te llamas Vaako, cierto?- preguntó Barnaby, tomando al Príncipe de la Gravedad Errante por el hombro dirigiéndolo tras de sí, intentando no dejarse llevar por la impotencia y desesperación que sentía al considerarse rehén (como cuando Jake Martínez tomó la ciudad, aunque con métodos un tanto menos complejos, a su parecer).- ¿Qué quieres de nosotros? Tal vez si discutimos un poco podamos llegar a un acuerdo, que puedas mirar desde nuestra perspectiva que nuestra causa también es justa...-
::No me interesa.:: respondió Vaako de una manera muy gélida.:: Lo que sí me gustaría que consideren es la oferta que les propongo, es simple y realmente objetiva.::
-¿Y cuál es?- preguntó Agnes con nerviosismo perfectamente camuflado de enojo.
::Ríndanse en este preciso momento, entréguense a mi gente y se les concederá una ejecución rápida e indolora. Niéguense a esto y la Brigada 731 los cazará y asesinará de la manera más inhumana posible. Aunque después de todo... no somos humanos ¿cierto?:: asintió con frialdad, como si las emociones y sentimientos fueran conceptos totalmente ajenos a él, la falta de luz en sus ojos sólo lo convertía en un personaje digno de temer. Kotetsu sintió la furia recorrer su cuerpo ante la última afirmación de este misterioso personaje.
-¿Eso nos crees de verdad? ¿Diferentes a la gente común? Tal vez en el sentido estricto de la palabra ya no se nos considere humanos, pero seguimos siendo personas. Respiramos, amamos, sentimos... ¿por qué a ustedes les fascina remarcar las diferencias que tenemos en lugar de ver todo lo que poseemos en común? ¿Que acaso ya no te sientes parte de algo? Tu vida debe ser muy triste como para que te consideres ajeno a todo esto.- decía con la mandíbula fruncida el veterano de Apollon.
::¿Sabes...? Admiro que sientas tanto cariño por esa raza, la empatía no es un sentimiento difícil de perder, sin embargo uno tiene que aprender a suprimirlo y en cierto punto, deshacerse de él.:: decía el moreno de barba poblada, el tigre casi pudo ver como una expresión de melancolía se escapaba de los ojos del cabecilla.
-¿Qué dices? ¿De qué hablas...?- preguntó desconcertado, a lo que Vaako se espabiló un poco y siguió objetivo a lo que era su meta principal.
::A partir de ahora, cuentan con cinco segundos para darme una respuesta a nuestra oferta.::
-¡¿Qué?! ¡Espera...! Aunque nos detuviéramos a considerarlo siquiera, ¡cinco segundos no bastarían para tomar una decisión de este tipo!- contestó Tiger de forma alarmada, intentando hacer al hombre en la pantalla entrar en razón.
::¿Qué es lo que necesitas para decidir? ¿Un incentivo, acaso?:: preguntó con lo que casi parecía ser genuina curiosidad y nada de sarcasmo en su voz.
-¡Ya lo dijo Tiger! ¡Es poco tiempo!- gritó desde el fondo una joven y asustada Karina, su voz llena de temor se dejó escuchar por toda la sala.- ¿Qué mejor incentivo que nuestras vidas quieres que consideremos?-
::Me alegro que preguntes, Blue Rose. Así que en ese caso, permítanme hacer mi oferta un poco más... considerable.::
-¿De qué diablos hablas?- preguntó Antonio, dejando ver cómo luchaba por contener el sentimiento de ira que le inundaba hasta ahora.
::Tienen razón, cinco segundos son poco tiempo para decidir algo de este calibre, pero no puedo permitirles más. Me dieron la orden de que la Brigada 731 los hiciera sufrir... ¿Nunca se han preguntado por qué sus identidades de civil no han sido reveladas a la humanidad, su más ferviente público admirador? Claro, me refiero a los que no son integrantes de Apollon Media.:: decía con su particular acento el misterioso hombre en la pantalla.
-Tenemos un equipo de ingenieros informáticos que desactivó el sistema por donde Frank Martínez ingresaba, además de que rastrean, monitorean y están altamente capacitados para contener ésta y cualquier fuga de información que se nos pudiese adelantar.- contestó Agnes, con la frente bien en alto mientras presumía de su gran equipo de inteligencia.
::¿Hablas de tu software de seguridad que cambia de códigos de acceso cada cuarenta y ocho horas? ¿De ése es del que hablas?:: preguntó el hombre Kovalevskaya con evidente sarcasmo en su voz, a lo que Agnes dio un paso para atrás, impresionado de que contara con esa información que era estrictamente confidencial.:: Aquí tengo una pantalla en donde, con el toque de mi dedo, podría hacer públicos todos estos registros y archivos si estuviera de humor.::
-Mientes.- dijo la castaña en un gélido susurro, negándose a creer que se encontraban tan vulnerables.
::¿De verdad? ¿Lo hago?:: el hombre cambió su expresión por una un poco más suave, como si se estuviera divirtiendo de algún modo.:: ¿Acaso en algún otro lugar, fuera de Hero TV, te hicieron firmar un acuerdo de confidencialidad acerca de tu cambio de nombre... Marié?:: la mujer se desplomó sobre una silla, con el rostro pálido, como si con esa última palabra su mundo se viniera abajo. Tantos años habían pasado, tantas cosas que se había propuesto olvidar como para que ese nombre la persiguiera como un espíritu maligno alimentándose de su alma cual parásito esotérico.
-¿Agnes...? ¿De qué está hablando?- preguntó Barnaby evidentemente sorprendido del curso que la situación tomaba, intentaba hacer contacto visual, pero Joubert no se lo permitía.
-... cállate.- fue lo único que la castaña atinó a decir, su rostro desprendía una expresión furibunda como nunca lo había hecho, pero sus ojos contradecían aquella furia mostrándose tan frágiles y endebles.
::¿Esa es la confianza que depositas en tu gente? Les ocultas tu pasado, tu verdadero yo y no les permites conocer a su líder, Marié.:: la mujer se levantó de golpe del asiento, aún sintiendo sus piernas flaquear.
-¡Mi nombre es Agnes, imbécil!- gritó con la voz quebrada, haciendo obvia la desesperación que sentía.

::Eso es tema para otra ocasión, lo que me interesa es que ya pudieron notar que tengo toda la información, todo el control sobre la inteligencia que necesito donde quiero que esté, y puedo suprimir todos sus filtros y protocolos de seguridad cuando me plazca. ¿Creen que son rivales para nosotros que hemos neutralizado y reducido a un código binario de cuatro dígitos, sistemas de carácter militar? Si el Maestro estuviera de humor, podría ordenar un ataque nuclear en cualquier momento, pero él no quiere eso ni revelar sus identidades por una simple y poderosa razón: no les hará el favor de convertirlos en mártires, sino en ejemplos para los NEXTs rezagados.:: el hombre de la barba poblada sacó una hoja de papel y comenzó a leer de ella.:: "Les admiro ser la alineación de héroes más fuertes a nivel mundial, no sólo por la fortaleza de sus poderes, sino por su trabajo en conjunto que les permite unirse por una causa, sin embargo esa causa es errada. Me encantaría poder contar con sus dones dentro de mi organización, pudieron llegar a ser pilares de esta nueva era, pero conozco a los de su tipo, una vez rezagados al deseo humano siempre lo estarán; por esa misma razón me corresponde a mí en el papel del NEXT supremo y mensajero del Creador, eliminarlos para abrir paso a los deseos del Señor, la evolución." Así el Maestro lo dice::
-Pues dale un mensaje a Frank Martínez de parte de todos nosotros: ¡Púdrete, hijo de perra!- espetó Ryan, ofendido por aquellas palabras en más de un sentido, reprimiéndose para no escupir en la imagen de la cara de Kovalevskaya.
::Afortunadamente pude anticipar una respuesta negativa de su parte, héroes. Sin embargo, les concederé los cinco segundos que prometí para hacerlos cambiar de opinión... vean a la distancia y contemplen el conteo final.::
El rostro de Vaako dejó de transmitirse aunque su voz seguía escuchándose, en su lugar mostró la parte superior de un edificio. Todos observaron con cautela y llegaron a la rápida conclusión que aquella construcción les parecía extrañamente familiar; el edificio que se veía en la imagen del proyector se encontraba en diagonal del de Hero TV, podía observarse claramente desde la ventana del salón en el que se encontraban.
Simultáneamente se observaba tanto en la imagen como a la distancia, al filo de la azotea y entre hombres, mujeres, ancianos e incluso infantes que sumaban diez personas; sus rostros se veían igual de enfermos que el del especialista en cuchillos de la Compañía Circense Nacional. Con aquello, los héroes entendieron de qué se trataba la amenaza, mientras la voz de Vaako emanaba especial temor al iniciar el conteo.

::Cinco...::
-¡Keith! ¡Rompe la ventana y vuela hasta ellos!- exclamó Agnes con desespero, con un sentimiento de impotencia que casi parecía pesar.
-¡No puedo! ¡No cuento con mi jetpack! ¡Sólo flotaría!- respondió con el mismo sentimiento.
::Cuatro...::
-¡Annie! ¿Puedes controlar mi vuelo?-
-¡No tanto! ¡El edificio está a unos cuatrocientos metros y mi rango máximo de distancia es de doscientos cincuenta!-
::Tres...:: la gente en el edificio comenzaba a colocarse sogas alrededor de sus cuellos, ajustando el diámetro del círculo que formaba un fragmento de ésta y el nudo, asegurándose que estuvieran perfectamente anudadas y apretadas.
-¡Antonio, lánzame!- gritó la semi pelirroja.- ¡Voy a saltar con una silla y levitaré en ella al llegar!- el toro arrebató un asiento con brusquedad a lo que la chica subió a ésta con rapidez, en una pose defensiva en cuclillas.
-¡Sostente!- gritó el hispano.
::Dos...::
-¡¡Doddón!!- exclamó Ryan al activar su poder de manera concentrada y romper el vidrio ultra resistente.
::Uno...::
-¡¡Antonio!!- grito Annie con la voz quebrada, a lo que el toro tomó la silla y con un veloz impulso aventó el asiento con gran precisión, con la chica sobre de ésta disparándose con velocidad al objetivo.

Los nueve héroes restantes miraron a la pantalla y vieron a aquella personas... aquellos niños colgar del edificio como si se trataran de adornos de las decoraciones de fiestas navideñas, aquellas a las que ya no llegarían figurándose los regalos bajo el árbol quedándose ahí para siempre como tributo a la pérdida de sus vidas libres de culpa alguna; sus pequeños rostros, y también los demás veían hacia arriba sin mirar, con el rostro carente de expresión. La semi pelirroja estaba de espaldas a la cámara, de pie sobre la silla que levitaba en el aire, contemplando la escena sin hacer nada mas que observar, permaneciendo inmóvil en las alturas. Después de unos segundos, mostró su rostro que estaba un poco húmedo y sus ojos un tanto hinchados, y con una expresión amarga negó con la cabeza y desapareció de escena, volviendo a la sala de Hero TV, flotando suavemente sobre el asiento.
-¡Annie! ¿Qué fue lo que sucedió?- preguntó Ryan evidentemente preocupado, mientras la ayudaba a bajar de su transporte inusual y la envolvía en un posesivo abrazo.
-Fueron diez metros de soga, el edificio mide 250 metros, el peso de la fuerza de gravedad, es un cálculo sencillo... sus cuellos se rompieron al momento de dejarse caer. Llegué muy tarde...- respondió cabizbaja.
-Oye, no fue tu culpa.- dijo el Príncipe de la Gravedad Errante, mientras la separaba de su pecho y levantaba el mentón de la chica obligándola a verle a los ojos.
Los héroes contemplaban la escena horrorizados por completo, la impotencia y la culpa les carcomía violentamente, los cuerpos sin vida se movían y chocaban sutilmente entre sí a causa del viento; de pronto notaron algo que en su momento no había parecido nada relevante. Las camisas de los diez coincidían en color, así como que todas tenían una letra grabada a la altura del pecho, una serie de caracteres en la que ahora se leía "BRIGADA 731".

::Como dije antes...:: sonó la voz de Vaako y su rostro volvió a transmitirse, gélido como nunca.:: Si intentan huir de Sternbild, diez humanos morirán, Y por cada día que sigan en resistencia, diez más lo harán, este fue un claro ejemplo de lo que verán los siguientes días si no se rinden a la brevedad. Podrán pensar que darían sus vidas por la gente de esta ciudad ¿Pero sacrificarían las de ellos...?:: dijo para transmitir nuevamente aquella perturbadora imagen con los cuerpos colgantes.
-¿Quién demonios eres...?- preguntó Kotetsu con el poco aliento que le quedaba, intentando no pensar que entre esas personas podrían estar su madre, su hermano... o su hija.
::Somos la Brigada 731 y éste es nuestro mensaje.::
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-¿Qué vamos a hacer ahora?- preguntó Ivan, casi rendido incluso antes de que la lucha comenzara.- No tengo idea de cómo lo hacen... no creo, más bien, estoy seguro de que no son militantes suicidas de la Organización.- Keith se acercó por detrás del menor de los rubios y le dio un pequeño y tierno beso en la cabeza, los demás estaban tan concentrados en el asunto de la Brigada 731 que ni siquiera notaron ésto; la verdad era que el Rey de los Héroes estaba más que aterrorizado por el reciente suceso. Tantas muertes en una sola exhibición era horrendo, pero que inclusive niños de no más de doce años hubieran sido víctimas de esta suborganización era tan terrible que las palabras no bastarían para describir la naturaleza del acto; sin embargo, al ver que el espíritu de su zorro albino estaba queriéndose quebrar, tan frágil y vulnerable, supo que tenía que sobrellevar la situación, no con indiferencia, sino con valor. Su espíritu debía permanecer fuerte para Ivan, y no sólo para él, sino para sus amigos, después de todo, poseía el título de Rey de los Héroes y debía comportarse como tal.
-Nuestras familias... dijo que nos haría sufrir... ¡Tengo que volver...!- lloraba Dragon Kid inundada en un sentimiento de desesperación, su cerebro no terminaba de procesar tanta monstruosidad cuando ya estaba imaginando el peor de los escenarios para su familia, allá en su tierra natal.
-PaoLin, no te preocupes. Están a salvo.- dijo reconfortante Agnes, con una actitud maternal en la que nunca se le había visto antes.
-¡¿Cómo lo sabes?! ¡Los padres de PaoLin estarán en su país, pero los míos viven en Sternbild! ¡Si ellos averiguan en dónde viven...!- gritaba Karina con lo que parecían más balbuceos que palabras, Nathan la sostenía para que no se desplomara del shock en el que se encontraba.
-Cuando empezamos a percibir la entrada en la base de datos de Hero TV con la cuenta de Albert Maverick después de su muerte pensamos que se trataba de algún tipo de historial de sesión rezagado, pero como medida de prevención hice que los técnicos eliminaran los archivos que contenían registros personales. Empezó desde los datos de sus familiares hasta sus registros financieros, se supone que la purga terminaría con sus identidades verdaderas; después se iniciaría un proceso en donde se capturaría esta información nuevamente en una base de datos más confidencial. Sin embargo, era un proceso que llevaría tiempo ya que no sólo ustedes estaban dentro de este sistema, sino todos los héroes anteriores y se purgaría conforme al tiempo de antigüedad, por lo que la Primera y Segunda Liga de héroes actuales serían los últimos en desaparecer de éste. Cuando Frank Martínez irrumpió en la casa de Ryan me di cuenta de que por ser el penúltimo héroe su información no había sido del todo eliminada y por lo tanto había conseguido obtener su domicilio, después seguía Anaksha, pero ella no tenía tanta información cargada en el sistema como el resto de ustedes. En resumen, para cuando Frank Martínez empezó a acceder al sistema sólo se concentró en sus identidades de civil, y cuando apareció, la información de sus parientes ya no existía.-

-Entonces es verdad. No confías en nosotros.- espetó Ryan molesto. Annie quien era quien lo conocía mejor pudo darse cuenta que sus ojos derramaban decepción, más que molestia.
-¿Disculpa...?- preguntó Agnes evidentemente desconcertada.
-No espero que me consideres tu amigo y la verdad no me importa serlo, no soy alguien al que puedas llegar y contarle cómo estuvo tu día porque la verdad es que no me interesa en lo más mínimo. Ni si quiera voy a preguntarte por lo que mencionó el imbécil acerca de tu nombre, pero lo que sí me parece totalmente injusto es que nos hayas mantenido tan ajenos a los temas que involucraban nuestra seguridad. Creo que sabemos que en nuestro trabajo podemos perder la vida en cualquiera de los llamados, pero me niego a hacerlo como civil; si nos hubieras avisado de lo que estaba pasando en el momento, ciertamente no hubiera hecho aquella fiesta en mi casa y ésta no hubiera terminado destrozada, o lo que es más importante, Keith pudo haberse ahorrado el susto de muerte.- terminó diciendo Ryan con el rostro completamente carente de expresión, como si la fe o aquella chispa de esperanza se hubiera extinguido de su cuerpo. El rubio monarca inconscientemente llevó su mano hasta su hombro derecho sintiendo por encima de la camisa una pequeña cicatriz de forma redonda que todavía lastimaba, recordó el dolor y la agonía que le provocó la ponzoña de Frank, la desesperación de sentir que su vida escapaba de su cuerpo; asimismo Ivan se quebró por dentro al recordar y dejarse inundar nuevamente por aquel violento sentimiento de culpa del cual había estado tratando fuertemente de deshacerse, considerándose el único culpable de aquel incidente.
Ryan había sentido decepción de su líder y aunque había dicho que no esperaba ser cercano a Agnes, en realidad ya no esperaba nada de ella; Keith iba contagiándose de aquel sentimiento, empezaba a sentir algo que hacía mucho no sentía. Enojo, tal vez una chispa de rencor arraigándose en su interior con el nombre de Agnes Joubert grabado en él; Origami simplemente no quería hacer contacto visual con nadie, menos aún con su jefa, que por la falta de comunicación, sentía que había sido él el único responsable por lo sucedido con el monarca. Nathan, Antonio, Karina y PaoLin se encontraban sumamente defraudados por Agnes, ellos confiaban plenamente en las decisiones de la castaña, siempre habían pensado que ella velaba más por ellos que ellos mismos, ya fuera por bien de su preciado rating o porque los consideraba amigos, no sabían con certeza pero de una u otra forma se sentían protegidos, sentían que podían confiarle sus vidas y las de sus familias, pero ahora pensaban que tal vez aquello no era del todo cierto.
-Sabes que nunca fue mi intención que pasara eso.- ella dijo firmemente, aunque el peso de las palabras de Ryan era más que abrumador, no sólo pesaban, sino que dolían, ardían, quemaban... lastimaban y laceraban su espíritu en más de un sentido.
-A mí ya no me tienes que convencer, porque simplemente ya no confío en ti.- dijo el Príncipe de la Gravedad Errante para darse media vuelta y marcharse. Annie no podía creerse lo que pasaba, miró a los ojos de todos los presentes, y con la expresión más amarga del mundo dejó salir un pesado suspiro, respiró hondo y con los ojos vidriosos se despidió.
-Disculpen...- dijo y se marchó para seguir a Ryan, a lo que Antonio, Nathan, Keith, Ivan, Karina y PaoLin hicieron lo mismo.
-Chicos, no se vayan...- dijo Agnes en un susurro, estirando un poco su mano como si quisiera alcanzarlos y una muy sutil lágrima recorrió su mejilla.

-¿Agnes...?- preguntó Kotetsu, tomando por detrás a la castaña del hombro, a lo que ésta hizo lo que nadie pensó jamás que haría. Subió los brazos hasta el cuello del veterano y empezó a llorar con tal desesperación que el moreno sentía como la fuerza se iba del cuerpo de la mujer, como si en cualquier momento fuera a desfallecer. Barnaby se acercó para brindarle más apoyo y calidez, la castaña estiró un brazo y también lo incluyó en su abrazo; para cuando se tranquilizó, Orlando, quien había estado en la cabina todo el tiempo, salió para ofrecerle una palmada en la espalda ya que siempre se había considerado torpe para reconfortar a alguien en pena, pero era su jefa y habían pasado más de una aventura juntos... la quería como si fuera familia, Mary Rose y Cain salieron por un momento de la sala y para cuando regresaron, llevaban consigo una taza de té caliente para su superior, compartiendo el mismo sentimiento que su compañero. Si bien era cierto que Agnes no tenía un carácter fácil o sencillo de soportar, con tanto tiempo juntos habían desarrollado una relación fraternal que casi nadie entendía, pero que ellos apreciaban con mucha gratitud. La castaña levantó la cabeza, secó sus lágrimas, les sonrió genuinamente aunque aun con un poco de tristeza y tomando asiento, supo que era el momento de la verdad.
-Nosotros les daremos privacidad.- dijo el Doctor Carter Halsey mientras le hacía señas a Saito, ambos inclinaron un poco la cabeza en señal de despedida y se marcharon de la sala, dejando solos al equipo principal de Hero TV y al original Apollon Dúo.
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-Acerca de mi cambio de nombre... sí les debo una explicación al respecto.- dijo la castaña en un suspiro.
-Agnes, presiento que es un tema delicado para ti. No tienes que explicarnos nada si no quieres hacerlo. Está bien.- dijo Barnaby, sentado frente a ella y a un lado de su compañero sentimental.
-Es verdad, Agnes. No estás obligada.- afirmó Kotetsu.
-No, es algo que quiero que sepan. Ustedes... Orlando, Mary y Cain, son como mi familia.- los presentes sonrieron tristemente, felices por la confianza que Agnes depositaría en ellos y tristes porque sentían que la historia que estaba a punto de contarles no tendría un final feliz.
-De acuerdo, te escuchamos.- asintió Bunny.
La castaña respiró hondo varias veces, cerró los ojos y dejó que aquellos sentimientos tan tristes surgieran desde lo más profundo de su alma, emanando de sus adentros permitiéndole iniciar con su relato.
-Mi nombre de nacimiento... es Marié Rosseau.-

lunes, 25 de abril de 2016

Su Majestad: Rey(na) de los Héroes. Capítulo 21: Brigada 731. Parte I.

Kaede se hacía espacio entre las personas para poder pasar, El Vínculo estaba a rebosar; todos los militantes de Ouroboros se encontraban a la espera del gran anuncio de su líder, Frank Martínez. El bullicio era tremendo y los casi mil militantes se encontraban ansiosos por saber el desenlace de la noche; la chica estaba intentando caminar entre la gente con extremo cuidado de que nadie pudiese tocarle ningún punto de la cabeza.
-Deino. ¡Deino!- Kaede agitaba su mano en el aire para ser notada por el chico, quien estaba en la buena compañía del vigilante de la noche, apenas entrando al recinto. El platinado escuchó a la chica del cabello grisáceo llamar por su nombre y la ayudó a terminar de pasar por entre los militantes, Kaede se detuvo un momento para recuperar el aliento.- Gracias... Los están buscando, el anuncio está a punto de empezar, el Maestro los necesita en el frente y veo a Jason un poco ansioso.-
-De acuerdo, quédate aquí donde no haya tanta gente.- decía Lunatic al ver que al fondo se había instalado un podio elevado con un micrófono en el centro listo para transmitir lo que Martínez tenía para decir, varias bocinas distribuidas de manera uniforme por todo El Vínculo y una pantalla blanca de un exorbitante tamaño en el cual se estaba proyectando el inicio de la presentación de la Compañía Circense Nacional.- ¿Por qué estamos viendo el espectáculo del circo?- preguntó con cierto interés.
-Supongo que es para que haya un poco de entretenimiento antes del anuncio.- respondió el chico.
-Lo veo difícil, Frank no es así... Kae, si las cosas se ponen peligrosas quiero que encuentres un lugar seguro ¿está claro?- la chica asintió con desconcierto y retrocedió a un lugar más alejado pero con más altura para poder observar el evento con claridad.- Deino, vamos.-
A diferencia de Kaede, con cada paso que daba el vigilante los militantes le dejaban un amplio espacio para que pudiera pasar con Deino tras de él; los imponentes desplantes propios de una figura como Lunatic resaltaban el peligroso personaje que representaba, aunque como se lo había dicho el chico antes, el vigilante inspiraba más respeto y admiración que miedo en sí.
Una vez que habían caminado la longitud del Vínculo hasta llegar al podio, Lunatic tocó la puerta del cuarto inmediato al "escenario", casi podríamos llamarle "el camerino" del líder de Ouroboros. Jason abrió la puerta sólo un poco para poder ver a quien llamaba.
-Lunatic.- saludó con indiferencia el castaño, y había que decirlo, hasta con una leve expresión de asco.
-Jason.- respondió educadamente, haciendo una pequeña reverencia con la cabeza.- Necesito hablar con Frank.-
-Será después del anuncio, el Maestro no está recibiendo a nadie ahora.-
-Sólo tardaré un minuto o dos.- Jason le miró molesto.
-He dicho que no, ahora por favor toma tu posición junto al podio para...-
-Jason, muchacho. ¿Quién es?- la expresión del castaño se tornó amarga mientras la voz de su líder le interrumpía. Lunatic se irguió y posó los ojos de su máscara sobre los del primer asistente, demandando una respuesta.
-... es Lunatic, Maestro.-
-Déjalo entrar, Jason. ¡Faltaba más...!- el castaño se hizo de lado a regañadientes y permitió el acceso del vigilante.
-Adelante.- su expresión de desagrado se hizo presente una vez más.- Sólo Lunatic.- le dijo a Deino, quien trató de entrar junto con él para después cerrarle la puerta en la cara.

-Frank... te esmeraste con los arreglos al Vínculo.- dijo mientras abrazaba al líder en un ligero contacto.
-Así es, amigo mío. Esta noche será especial, hoy vamos a hacer historia.- decía Frank con cierta alegría al devolver el abrazo.
-Maestro, un minuto para comenzar.- le decía el castaño al líder y éste le asintió suavemente.
-¿Todo esto de qué va? ¿Cuál es tu plan para hoy?- preguntaba con curiosidad, manteniendo su voz templada y seria como era usual.
-Oh, vamos, Yuri. ¿Acaso no me vas a dejar darte una sorpresa? Sólo te diré que es algo que Jason y yo hemos estado planeando desde que te nos uniste.-
-Treinta segundos, Señor.- dijo el primer asistente para abrirle la puerta a su Maestro.
-Tecum vivit et regnat ¿recuerdas?- decía con una leve sonrisa mientras palmeaba el hombro de Lunatic.- Incluso a ti, esto te sorprenderá, ya lo verás.-
-Estoy ansioso.- dijo fingiendo emoción, aunque por debajo de la máscara la expresión en su cara se tornaba preocupada.
-Me alegro que sigas aquí, Yuri. Hay pocas personas en quienes confío... me alegro que seas mi amigo.- concluyó el líder actual de Ouroboros y se dio la vuelta listo para dar inicio al evento.
Yuri sintió un vacío en el pecho y un nudo en el estómago; una lágrima salió de él acompañado de una mueca llena de amargura. Aunque fuera por una buena causa y por el bien mayor, eso no quitaba el hecho de estar traicionando a su único y mejor amigo. Frank le había introducido a Thanatos, y aunque esta misión también fueran los deseos de su Dios, era por mucho, más doloroso de lo que llegó alguna vez a imaginar. Sacudiendo ese sentimiento por un momento, salió de la habitación con la frente en alto y tomó su posición a un costado del podio junto a los principales asistentes, Deino y Jason. Sin embargo se seguía preguntando cuál era su papel en el frente de la organización.


-Alguna vez escuché a alguien decir que nuestros dones no sólo eran un regalo, sino también una obligación. Una obligación para con el pueblo "desprotegido", que si se usaban de la manera "correcta" podríamos cumplir con nuestro deber de proteger a la gente más vulnerable, más indefensa. ¿Saben qué es lo que yo opino? Que esa misma gente vulnerable nos volteó la mesa, le tenían tanto miedo a nuestra evolución que nos volvieron marginados, nos hicieron unos monstruos, y lo hicieron de tal forma que incluso muchos de nosotros nos lo creímos en algún momento; los humanos nos desprecian, nos envidian. La historia nos lo relata desde tiempos antiguos, que la humanidad siempre ha tenido miedo del cambio, del progreso, pero siempre se ven derrotados con el paso del tiempo ya que la evolución de quién es más fuerte los arrastra. Esta noche, Ouroboros, la selección natural nos favorece y vamos a apresurar lo que sabemos que será inevitable: ¡Hoy es el principio del fin de la raza humana! ¡Hoy los humanos abrirán paso a la raza suprema del Creador! ¡Quieran o no! Porque esta noche les enviaremos un claro mensaje que temblarán al recordar, les diremos que no nos callarán más, que no le tememos a su rechazo social, que nosotros somos sus Dioses en esta Sodoma contemporánea y como tales, depuraremos este mundo de sus bajezas y los enviaremos a su juicio final frente al Señor del todo. ¡Contemplen, mi gente! ¡Contemplen la grandeza de nuestra estirpe! ¡La tentación susurra con ganas de revolución! ¡Y nosotros seremos quienes lleven el estandarte...!-
Frank Martínez señaló la pantalla tras de él y todos los militantes miraron a ésta, expectantes. En ese preciso momento, entraba a escena el Maestro en proezas de lanzamiento de cuchillos junto a una joven y bella mujer quien se colocó a una distancia considerable, sosteniendo una manzana en cada mano y otra sobre su cabeza, esperando a que su compañero empezara a lanzar las dagas; el hombre tomó el primer cuchillo y lo colocó frente a sus ojos, calculando lo que sería la fuerza, velocidad, distancia y blanco en donde la navaja aterrizaría. Cuando se veía que el hombre estaba dispuesto a hacer su primer tiro, se tornó pálido del rostro, de un color blanco perturbador, las venas del cuello se le remarcaban violentamente y subían por su cara haciéndolo ver completamente terrorífico; sus ojos se voltearon, volviéndose blancos y después entre rojos y púrpuras, probablemente por la presión sanguínea. Soltó los demás cuchillos, sólo quedándose con el que había tomado en primer lugar, y con movimientos lentos, precisos y ciertamente perturbadores puso la daga sobre su cuello a la altura de la yugular, y con esa misma calma y serenidad en sus acciones, a pesar de estar casi convulsionando de pie... el horror. El cuchillo abría con suavidad la carne debajo y los chorros de aquel fluido vital color carmesí salían con vehemencia, expulsadas con entusiasmo fuera del hombre quien sentía la vida irse de su cuerpo con cada segundo que pasaba, hasta que todo se volvió negro y dejó de sentir la agonía que hasta ahora experimentaba; cayó de golpe en el mar de sangre que se había formado a sus pies, sus córneas habían regresado a su lugar con un color blanquecino y rojo, y mientras exhalaba por última vez Sternbild contemplaba su hórrida expresión que veía sin mirar.

La megalópolis se había congelado en un inminente miedo, la ciudad principal y sus pueblos a los alrededores contemplaban la escena con incredulidad y horror; la honorable Anju Kaburagi y su hijo, Muramasa permanecieron estáticos al ver desde la cocina de su hogar la televisada atrocidad digna de un filme de horror, pero era aún más terrorífico que no lo fuera. Anju lloraba desesperada, tomando los lados del televisor sacudiéndolo violentamente repitiendo "¡Devuélvanme a mi Kaede!". La chica por su parte, lloraba desconsoladamente al ver la escena, el pánico se reflejó de manera casi inmediata en su abdomen obligándola a buscar el bote de basura más cercano y devolviendo el contenido de su estómago en éste; lejos de los ojos curiosos, halló un pequeño hueco en El Vínculo, por debajo de unas mesas y entre demás utilería abrazó sus piernas y meciéndose de atrás para adelante se repetía a sí misma que todo iba a estar bien, las lágrimas provenientes de sus ojos mojaban el piso y después de unos momentos, terminando de procesar en su cabeza todo lo acontecido, se preguntó con mucha tristeza y melancolía en qué se había involucrado.
La pantalla dejó de transmitir el cuerpo inerte y sin vida del Maestro en cuchillos, durante unos pocos segundos mostraba una imagen gris con sonidos de interferencia y después un hombre apareció; se encontraba sentado en una silla, tenía barba poblada y cabello corto pulcramente peinado, ambos de color negro al igual que sus ojos. De complexión robusta y expresión amenazadora; pasaron unos segundos y comenzó a hablar:
::Sternbild, mi nombre es Vaako Kovalevskaya y vengo a anunciar el regreso de la organización conocida como Ouroboros. Nuestro líder, Frank Martínez decidió dirigir esta nueva comunidad de seres NEXT cuando su hermano, Jake Martínez fue asesinado por Barnaby Brooks Jr.- decía con un acento muy particular.- Ouroboros tomará el control del mundo cuando la división bajo mi mando haya eliminado a la principal amenaza: Los héroes de la Primera Liga de Sternbild, la alineación de héroes más fuerte a nivel mundial. Tomaremos la ciudad, y si algún Rey de los Héroes o avión se atreve a salir de ella, nos hemos hecho de diez cañones antiaéreos de clase militar para contener la fuga. Los puentes serán destruidos, los muelles deshabilitados y las comunicaciones interceptadas. Por cada persona que se atreva a desafiar estos decretos, diez morirán. Somos la Brigada 731 y este es nuestro mensaje.::
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-Déjame ver si entiendo, desaparecieron diez cañones antiaéreos... MILITARES, y nadie se había dado cuenta sino hasta ahora. ¡¿De dónde demonios los consiguieron?!- preguntaba una furibunda Agnes Joubert en la sala de juntas principales de las oficinas de Hero TV. Sus tres asistentes principales no sabían qué decirle para apaciguarla.
-No lo sé, Señora...- contestó Cain con la mirada baja, intentando no hacer contacto visual.
-¿L-la comunico con el Secretario d-de la defensa?- preguntó Mary Rose un tanto temerosa, pidiéndole el teléfono a su compañero, Orlando.
-¡¡Para ayer!!- gritó mientras azotaba su puño contra la mesa mientras se levantaba de su asiento. Los héroes llegaron a la reunión de emergencia luciendo físicamente enfermos, pálidos, imposibilitados de creerse lo que habían visto en la televisión.
-¡Agnes! ¿Qué demonios ocurrió?- preguntó todavía con lágrimas de susto una joven y alterada Karina.
-¡No lo sé, es lo que intento averiguar!- respondió con enojo, disimulando que en realidad ella también estaba asustada.
-¿Quiénes creen que sean estos sujetos de la Brigada 731?- preguntó PaoLin sosteniendo fuertemente el brazo de Nathan.
-Por ahora, sólo sabemos que son personas de temer...- respondió el héroe del fuego.
-El artista... ¿habrá sido un militante suicida?- la expresión de Ivan también estaba consternada.
-Sinceramente, lo que me interesa saber ahora es por qué demonios la transmisión en vivo no fue cortada ¿Agnes?- demandaba saber Ryan, que si no hubiese estado sostenido por Anaksha, hubiera ido a romper cuanta cosa se le interpusiera en el camino.- ¿Tanto te importa tu maldito rating? ¡¿Quieres rating?! ¡Pues empieza a filmar que te voy a dar algo de qué hablar...!-
-¡No tengo tiempo para estas cosas, Ryan! ¡Compórtate!- gritó la castaña evidentemente ofendida, después soltó un gran suspiro intentando tranquilizarse y contestó con toda la calma de la que fue capaz.- Escucha, ordené que detuvieran la transmisión en cuanto vi las intenciones del especialista, pero por alguna razón las consolas no respondieron; cuando se puso el cuchillo en la garganta mandé cortar la energía de todo el edificio, inclusive desactivé el generador de emergencia. Nosotros nos quedamos a ciegas creyendo que habíamos podido evitar que... "eso" se transmitiera, pero cuando me asomé a la pantalla en el edificio de enfrente...-
-¿Entonces la transmisión siguió a pesar de que prácticamente habían cortado toda energía?- preguntó Barnaby con una expresión llena de escepticismo, al mismo tiempo que abrazaba a Kotetsu quien estaba sentado con sus manos sosteniendo su frente, luciendo en su rostro demasiada preocupación.
-No sé qué es lo que pudo pasar, era prácticamente imposible.- admitió Agnes dejando los hombros caer.

-Señora... el Secretario de la defensa.- dijo Mary Rose con una voz muy tenue, extendiendo el teléfono a la castaña, a lo que ésta recordó su furia de hace unos momentos y le arrebató el dispositivo, lista para decirle una que otra cosa a quien estuviese del otro lado de la línea; lo pensó un poco y conectó el teléfono a las bocinas de la sala para que todos pudiesen escuchar. En ese momento, los Doctores Saito y Halsey se iban incorporando a la reunión.
::Soy el Portavoz del Secretario, el General Autieri no puede tomar la llamada.::
-¿Por qué no?- preguntó Antonio, ya molesto.
::No tiene tiempo como para hablar con periodistas... o sus empleados.::
-Escúchame bien, estúpido, esta periodista resulta ser la cabeza de la Primera Liga de Héroes de Sternbild, y mis empleados mantienen los terroristas a raya, los mismos que tú y tus subordinados no pueden contener. Y por esa misma razón, te EXIJO que me comuniques con el General. Ahora.- respondió Agnes, sintiéndose a nada de explotar; el silencio se hizo presente unos segundos.
::Un momento.::
-¡Ya era hora!- exclamó Ryan.
::Señora, lo que sea que tenga que decirme, hágalo rápido. Tengo mucho trabajo por hacer.:: dijo irritado una voz muy ronca, se escuchaba como una persona mayor.
-Me parece que eso dependerá de usted, General. La verdad es que sólo quiero saber cómo fue que diez cañones antiaéreos desaparecieron de su base militar sin que se percatara de ello.- la voz al otro lado soltó un pesado suspiro.
::Hace aproximadamente tres horas, tres individuos que presumimos NEXT, desactivaron todo nuestro sistema de seguridad y tomaron nuestros artefactos. Tengo seis equipos de élite en el hospital militar, heridos al tratar de defender la integridad de la base.::
-¿Podría describir para los doctores aquí presentes, las características de los seres NEXT que menciona?-
::No podría describir sus rasgos físicos, se cubrieron con una especie de leotardo negro que cubría por completo sus cuerpos, pero puedo asegurarle que uno de ellos era mujer. Ella podía volverse humo, literalmente. Sus ropas cayeron mientras ella se evaporaba y llenaba de humo la habitación, al parecer era tóxico ya que cuando mis equipos de respuesta lo inhalaron fue cuando algunos empezaron a convulsionar, otros a sangrar por oídos y ojos, y los demás se desmayaron simplemente. Uno de los hombres fue el que deshabilitó toda nuestra seguridad, pero no lo hizo con algún tipo de software malicioso o virus informático, sino que simplemente supo todos los códigos (códigos que ni yo mismo conozco). El otro hombre lanzó con su mano una especie de láser o rayo y encogió los diez cañones de la bóveda militar, prácticamente los guardó en sus bolsillos. Si no hubiera visto con mismo propios ojos los videos de seguridad, no lo hubiera creído.::
-¿Puedo preguntar por qué razón no se nos informó de esta situación?-
::Señora, discúlpeme pero esto es asunto de seguridad nacional. Tenemos que asegurar la ciudad antes de que esto se salga de control, y tengo muchas más cosas que hacer que andar discutiendo problemas de índole militar con un reportera.::
- No, General, discúlpeme usted. Como le dije a su Portavoz, soy la cabeza de la alineación de héroes más fuerte a nivel mundial, así como lo dijo el hombre en la televisión. Me parece que dado que mis elementos son NEXTs pueden combatir efectivamente esta amenaza y contenerla, soy su única opción para terminar con este problema. Considérelo un momento, o más de seis equipos de élite van a terminar en el hospital militar, y no sabremos si lleguen ahí vivos.- de nuevo, aquel señor volvió a suspirar, rendido ante la cordura de las palabras de Agnes Joubert.
::¿Qué es lo que propone?::
-Por ahora sólo envíeme las grabaciones de las cámaras de seguridad que mencionó antes y mantenga a su gente a raya, lo que Ouroboros quiere es que sea una lucha de NEXTs contra NEXTs y vamos a tener que dárselas. Nuestra raza humana no tiene posibilidades contra ellos. Sin embargo, sí pediré su cooperación para formular estrategias efectivas.-
::De acuerdo, cooperaremos. Después de todo, es lo único que podemos hacer en este momento.::
..........................................................................

Después de media hora, llegó un uniformado a las puertas del edificio corporativo de Hero TV, se identificó como soldado raso al mando del General Chester Autieri y desde el piso donde se encontraba Agnes, ésta le permitió el acceso.
-Le entrego las grabaciones de seguridad de la base militar de Sternbild, señora.- dijo con mucha seriedad.
-Claro, gracias. Las veremos enseguida.- respondió la castaña, a punto de tomar el paquete, pero éste le fue retirado momentáneamente.
-Tal vez esté de sobra decirlo, pero entiende que esto es material clasificado ¿cierto?- el militar no dejaba de ver con mirada penetrante a la líder del lugar, a lo que ella contestó con cierta molestia.
-Por supuesto, tampoco es como si quisiera causar pánico colectivo. Le enviaremos el acuerdo de confidencialidad firmado por todos los presentes a la brevedad.- el soldado agradeció y se retiró sin más.
Orlando tomó los videos, entró a la cabina que controlaba el proyector de la sala, insertó el pendrive, presionó algunos botones y comenzaron a ver los videos; tal y como el general los había descrito.
-¡Espera! Aquel de ahí.- exclamó el Doctor Carter Halsey señalando a uno de los hombres en la pantalla.- Observen como toca las terminales antes de accesar los códigos...-
::¡Acércalo un poco más!:: exclamó Saito con el usual megáfono sobre su cabeza, a lo que Orlando desde la cabina de control, obedeció e hizo zoom a la mano del hombre en el video.:: ¡Observen como saltan algunas micro descargas eléctricas de las terminales antes de que ingrese el código!.::
-¿Descarga los datos de seguridad desde los controles o algo similar?- preguntó confundido Barnaby, quien era el que se esforzaba más por mantenerse objetivo.
::¡No, el General mencionó que no hubo ningún malware o virus, sin éstos, las transferencias de datos son imposibles!:: respondió el Doctor Saito, viendo con mucha concentración los segundos en donde aparecían estas micro descargas eléctricas.
-Es casi como si el mismo sistema de seguridad le estuviera diciendo como abrirse... tal vez me estoy apresurando debido a las circunstancias, pero me atrevo a asegurar que este mismo NEXT fue quien hizo que las transmisiones de la Compañía Circense Nacional siguieran al aire.- dijo el especialista en NEXTs a todos los presentes. Kotetsu esta vez se levantó con la mirada más terrorífica que alguna vez el Tigre pudo utilizar, o alguien se atreviera a imaginar.
-Mi hija... está con estos maniáticos.-
-No estás sólo, Kotetsu. La vamos a sacar de ahí.- dijo Barnaby, reconfortando al que sabía que era un padre preocupado, nada más.
-Si Ouroboros quiere guerra la va a tener, Tiger. Incluso yo, que no puedo ayudar de mucho en el campo, prometí siempre salvaguardar la verdad.- asintió Agnes, propia como nunca se le había visto.
-Somos héroes, mi amigo.- decía Keith con una sonrisa.- Juramos nuestra vida al servicio de la humanidad.-
-Odio decirlo, pero puede que tu hija corra más peligro si la rescatamos de Ouroboros.- decía Ryan con una mueca amarga, por primera vez, realmente disgustado por haber arruinado el ambiente.
-¡¿Qué?!- exclamó Kotetsu, quien cuando ya estaba tranquilizándose, volvió a desesperar de golpe.
-Piénsalo por este lado, Kotetsu. Nosotros somos diez. Ouroboros son casi mil, si Kaede sigue mezclada con ellos no peligrará, con el poder de convertir cosas en arena como les hizo creer no la pondrán en los frentes de batalla, y además Lunatic está protegiéndola.- dijo Annie con la misma amargura, la voz tan suave de la chica calmó un poco al veterano quien volvió a derrumbarse en su asiento.- Pero aunque tengamos que dejarla infiltrada un poco más, vamos a descubrir quiénes son la Brigada 731 y derrotarla para poder ir directamente a Ouroboros a arrancar el problema de raíz. Y creo que hablo por todos al decir que no descansaremos hasta terminar con esto.-
Los demás héroes asintieron, deshaciéndose de todos sus miedos e inseguridades y contagiándose de la valentía que inundaba el ambiente, Kotetsu les sonrió con tristeza, pero se levantó de nuevo para agradecer a todos con la mirada.

De pronto las luces de la sala de juntas se apagaron y en la pantalla se dejó de proyectar el video de las cámaras de seguridad, en vez de eso el rostro del líder de la nueva organización paramilitar de Ouroboros se hacía presente una vez más. Agnes miró por la ventana, pero las pantallas de todos los edificios seguían con interferencia, por lo que entendió que esta nueva transmisión era exclusiva para ellos.
-Primera Liga de Héroes de Sternbild, queremos negociar una oportunidad considerable a su posición actual...-

jueves, 7 de abril de 2016

Su Majestad: Rey(na) de los Héroes. Capítulo 20: Ansiedad.

-Tengo que admitir... a pesar de mi desidia por atender a nuestras reuniones mensuales, siempre me encuentro un tanto sorprendido por la cantidad de esmero que pones a cada detalle. La cena siempre es particularmente deliciosa.- decía Frank, sentado al extremo contrario de la larga mesa sosteniendo entre sus dedos con un ademán extremadamente elegante una copa de Château Margaux de 1787, su vino favorito. El más caro del mundo, pero por Frank, Anick estaba dispuesta a comprar las últimas seis botellas restantes en el mundo, gastándose ahí una pequeña fortuna.
-Me alegro que te haya gustado, contraté a un chef que venía con varias recomendaciones de mis amistades de alcurnia.- decía sonriendo la rubia, al otro extremo de comedor. Sostenía también una copa de vino, pero no la bebía; principalmente porque el fermentado de uvas no era de su agrado. Dejó la bebida a un lado, haciendo que el mayordomo les atendiera y proveyera de cualquier cosa que pidieran.
La casa de Anick Lomawien era, al igual que su corporación, de tema gótico-alternativo; las sillas parecían más tronos con detalles medievales, había esculturas y pinturas de dragones y escenas de batallas de las épocas principales representativas del medievo. Toda su casa contemplaba tonos negros, grises obscuro, rojo carmín, escarlata y morados tipo uva, borgoña y púrpuras intensos. La estructura sin embargo no era tan grande como se lo esperaría de la mujer, sino que tenía el tamaño de dos casas medianas juntas.
-¿Alcurnia, dices? Un montón de burócratas exigiendo reconocimientos sentados desde sus torres sin hacer nada ni creer en nada. ¿Cómo ir por la vida con pensamientos tan vanos como el dinero y poder individual? ¿Con qué fin? ¿Engrandecimiento personal? ¡Qué banalidad tan más ridícula...!- exclamó molesto frunciendo el ceño de una manera un tanto atractiva, cosa que no pasó desapercibida por Anick, quien no hizo mas que cruzar las piernas y morderse sutilmente el labio inferior. La rubia de verdad que estaba locamente enamorada del mayor de los Martínez, con todo y su mal genio que ella consideraba una personalidad mística e incomprensible para las mentes inferiores, aunque era un poco más simple que eso; Frank la odiaba y odiaba estar con ella, sin embargo aquello no lo terminaría de entender nunca la mujer. Pero a pesar de todas las cosas, lo que más enamoraba a la CEO era la constitución anatómica de Frank; la piel tan blanca que casi parecía el más fino mármol, su ligeramente desaliñado cabello negro como la noche que caía sobre sus hombros resaltando lo intenso de su personalidad... y aquellos penetrantes ojos dorados situados encima de ojeras de aspecto macabro. Parecía todo un caballero de la noche, casi como un vampiro al acecho, más aún con su estilo renacentista moderno, tipo steampunk con un traje sastre negro desordenado y una camisa blanca abierta hasta el fin del pecho, aquello que dejaba mostrar más de su hermosa piel.
-Bueno, cada quién tiene sus defectos.- decía riendo con nerviosismo, intentando desviar la conversación a un tema que el Maestro encontrara más agradable.
-Los humanos son quienes tienen defectos. Los seres NEXT somos perfectos, estamos por delante de la cadena evolutiva. Los héroes por ejemplo, son la clara muestra de que incluso la naturaleza comete errores... ¡cómo les es posible vivir rezagados al deseo de su pariente menos evolucionado! Pero nosotros que sí tenemos nuestras ideas claras y la guía del Creador, vamos a depurar esta Sodoma y Gomorra contemporánea.- el porte de Frank se hizo presente, irguiéndose a medida que hablaba luciendo con una imponente clase y elegancia.
-Eso no está a discusión.- decía Anick por lo bajo, en un tono insinuador.- Tú eres más que perfecto...- dijo para morderse el labio, esta vez con menos disimulo mientras veía directamente a los ojos dorados de Martínez.
-Al parecer ya estás ansiosa por iniciar; habrá que comenzar el desenlace de nuestra reunión. Supongo que no me queda más que saciar tus deseos de fornicación.- espetó el moreno de una manera gélida pero intensa a la vez. La rubia se sonrió con lascivia y siguió con la conversación creyendo que se trataba de algún tipo de juego previo.
-¡Oh, vaya! ¿Tan impaciente estás de hacerme el amor?-
-Estoy impaciente por irme de aquí y no volverte a ver sino hasta que sea necesario, no te confundas.- Anick volvió a sonreírse, verdaderamente convencida de que la actitud de Frank hacia ella era algún tipo de juego de seducción y no el desprecio que en realidad sentía.
-Aunque vaya que te tomas tu tiempo... eres como dicen; de carrera larga.- dijo con un sonrojo en las mejillas, cruzando las piernas aún más en señal del casi incontrolable deseo. Frank suspiró irritado.
-Ser yo tiene sus ventajas unas veces y desventajas otras tantas...-


-¿No te quedas un rato más?- preguntaba la rubia mientras se cubría el pecho con las sábanas.
-Veo que sigues sin entender que tengo asuntos más importantes que atender.- decía el moreno mientras subía sus pantalones y buscaba su camisa con la mirada. La rubia se descubrió, tomó la prenda de un lado de la cama y se la tendió.
-Bueno, el nuevo mundo no se puede crear sin ti.- dijo Anick mientras Frank le arrebataba un tanto brusco la camisa de sus manos.
-¿Anaksha Kjolsrud te ha dicho algo útil?- preguntó el Maestro, a la mujer se le hirvió la sangre sólo de escuchar aquel nombre.
-Nada, siempre es muy reservada a la hora de hablar de sus relaciones personales.- dijo la mujer apretando los dientes y frunciendo el ceño.
-Entonces me estás diciendo que el plan de contratarla en tu compañía para espiar a los héroes fue un rotundo fracaso.- espetó con frialdad.
-Bueno, tanto así no porque...-
-Fue un fracaso desde un principio. Ni siquiera te diste a la tarea de investigar si tenía alguna conexión con los héroes antes de contratarla, y resulta que nuestra "informante" salía con un Apollon y tiene una deuda de honor con otro. ¡Vaya que eres inútil!-
-Pero lo bueno de ella es que le está brindando muchos ingresos a la empresa y con eso puedo proveer a tu Organización.- decía desesperada de que Frank viera el lado bueno de la situación.- Además, ¡no creí que estuviera saliendo con Golden Ryan! Me refiero a que... ¿Las has visto? Ése hombre se fijó en ella por pura lástima.- de repente la rubia sintió una gran mano haciendo fuerza alrededor de su cuello, mientras intentaba respirar vio unos ojos dorados mirarla fijamente con enojo.
-Si no estuviera del lado de mis enemigos, ella sería perfecta. Tanto como una aliada de valor como por sus atributos físicos. Soy yo quien está aquí por pura lástima, que no se te olvide.-
-¿Ahora resulta que te gusta?- decía enojada, mientras trataba de quitarse la mano de Frank de la garganta para poder respirar.
-Anaksha Kjolsrud es una mujer hermosa, pero mi misión en la tierra trasciende los deseos físicos. Ella y los héroes son de mi especie, les daré una muerte digna porque yo soy el NEXT supremo. Lo que no voy a permitir es que una mundana humana como tú insulte a mi estirpe, ya sean mis militantes o no.- dijo mientras arrojaba a Anick a la cama como si se tratara de cualquier cosa. La mujer tosía al recuperar el aire de golpe.- El fin de tu raza está cerca, y si quieres sobrevivir en esta nueva era, te aconsejo que aprendas tu lugar.-
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Al día siguiente, el mayor de los Martínez recibió el día como cualquier otro, pero se sentía particularmente diferente. Hacía sus actividades cotidianas dentro de la Organización, pero en cada cosa que hacía o veía podía sentir algún tipo de energía especial, una que nunca había estado ahí antes. Finalmente asumió que aquello no podía ser simple coincidencia y decidió tomar cartas en el asunto.
-¿Sabes, Jason? He estado pensando toda la mañana, siento que el Creador me ha enviado a lo largo del día... señales. Personalmente, creo que las he interpretado de la manera correcta, hay veces en las que su voluntad me sobrelleva, pero si es su deseo así lo haré. Tendrá que ser hoy, Jason. Será hoy.- decía Frank, con la mirada perdida del lugar presente, pero concentrada en otra cosa.
-¿Maestro...?- preguntó el castaño asistente con curiosidad.
-Una de esas señales fue un anuncio que vi en televisión hace unos momentos: La Compañía Circense Nacional va a reaparecer dando una presentación en el Auditorio Principal, y también lo televisarán en vivo. Eso significa que cada alma de Sternbild va a estar viendo el espectáculo. Usaremos eso a nuestro favor, es hora de gritar al mundo que estamos listos... llama a Kovalevskaya, dile que se comunique a mi línea privada en cinco minutos minutos y que encripte la línea. Tráeme a Deino.- Keyes hizo una reverencia y salió del despacho principal, pasaron un par de minutos cuando la puerta de éste se abrió con delicadeza.
-¿En qué le puedo servir hoy, Maestro?- preguntó con amabilidad un servicial chico de cabello platinado.
-¡Ah, Deino! ¡Mi muchacho! Necesito que reúnas a los encargados de cada brigada de la base, diles que haré un anuncio muy importante esta noche y que quiero que reúnan a su gente en El Vínculo. A absolutamente todos a la hora del toque de queda. También ve con los del ala técnica, que instalen el proyector, bocinas y un micrófono para que todos puedan ver y escuchar lo que anunciaré.-
-Así lo haré, señor. ¿Necesita algo más?- decía el chico mientras hacía algunas anotaciones de importancia en su tabla. El teléfono de su escritorio sonó, Martínez lo descolgó y le dijo al muchacho:
-Nada. Puedes retirarte.- esperó un poco a que el chico se marchara y atendió.- Vaako, necesito que lo hagas hoy.-
::¿Dónde y a qué hora?::
-En la noche se va a transmitir el espectáculo de la Compañía Circense Nacional, es muy probable que casi toda Sternbild lo vea. Escúchame bien, quiero que sea especial... lo más dramático que sea posible.-
::¿El especialista en cuchillos?::
-Exacto. Sabes qué hacer.-
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Los niveles subterráneos de Ouroboros estaban intranquilos, todos los encargados habían avisado que había que hacer preparaciones técnicas y acabar todo el trabajo para antes del toque de queda a causa de un anuncio especial por parte del Maestro. Había mucho movimiento por parte de todos, también mucho trabajo que hacer y hasta a los más perezosos les tocó hacer su parte; se requería enviar un equipo de limpieza a asear El Vínculo y reforzar la seguridad para que los ojos curiosos voltearan a otro lugar mientras el evento tomaba lugar.
Kaede hacía sus labores en la lavandería cubriendo unos minutos a Joseph, que desde hacía algunos días se tomaba un descanso para salir a fumar algo de salvia.
-Eso... es todo, Kae. Yo me encargo.- decía el hombre, sumamente calmado y hasta sonriente, caminaba con un poco de torpeza y sostenía la tabla del itinerario al revés.
-Gracias, Joe.- decía la chica tratándolo con dulzura y aguantándose la risa.- Iré a ver qué es lo que tiene para mí el encargado de mi brigada.-
Kaede salió de la lavandería del primer nivel y bajó al séptimo, donde Deino seguía organizando a algunos rezagados del deber. El chico la vio y se sonrió ampliamente, indicó a los otros NEXTs que se marcharan, aunque no sin antes hacer algunos sonidos y ruidos burlones a los dos.
-Hola, princesa.- dijo el platinado, con un brillo particular en los ojos. La chica se sonrojó, sonrió con timidez y devolvió el saludo.- ¿Qué necesitas?-
-Hoy es el día, pero no podremos reunirnos con ellos esta noche. Al parecer ahora sí el toque de queda es inviolable. Necesito el teléfono.-
-Sí, lo tengo por aquí. Espera un momento.- dijo el muchacho mientras le tendía la tabla con el registro de actividades para que ella la sostuviera y se volteaba a su cama para buscar por una abertura en el colchón.
-Ser el segundo asistente tiene sus ventajas, el encargado de la brigada registra mis cosas cada noche.- el chico se rió levemente y encontró el celular, intercambiaron cosas y la chica le sonrió.- Gracias, ahora le llamaré al Juez.-
-¿Por qué no le hablas a tu padre o a su novio?- la chica se sintió un poco rara con el último comentario pero aún así lo pasó por alto.
-Si nos descubren, puedo decir que le hablaba a Lunatic. Es más fácil que explicar por que le llamaba al Apollon Dúo... Oh, Juez. Soy yo. Hoy Frank hará un anuncio muy importante en la noche, a la hora del toque de queda y no podremos faltar.... sí, nadie. No, no tengo idea de qué podría ser. ¿Podría pedirle que le avise a mi padre que no podré verlo hoy pero que estoy bien...? Sí, exacto, por eso le llamé a usted directamente. Muchas gracias, juez. Nos veremos.- terminó de decir la chica, finalizó la llamada y suspiró mientras observaba el teléfono en sus manos con cierta nostalgia. El muchacho junto a ella se percató de ello.
-¿Te encuentras bien?- dijo Deino, se dio la vuelta y dejó su tabla de anotaciones encima de su cama para después tomar las manos enguantadas de la chica que se aferraban al dispositivo.
-Es sólo que me sigo preguntando si estoy haciendo más daño que bien...- respondió la peliblanca con la voz quebrada.
-Escucha, si no hubieras venido probablemente el Juez estaría dirigiendo más operaciones aquí y sería mucho más peligroso, yo también estaría obedeciendo con fe ciega creyendo que no hay más mundo que lo que tengo entre estas paredes y los héroes no sabrían lo que estaría por venir... el Maestro piensa que va a cambiar el mundo, pero serás tú quien lo haga.- el chico apretó más sus manos, veía fijamente a los ojos de la chica.
-Deino, yo...-

-¿Qué hacen aquí? Se supone que deberían de estar en El Vínculo ayudando con las tareas.- preguntó Jason con expresión gélida cuando Deino tomó el teléfono cubriéndolo con la totalidad de sus manos y quiso esconderlo detrás de él, sus nervios fueron un tanto notorios que lo hizo con torpeza.- ¿Qué tratas de esconder?- esta vez el castaño alzó la voz y frunció el ceño sintiéndose ofendido, se acercó con paso firme hacia los dos adolescentes.
El chico volteó rápidamente por su tabla y cubriendo la acción con su propio cuerpo, ocultó el teléfono con mucha tranquilidad y discreción bajo unas cuantas páginas, después le dio los documentos a Kaede quien estaba paralizada al no saber qué hacer; cuando Jason estaba apunto de tomar el brazo del chico, éste extendió la mano y dejó ver una pequeña piedra de color azul brillante.
-Perdona por ocultarlo, creí que eras otra persona y me sentí nervioso...- dijo el platinado con mucha calma y la expresión de culpa más convincente que pudo lograr.
-¿Qué es eso?- la expresión de Keyes no cambió, se mantuvo gélida y escéptica.
-Es un topacio azul.-
-¿De dónde lo sacaste?-
-Bueno... yo lo hice. Estas piedras se forman naturalmente, así que puedo crearlas.- Jason alzó la cabeza, aun con esa expresión amarga; el ambiente permaneció en silencio unos cuantos segundos.
-Te quiero en el tercer nivel mañana a primera hora. Por ahora, termina de organizar a los encargados de brigada y al equipo de limpieza.-  Deino asintió, Jason fijó su mirada en la chica.- Y en cuanto a ti, deja de distraerlo. Ya tiene bastantes responsabilidades aquí como para preocuparse con cursilerías de cuarta contigo. Reúnete con los demás en El Vínculo e intenta cooperar en lugar de ser un estorbo.- finalizó y se dio media vuelta para continuar su camino. Ambos adolescentes soltaron un pesado suspiro y el chico le dio la piedra a la peliblanca.

-¿De verdad tu la hiciste?- preguntó Kaede evidentemente sorprendida.
-Sí, pero me cuesta mucho trabajo, me canso mucho y si hago varias en poco tiempo me empiezan a doler los huesos, no se por qué, pero en fin. Pienso que será mejor si ocultas el teléfono y en cuanto veas al Juez se lo des, si Jason empieza a sospechar de mí no creo poder guardarlo más.-
-De acuerdo, deberíamos apresurarnos. Iré al Vinculo con el resto.- dijo Kaede mientras ocultaba el teléfono en su bolsillo, dispuesta a irse se volvió por un momento y se asomó por encima del hombro.- Gracias... por el topacio. Es hermoso.- Deino se terminó de tranquilizar y sonrió ampliamente.
-Sólo lo mejor para mi princesa.- dijo sonrojándose, la chica adoptó el mismo color de piel.
-¿Tu princesa?- preguntó escéptica pero con una ligera sonrisa.
-Bueno, sólo si tú quieres...- respondió el platinado encogiéndose de hombros, dándose cuenta de lo que había dicho sin querer.
-De acuerdo.- respondió Kaede con una sonrisa mucho más amplia y tomando camino al Vínculo.
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::"¿Crees que ahora podrás redimirte? Mira lo que has construido, Yuri... ellos tiemblan al escuchar tu nombre, se resignan a la muerte al ver a tu personaje. ¿Lunatic, eh? Nunca pensé que te identificaras con la locura, después de todo, sólo eres un muchacho estúpido. ¿Sabes lo que es la verdadera locura? Es lo que sufres cuando ves todo por lo que vives caerse a pedazos, es verse desahuciado frente a una botella de alcohol pensando que podrás olvidar, es ver a la única mujer que de verdad te amó desfalleciendo en tus brazos por tu causa, es no tener la voluntad como para detener la violencia... es ver a tu propio hijo usar los dones que pensaste haberle inculcado para bien, quemándote a carne viva y saber que morirías por su mano. Tú fuiste el responsable, hijo. Me asesinaste sin reconsiderarlo y ahora crees que podrás ganarte mi perdón; es más fácil pedirle disculpas a un muerto sabiendo que no puede negarse ¿No es verdad?"::
-Tú me orillaste a hacerlo. No quería y no lo hice deliberadamente, es sólo que estabas tan ebrio y no había manera de detenerte... Ibas a matar a mamá.-
::"Excusas siempre para tapar tus errores. ¿Qué acaso no te enseñé a ser un hombre y aceptar tus faltas con dignidad? ¿O acaso no me concediste el suficiente tiempo como para poder hacerlo? Siempre has sido tan débil, tan frágil, tan lleno de mentiras. Te mientes a ti mismo creyendo que al unirte a la causa de la niña y de los héroes vas a libertar tu alma de la cadena del fuego eterno. Tu pecaminoso pasado siempre te perseguirá haciéndote de una cruda realidad; esta guerra buscará derramar tu sangre y seré yo quien te entregue a las puertas del averno..."::
-Padre, basta...-
::"Tú fuiste mi tumba, yo seré tu final. Descenderás al abismo... Thanatos te ha olvidado."::
-¡¡Padre!!-

-¿... Juez?- preguntó una voz familiar. Yuri se espabiló bruscamente de sus pensamientos y regresó a la realidad para ver unos ojos grises que le contemplaban con preocupación.- ¿Se encuentra bien?-
-Ten cuidado, Deino. No puedes llamarme así en público.- dijo el vigilante mientras masajeaba su cuello en señal de cansancio.
-Perdone, realmente me preocupó, es que usted... hablaba solo.-
-Lamento que hayas visto eso, usualmente me alejo para pasar por esto por mi cuenta.- decía Lunatic mientras se ponía de pie y bajaba a nivel de suelo después de haber estado teniendo una discusión con aquella voz que atormentaba su cotidianidad; las alturas significaban un consuelo para él, no había nadie que pudiera alcanzarle ahí, representaban la libertad que eran bien ejemplificadas por las aves que veía todo el tiempo pasar. Volar sin ninguna molestia u obligación, sentir el aire más puro que en la superficie, observar las horas correr sin tomar en cuenta las horas.
-Escuche, tal vez no pueda ayudar de mucho, pero si alguna vez necesita de alguien que lo escuche...- dijo el platinado, bajó la cabeza un poco y mostró gran comprensión en sus ojos esperando una reacción, una respuesta.
-Gracias, Deino... eres un buen muchacho.- dijo sonriendo, pero sólo él lo supo.
-Lo admiramos, señor, Kae y yo. Es usted nuestra fortaleza, sin usted estaríamos perdidos.-
-Lo mismo me dijo ella hace un rato cuando me dio el teléfono para guardar. Lo aprecio de verdad muchachos, pero ahora soy yo quien les pedirá un favor: manténganse en bajo perfil. Tengo el presentimiento de que las cosas se tornarán delicadas y los necesito lo más quietos que se pueda.- decía el vigilante mientras ponía una mano en el hombro del chico y éste le miraba directo a los ojos de la máscara asintiendo con una gran sonrisa.
-¡Lo olvidaba! El Maestro me envió para llevarlo al Vínculo. En diez minutos dará su anuncio especial, y ya sabe, no podemos faltar.-
-Vayamos, no queremos llegar tarde.-

"Thanatos, haz que me equivoque..." decía para sus adentros esperando que la sensación de peligro que sentía fuera errada.

jueves, 21 de enero de 2016

Su Majestad: Rey(na) de los Héroes. Capítulo 19: Calma, circo y desasosiego.

::Y regresando a las noticias centrales... ¡Qué interesante fue la entrevista de "Golden Xiaji", la primera pareja de héroes! Golden Ryan y Black Xiaji se lucieron como siempre lo hacen aunque ciertamente son personalidades opuestas ¿No creen?::
::Bien dicen que los opuestos se atraen, El Príncipe de la Gravedad Errante tiene una personalidad más bromista y altanera, y según la opinión popular puede llegar a ser un individuo prepotente con gracia. Mientras que la Leona Siniestra es más reservada y seria, su porte refleja clase y formalidad pero sabe interactuar con la gente de una manera suave.::
::También hay que decir que aunque decidieron mostrar sus rostros, fue una movida un poco arriesgada.::
::Y hablando de héroes que exhiben sus rostros en público, hablemos de uno de nuestros héroes consentidos. ¡Barnaby Brooks Jr. lidera el marcador en lo que lleva la temporada! Pero no se nos olvida que ha habido un empate entre el héroe de Apollon Media y la nueva adquisición de debut de la Corporación SkullBunny, el primer empate en los marcadores que se ha visto desde hace muchos años.::
::¡Así es! ¡Barnaby Brooks y Black Xiaji van empatados en primer lugar con 2.100 puntos! En segundo lugar está posicionado Golden Ryan, mientras que en el tercer y cuarto lugar se encuentran Blue Rose y Wild Tiger respectivamente. ¡La totalidad del Apollon Trío ahora se encuentra en los primeros cuatro lugares! Dejaremos que el tiempo sea quién determine si ahí se mantendrán. Mientras tanto en otras noticias, no se pierdan esta noche la transmisión nacional en tiempo real del espectáculo circense en el Auditorio Principal...::

Anaksha apagó la pantalla, aburrida de ver lo mismo en cada canal a cada hora; Ryan recargó su cabeza sobre el regazo de la chica mientras pasaban la tarde viendo televisión, acurrucados en el sofá dentro de la gran mansión Goldsmith, aunque el rubio ahora prefería llamarla Goldsmith-Kjolsrud ya que ahora era más que oficial la estadía permanente de Annie ahí.
Ryan se reincorporó con el cabello un poco alborotado del lado del que se recargaba y observó a su chica, ella se veía levemente intranquila, su expresión era suave y calmada pero hacía una muy sutil mueca de inconformidad.
-¿Algo de la televisión te ha molestado?- preguntó el rubio con leve pesadumbre.
-¿Eh? ¡Oh! No, no... en absoluto. Sólo que estoy un poco preocupada, es todo.- admitió bajando un poco la mirada.
-¿Por Ouroboros?- los ojos de Ryan se volvieron reconfortantes.
-Un poco, sí. Además de que Kaede quedó de reunirse con Kotetsu y Barnaby cada semana, y ésta es la noche. Me preocupa que la vayan a descubrir y puedan hacerle daño.-
-Ya pasó una semana del primer encuentro ¿cierto?- la chica asintió a la pregunta del rubio.- No deberías preocuparte, tiene a dos personas viendo por ella. De alguna u otra manera tuviste razón aquel día diciendo que tenías un buen presentimiento con Lunatic. Que haya revelado su verdadera identidad y que además les permitiera a ésos dos decírnosla es una prueba de que confía en nosotros tanto como quiere que confiemos en él. Con éso me basta.- dijo con una gran sonrisa que iluminada toda la habitación. La chica también se sonrió levemente, reflejando lo aliviada que se sentía de escuchar aquello.
-Sí, es verdad. Además, no creo que ningún humano o NEXT quiera enfrentarse a las llamas azules. Tal vez Frank o Jason podrían, pero si son inteligentes como creo que son, estoy segura de que evitarían la confrontación. Ella estará a salvo, lo prometió después de todo.-
-Y con lo que Kaede diga hoy, podremos saber más acerca de cómo y cuando atacar.- la chica asintió con tranquilidad y se levantó.
-Voy a darme una ducha.- dijo Annie dándole un beso y retirándose de la sala de estar.

Ryan se levantó también después de algunos segundos, se dirigió al dormitorio y vio la silueta de la chica, desvistiéndose tras el biombo de la gran habitación. Recorrió con los ojos la sombra de lo que él consideraba aquella perfecta figura, paseando la mirada sobre cada punto, cada voluptuosidad del perfil de la chica.
-¿Hace cuanto que estamos saliendo? ¿Unos seis meses?- preguntó el rubio.
-Sí, me parece que sí. ¿Por qué?- preguntó Annie con curiosidad mientras se envolvía en una toalla para dirigirse al cuarto de baño.
-Sé que sabes esto y de sobra además de todo, aunque nunca te lo he dicho. Pero... te amo.- dijo con una mirada fija y rebosante en confianza. Seguro de lo que decía, sin duda alguna. La semi pelirroja se frenó en seco y miró a Ryan con incredulidad.
-Es verdad... nunca lo habías dicho.- la verdad era que por la misma personalidad del rubio, Anaksha nunca esperaba escuchar aquellas palabras. Por supuesto que ella lo sabía, había muchísimas más maneras de demostrarlo, pero aquellas palabras tenían un significado especial: que Ryan Goldsmith dijera aquello implicaba algo mucho más intenso. Ryan, aquel que se encerraba emocionalmente, aquel que no permitía que nadie se entrometiera en su vida y que casi no tenía amigos, aquel que a pesar de ser extrovertido y engreído, era mucho más selectivo en sus relaciones interpersonales que cualquier otra persona.- ¿Sabes que es recíproco, cierto? Yo.. también te amo.- Ryan se sonrió ampliamente.
-No te culpo, soy irresistible.- dijo en un tono burlón. Annie rodó los ojos, evidentemente divertida.
-¿El señor Irresistible quiere ducharse conmigo?- la chica se colocó en una pose seductora a la vez que dejaba caer el toalla luciendo su desnudez con orgullo, dándose media vuelta para desaparecer entre los vapores del baño. El rubio tragó saliva, y a la vez que caminaba y se retiraba la ropa, respondió:
-El señor Irresistible sí quiere...-

Después de una hora bajo la ducha, dos en el dormitorio y de nuevo otra bajo la ducha, Annie y Ryan salieron del baño dispuestos a cubrirse como era debido; mientras secaban sus cuerpos y se vestían con ropas casuales para salir a tomar un trago, el rubio encendió la pantalla y sintonizó el canal donde transmitirían el espectáculo de la Compañía Circense Nacional. Había comenzado ya, la pareja no prestó mucha atención a la transmisión, sólo escuchaban la música tan hermosa y casi mística que acompañaba las presentaciones; el acto de los trapecistas había terminado y venían las proezas del Maestro en cuchillos junto a su asistente. El espectáculo siguió, pero no prestaron atención hasta que escucharon los hórridos gritos de la multitud y sobre todo, el de la asistente. Pero nada como lo que vieron en la pantalla, televisado en vivo y en todo Sternbild... eso sí que fue verdaderamente terrorífico.
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Nathan se recargó sobre la pared de la ducha, dejando que el agua caliente lo envolviera, posó las manos sobre la cabeza preguntándose una y otra vez qué era lo que sucedía.
-¿Cómo es que llegué a esto...?-
Habían pasado un par de semanas desde aquella noche con el toro y aunque le había dejado muy en claro que no iba a ser partícipe de sus aventuras de una noche, él mismo le había buscado en la mitad de las ocasiones que terminaban durmiendo juntos, un buen ejemplo era aquel mismo día. Nathan se sentía vacío, controlado por sus impulsos carnales y aún peor, lo que empezaba a sospechar que se convertiría en un triste y trágico amor unilateral. Su mente divagaba en eso más que en la advertencia de Tiger y Bunny con respecto a los sucesos recientes de la amenaza de Ouroboros, pero era algo que no podía evitar por más que quisiera.

Por otro lado, Antonio sabía que éste tipo de relación no era del agrado de Nate, sin embargo se veía escéptico de las razones por las cuales su amigo seguía accediendo a sus encuentros casuales. Cosa distinta sería si Antonio fuese el único quien insistiera en el tema, pero había una escalofriante reciprocidad a la hora de llamar para pedir el cuerpo del otro. Sea como fuere había todavía algo que le incomodaba al héroe toro: cada vez que él y Nathan se reunían, Tonio podía sentir una calidez a la que no estaba preparado. Cariño, compromiso... eso era. No era como si no quisiera aquello en su vida, sólo que por ahora quería seguir disfrutando de su soltería lo más que pudiera y no se sentía capaz de devolver el sentimiento, aunque algunas veces sí pensaba en que por no aprovechar el cariño a largo plazo que se le ofrecía, llegaría el momento en el que lo perdería para siempre.
Aquella tarde se encontraba pensando en ello, pero como solía pasarle los últimos días, su mente sólo pudo divagar en el recuerdo del cuerpo cálido y totalmente ardiente de Nathan; así le llamó y quedaron de verse en el hogar del toro. Había caído la noche ya, ellos habían saciado sus deseos lascivos y el moreno de las llamas se encontraba tomando una ducha; se estaba demorando lo suficiente y Antonio encendió la televisión en el canal de Hero TV. Hablaban un poco de lo que la gente llamaba "Golden Xiaji" refiriéndose a la nueva pareja, pero le resultaba gracioso. ¿Qué pasaría o cómo tomaría la prensa el hecho de que Wild Tiger y Barnaby Brooks Jr. también estaban involucrados en una relación amorosa? Tampoco se les olvidaba aquello que ése par les habían comentado hace unos días: Ouroboros renacido, la hija de Kotetsu infiltrada en la organización, ejército de NEXTs, Lunatic dentro del bando de los buenos... si era verdad que Antonio se había unido a los héroes por la aventura y hasta cierto punto, el peligro, esto era ciertamente un poco más excesivo de lo que él esperaba. Inclusive deseaba que Nathan estuviera más concentrado en Ouroboros que en su extraña relación.
Después escuchó algo que podía funcionar: en la noche transmitirían la actuación en vivo de la Compañía Circense Nacional en el Auditorio de Sternbild. Tal vez si el par de morenos pudiesen ir, Antonio le confesaría ahí que no estaba dispuesto a seguir con estos encuentros que a la larga podrían ser autodestructivos para ambos. Después de todo, Nathan quería formalidad... formalidad que Antonio no estaba preparado para brindar. O tal vez no era el hecho de que no estuviese preparado, sino dispuesto. De todas maneras, esperaba que el ambiente alegre y espectacular del circo suavizara el resultado de aquella fatídica conversación.

Cuando Nathan salió de la ducha acompañado de una expresión amarga y una toalla cubriéndolo desde el pecho, se vio bastante sorprendido cuando Antonio le invitó a cenar y después al espectáculo circense en el Auditorio Principal; era ávido de las hazañas increíbles y de la magia en general, además de que le emocionaba pensar que aquello pudiese ser una cita. Aceptó con una gran sonrisa, se vistió y maquilló para la ocasión y salió de casa del toro tomado del brazo de éste.
La cena fue rápida y el camino relativamente corto, y mientras Antonio hablaba y reía con los coordinadores del evento, cobrando algunos favores para conseguir dos entradas al Auditorio Principal, Nate se emocionaba de pensar que las cosas podían cambiar, de que Tonio se había decidido a darle una oportunidad a lo que pasaba entre ellos... y qué espacio más perfecto para decírselo que dentro de uno de sus espectáculos favoritos.
López consiguió las entradas, buscaron sus asientos y la presentación inició: dos personas rodaban por el escenario sujetos a una par de aros metálicos, se movían con gran agilidad abriendo paso a que el resto de la compañía desfilara entre cada giro al compás de la bella música. El primer acto consistía de dos personas caminando, saltando.... ¡inclusive saltando en la cuerda floja! Nathan quedó impresionado con tal muestra de equilibrio; después llegaron los trapecistas que se balanceaban de un lado del proscenio al otro, de vez en vez se tomaban de las manos para hacer piruetas y volteretas, rebotaban en la red debajo de ellos con habilidades impresionantes. Después llegó un señor alto junto a una chica hermosa y esbelta, anunciado como el Maestro en las proezas de lanzamiento de cuchillos. La chica se posó delante de un muro con manzanas sobre sus manos y una sobre la cabeza, esperando con tranquilidad las filosas dagas del actor principal.
-Nate... hay algo que quisiera decirte.- decía Antonio. Nathan sonrió ampliamente y se desentendió del espectáculo que estaba presenciando.- Me gustaría que supieras que... pues, respecto a ésto que tenemos... yo no puedo....- sin embargo el grito enardecido de las personas a su alrededor interrumpió lo que fuese que dijera. La gente se levantaba de sus asientos desesperadamente, con pánico en sus miradas, intentando salir con ansias de la sala. Fue cuando los morenos voltearon al escenario, y lo que vieron fue totalmente espantoso.
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-¿Crees que estemos en peligro?- preguntó Ivan.
-Bueno, es un riesgo constante en nuestra línea de trabajo, pero creo que nuestras probabilidades de salir lastimados se han disparado un poco con este suceso.- respondió Keith un poco pensativo sobre la advertencia de Kotetsu y Barnaby. -Me preocupa que seamos presas de Ouroboros, pero por mis amigos, prometo no ser presa fácil.-dijo con esa sonrisa altiva propia de él.
Desde aquella ocasión en casa del Rey, Keith e Ivan habían estado saliendo diariamente después de cumplir con sus obligaciones laborales. Al menor de los rubios le interesaba saber más acerca de la forma de pensar del otro, sus ideas y esperanzas puestas en el destino y su filosofía de vida, era ciertamente un placer escucharlo hablar. Ivan también había notado como de un instante a otro, había empezado a tratar más íntimamente a Keith, empezando por el hecho de que ahora le tuteaba. Éso y que ahora demostraban su afecto uno por el otro con besos de diferente intensidad según la ocasión.

Aquel día en particular habían salido a pasear al centro de la ciudad en compañía de John, Ivan iba tomado del brazo de Keith, recibiendo una que otra mirada de desaprobación por parte de ajenos, pero más que incomodidad, le daba tristeza; el Rey tenía razón, hay muchos prejuicios en la sociedad, y es ésta quien se rompe poco a poco a sí misma con tanto odio y pensamientos de crítica malsana. Keith notó la incomodidad en el rostro del chico, a él sinceramente no le importaba, siempre tenía una buena cara para todo ya que sabía que él no cometía ninguna falta.
-Si te sientes incómodo, puedes soltarme. No me sentiría ofendido.- los ojos del Rey eran reconfortantes y su voz aterciopelada. Ivan bajó los ojos pero se aferró más al brazo del mayor de los rubios.
-Sólo... pensaba en lo que me habías dicho. Hay tantos prejuicios, y eso me pone triste en cierto modo.- Keith asintió con una sonrisa suave, Ivan vio la expresión que no era despreocupada de todo, sino templada y neutral, el chico también sonrió dejando de lado todas las miradas malas e injustificadas a su alrededor.

Su caminar les condujo a un parque, cerca de una gran pantalla postrada en un enorme edificio en donde hablaban acerca de la transmisión en vivo del Auditorio principal, algo acerca de la Compañía Circense Nacional.
La noche había envuelto a la megalópolis y un espejo de agua que se encontraba cerca de su posición, soltaba chorros iluminados en distintos colores; el Rey soltó la correa de John para que el alegre labrador se acercara a ladrar y juguetear con cada nuevo chorro de agua que salía.
-¿Sabes? Recuerdo una época en la que se te veía enamorado.- preguntó Ivan, aún curioso por lo que aquella gitana le había dicho a Keith hace ya muchos años.
-Es verdad. Cuando la conocí, se sentaba en el banco de un parque todos los días. Después de eso, desapareció y jamás la volví a ver. Ella no hablaba mucho pero sabía escuchar todo lo que yo tenía para decir, era de tez clara y cabello blanco, así que pensé que ella podría haber sido mi zorro albino.-
-Pero habías dicho que estabas convencido de mí antes...- dijo con una mirada baja.
-Así fue, pero pensé que nunca me irías a corresponder. Cuando ella desapareció, supe que no era esta chica. No podría haber sido, se veía tan frágil que sabía que no podría protegerme más de lo que yo a ella, o tal vez la gitana hablaba en sentido figurado de nuevo, pero algo en mi interior me decía que aun así, la chica no era para mí a pesar de ser tan perfecta, o al menos así la imaginaba.-
-¿Y sólo se fue así? ¿Le confesaste lo que sentías?-
-Nunca pude hacerlo, desapareció el día en que me animé a comprarle flores. Ahí vi que el destino la había apartado de mi camino porque no éramos uno para el otro. Por eso no me entristecí, porque sé que todo pasa por una razón.- decía con una sonrisa leve y tranquila, procesando todo con aquella calma digna de alguien que vive plenamente en paz.
Ivan se perdió en la mirada del otro, admirando más que nada aquella templanza emocional que poseía, pero cuando el Rey le devolvió la mirada, lo que vio en sus ojos era algo que no podía ser descrito, era simplemente algo hermoso. "¡Gracias destino!" pensaba "Gracias por darme a esta persona."
Keith le tomó por la barbilla, levantó su mentón y le dio un suave y tierno beso; Ivan se sorprendió pero no negó lo que se le estaba dando, aferró su mano a la del Rey y de un movimiento ambas se entrelazaron; sin embargo, el monarca rompió el contacto de una manera levemente brusca a la vez que normalizaba su respiración.
-¿Qué sucede?- preguntó el chico, con un atisbo de preocupación desbordando sus ojos.
-Es sólo que... me da vergüenza admitirlo, pero... mi cuerpo no es inmune a tus encantos, Ivan.- dijo con una expresión un poco seria, sonrojado cual tomate en plena primavera.
-¿Inmune? ¿A qué te refie...? Oh... ¡Oh!- decía Origami a la vez que entendía el sentido de la oración y adoptaba el mismo color facial.

-¿Te molestó?- preguntó el monarca con un poco de pena, aún sonrojado.- ¡Dios! ¡Qué vergüenza! Lo lamento, Ivan.-
-No, pero para ser sinceros...- el chico soltó un gran suspiro y sus mejillas se coloreaban cada vez más a medida que hablaba.- ya que yo me encuentro en la misma situación... pensaba que tal vez podríamos ir a un lugar más apropiado... para poder...- el Rey volteó a ver con incredulidad al chico mientras iba recuperando su color de tez natural.
-¿Intimar?- preguntó el monarca de golpe.
-B-bueno, sí, pero... vaya, qué palabra...-
-Oh, lo lamento, sé que a veces puedo ser muy burdo.- ambos se dirigieron una mirada un tanto entretenida.- Pero... quisiera aceptar tu propuesta, Ivan. ¿Te gustaría.... que vayamos a mi casa?- dijo con la mirada más tierna que el chico hubiera visto jamás, Origami asintió suavemente, aún con las facciones un poco tensas.

Keith llamó a John, el cual atendió con rapidez a su amo; ambos hombres se levantaron del asiento y entrelazando los dedos de la mano, tomaron camino a la casa real. Caminaban con paso lento pero seguro, seguían disfrutando de las maravillas del turno nocturno de la ciudad; la gente volteaba la mirada hacía cualquier pantalla que proyectara la transmisión en vivo del espectáculo circense, soltando exclamaciones y comentarios diversos de asombro. Los rubios en realidad no prestaban mucha atención a ello, hasta que la gente empezó a callar por un momento... y después gritar con terror aparente. Las madres gritaban a la vez que tapaban los ojos de sus niños, había inclusive otras personas más, desmayadas o en estado catatónico.

Keith e Ivan fijaron su vista en una pantalla fuera de una tienda de tecnología.
Keith retrocedió de la impresión tropezando con una pequeña piedra y cayendo sobre sus cuartos traseros con una expresión hórrida en el rostro.
Ivan soltó una pequeña lágrima, paralizado por el terror que las imágenes transmitidas provocaron en él, incapaz de ver hacia otro lado... por más que quisiera.
John ladraba, pero nadie le escuchaba.
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La noche estaba a punto de caer y Kotetsu y Barnaby se preparaban para lo que habían acordado con Kaede y Lunatic, una reunión en aquella construcción, cada semana, a la misma hora, con una duración de por lo menos quince minutos.
-¿Cómo te sientes?- preguntó Barnaby.
-Pues... supongo que bien. Sé que está teniendo mucha precaución, está bien acompañada por el tal Deino aquel, Lunatic no dejará que le pase nada malo... me siento más aliviado. Sigo preocupado, claro, pero con todo y el riesgo que está enfrentando, no lo está haciendo sola, además de que techo, cama y alimento no le faltan.- respondió Kotetsu, esbozando una sonrisa un poco triste.
-Estás tomando las cosas muy bien.- decía el rubio a la vez que se acercaba a acomodar la corbata del moreno.- Estoy muy orgulloso, has demostrado ser un padre ejemplar.- el tigre subió sus manos hasta las del conejo y las tomó acercándolas a su rostro, sintiendo la calidez del rubio.
-No hubiera podido haberlo hecho sin ti... si no hubieras estado a mi lado, tal vez me hubiera vuelto totalmente loco e imprudente.- el veterano enroscó un brazo en torno a la cintura del rubio y lo acercó a él, sin embargo, no le besó.
Simplemente se veían y respiraban su aliento, el fuerte brazo de Kotetsu sujetaba firmemente el cuerpo del ojiverde, las manos de Barnaby se aferraron a la espalda del tigre y ambos compartieron unos cuantos segundos más así. Contemplándose uno al otro, sintiendo su calor.
El momento terminó gracias al sonido del timbre que llamaba a la puerta del hogar de Kotetsu. Con un atisbo de fastidio, el rubio rompió contacto a pesar del puchero que hizo el tigre; Barnaby subió las escaleras dirigiéndose al cuarto de baño y el moreno atendió la llamada al inmueble. Abrió la puerta y se sorprendió muchísimo de ver a quien estaba esperando.
-Juez Petrov... ¿Qué lo trae por aquí?- preguntó intentando mantenerse al margen. El peliblanco le miró con su habitual seriedad, nada disimulada por las ojeras que se le remarcaban en el rostro.
-¿Puedo pasar, señor Kaburagi?- el veterano lo pensó un momento, pero después se hizo a un lado con sus ademanes torpes característicos.
-Oh, claro. Adelante, por favor.-

-Perdona la intromisión, pero era imperativo venir.- decía Yuri, dejando su maletín a un costado de donde Kotetsu le invitó a sentarse.
-¿A qué debemos el honor?- decía Barnaby mientras bajaba los escalones con cautela; habían decidido que confiarían en aquel hombre, sin embargo todavía le resultaba un poco molesto el asunto de sus dos identidades.
-Tengo información que les interesa.- ambos héroes se miraron uno al otro con escepticismo a lo que fijaron la vista en los ojos de Yuri, tan carentes de expresión.- Kaede no podrá reunirse con ustedes esta noche.- Kotetsu se puso de pie de golpe.
-¡¿Qué dices?!- su expresión se tornaba obscura.
-Escúchame.- Bunny tomó por el brazo al veterano, indicándole que tomara asiento de nuevo y se tranquilizara.- Tu hija me llamó hace una hora, me dijo que no podría reunirse contigo porque hoy nadie podrá saltarse el toque de queda, ni siquiera Deino. No sabe qué cosa se esté planeando dentro de la organización, pero supone que es algo muy importante. Lo único que confirmó es que Frank hará un anuncio muy importante a todos los militantes y está prohibido faltar, será esta noche.-
-¿Y por qué te llamó a ti? Pudo habernos llamado a mí o a Barnaby.- respondió un tanto molesto el tigre.
-Ella usa un teléfono celular que le consiguió Deino hace tres días; dentro de Ouroboros está prohibido cualquier artefacto que permita la comunicación al exterior. Me llamó por que es inteligente, sabe que si llegan a descubrir el teléfono, es más viable inventar una excusa de porqué estaba llamando a Lunatic en lugar de a Wild Tiger.-
-Bueno, en éso tienes razón. Si se enteraran de que habla con algún héroe, nos quitarían el factor sorpresa además de que supondría un verdadero peligro para ella. Y tú puedes decir que como Lunatic, la quieres volver tu protegida o algo parecido.- respondió Barnaby, sosteniendo su mentón pensando en lo que decía.
-Así es. Me envió a decirte eso. Sin embargo, hace media hora recibí un mensaje de Frank diciéndome que yo tampoco podía faltar al gran anuncio que va a hacer hoy. Si consigo más detalles se los comunicaré en la brevedad.-
-Claro, gracias... Yuri.- dijo el veterano con una ligera sonrisa y una mirada cálida. El peliblanco sintió una corriente recorrer su cuerpo y miró sorprendido al tigre, le agradecía por llamarle por su nombre; se levantó y se dirigió a la salida agradeciendo a ambos por escucharle. Ya se encontraba fuera de la entrada cuando se volteó un poco y habló por encima del hombro.
-Una cosa más... señor Kaburagi. Ella se encuentra bien, se siente feliz de poder contribuir. Lo puedo asegurar.- finalizó y Yuri Petrov siguió su camino retirándose del lugar dejando al veterano sonriendo al aire, sintiendo un gran orgullo sobrellevarle en más de un sentido.

-¿Tendríamos que avisar a Ryan y Anaksha?- preguntó el moreno.
-No deberíamos alarmarles, si tan sólo es un anuncio el que Frank va a hacer deberíamos esperar hasta que Kaede o Yuri nos digan lo que averiguarán hoy.- respondió el rubio a lo que Kotetsu se derrumbó junto a él en el sofá.
-Creo que tienes razón, sólo nos queda esperar.-
-En dado caso, parece que no tendremos trabajo hoy, todo mundo está tan emocionado por el regreso de la Compañía Circense Nacional que si hay problemas, serán para la Segunda Liga y la policía.- decía el rubio, con serenidad mientras recargaba su cabeza en el hombro de Kotetsu, cerrando los ojos un momento.
De repente sintió cómo el cuerpo a un lado de él se movía y cómo le abrazaban cálidamente; empezaba a sentir un delicioso vaho en las proximidades y cómo unos labios se posaban sobre los suyos, aquellos labios que Barnaby conocía a la perfección.
Kotetsu ahora estaba demostrando lo hambriento que se sentía de Bunny; sus manos exploraban por debajo de la ropa del rubio de una tierna manera a la vez que las manos del ojiverde comenzaban a aferrarse al pecho del otro. Las caderas de ambos empezaban a moverse y frotarse inconscientemente, como si de un reflejo se tratara, sus bocas ahora se devoraban con desespero y su calor elevaba la temperatura de todo el lugar.
Kotetsu bajó sus manos hasta sostener la cadera de Barnaby y levantarlo en un hábil movimiento, el rubio abrazó con las piernas la cintura del moreno y mientras continuaban con su apasionada unión de labios, el veterano los dirigió a la habitación, desapareciendo dentro de su intimidad... extrañaban sentir sus cuerpos juntos y si podían aprovechar aquel momento, lo harían. Aprovechar cada segundo que se les concedía.

-De verdad no mentías ¿cierto?- preguntó el rubio, boca abajo en el lecho, con su cabeza apoyada sobre un codo y abrazando una almohada.
-¿Respecto a qué?- preguntó el moreno, curioso.
-¿Alguna vez habías tenido experiencia en esto con hombres?- Barnaby se sonrojó un poco.
-¡Claro que no! Ya te lo había dicho... eres el primero, y me gustaría que fueras el único.- contestó con el mismo enrojecimiento en sus mejillas. Bunny sonrió levemente.
-Entonces me parece que nos vamos a regalar muchas primeras veces... y únicas.- el tigre se rió a esto último y el conejo no pudo mas que unirse a esa pequeña felicidad que compartían. Sin embargo, el teléfono de Kotetsu sonó anunciando una llamada entrante, cortando el momento.
-Es Anaksha.- Barnaby sólo asintió y el veterano atendió colocando el altavoz.- ¡Hola! ¿Qué sucede?-
::¡Kotetsu! ¿Estás mirando la transmisión del Auditorio Principal?:: la chica sonaba alarmada.
-No... ¿debería?- preguntó con un semblante amargo y confundido, a lo que el rubio reaccionó por instinto al tono de voz de la chica y prendió el televisor del cuarto del tigre.

::¿... Kotetsu?:: preguntó la chica.
El tigre había soltado el teléfono dejándolo caer al piso, resultado del shock en el que estaba, sus ojos estaban abiertos y no parpadeaban, además de que su boca tartamudeaba alguna cosa sin coherencia. Barnaby miraba fijamente la pantalla, sin poder creer lo que la televisión mostraba.
-¿Que... es esto...?- se preguntó, casi incapaz de poder articular palabra alguna.

Era seguro: el horror se había desatado.

jueves, 14 de enero de 2016

Su Majestad: Rey(na) de los Héroes. Capítulo 18: Reunión, el epílogo.

-¿Han oído hablar de Mr. Legend...?-
-Por supuesto que sí. No creo que haya alguien en esta ciudad que no conozca al héroe Legendario.- resopló Barnaby, con un tono casi sarcástico en respuesta a lo que él consideraba una pregunta absurda.
-Era mi ídolo, mi modelo a seguir cuando era más chico...- añadió Kotetsu, reincorporándose mientras tomaba la mano de Kaede, envuelta en el traje que aislaba las células NEXT de la chica.
-¿Pero... acaso saben cómo fue que murió?- los ojos del vigilante se tornaron vidriosos, aunque por la máscara nadie pudo percatarse de ello.
-Fue durante un ataque terrorista, un accidente. Los héroes que trabajaban junto al Legendario lo confirmaron en la rueda de prensa que se hizo el día anterior a su funeral.- contestó el veterano de Apollon, interesado particularmente en lo que Lunatic podría decir.
-Wild Tiger... no creas en toda la información que la prensa maneja; si fuera verdad todo lo que se llega a publicar o transmitir, tu seguirías siendo el culpable definitivo del asesinato de Samantha Taylor.- Kotetsu se sorprendió de la manera tan fría en la que Lunatic decía aquello, casi como si no le importase que Barnaby estuviera ahí escuchando cada palabra. Sin embargo el vigilante comprendía perfectamente el sentimiento, pero era propio de él decir las cosas sin vacilaciones, incluso de una manera un tanto cruda.
-... no metas a mi tía Samantha en esto...- decía el conejo por lo bajo, apretando los puños en un intento de controlar una casi inminente rabieta.
-La verdadera historia es muy diferente, y por mucho, más cruel que la difundida por los medios.- la mirada de Barnaby se tornó un poco obscura, reflejaba escepticismo y cierta curiosidad; buscó la mirada de Kotetsu sólo para confirmar que no era el único compartiendo aquel sentimiento, el tigre miró a su hija preguntando con el contacto visual si ella acaso sabría de aquella historia. La mirada de la castaña fue negativa, ella también buscó ver a Deino buscando respuestas, pero dada su expresión casi circunspecta, el círculo de miradas se cerró con el chico viendo al vigilante, expectante del desenlace.
-¿Usted la sabe, Lunatic?- preguntó Deino finalmente a lo que el vigilante asintió.
-Hace muchos años, había un chico... el hijo de Mr. Legend. Cuando éste chico estaba en la flor de la adolescencia sus poderes NEXT fueron presentándose con particular espontaneidad, se vio incapaz de controlarlos hasta que fue inevitable para el Legendario darse cuenta del riesgo que esto implicaba. Esto pasó cuando Mr. Legend ya estaba en declive y no fue fácil aceptar que su vida estaba cambiando drásticamente, sus poderes se desvanecían un poco más con cada segundo que transcurría y su hijo se encontraba aislado de todo y de todos por temor a lastimar a alguien. El Legendario se encontraba desesperado pues no quería abandonar la vida que llevaba, se adentró en el obscuro camino de la bebida sin control y cada día llegaba rompiendo cosas y maldiciendo por lo alto; un día se encontraba bebiendo en el garage de su residencia, su esposa, Origa, tuvo la mala idea de ver si acaso necesitaba algo, una idea que no sonaba mal en su momento. El chico se encontraba como cualquier otro día, en su cuarto alejado del mundo hasta que se empezó a escuchar aquello. Los gritos y lamentos de Origa... como todo hijo preocupado por su madre, el chico salió a investigar de dónde venían aquellos quejidos y la razón que los provocaba; el muchacho caminaba con paso lento, escuchando como si alguien estuviera golpeando a alguien más, sus sospechas se fueron arraigando más a él con cada paso que daba, los sonidos de los golpes acompasaban los lamentos de la esposa. La casa se llenaba de un ambiente macabro y obscuro a pesar de haber sido un día bastante soleado, cuando el chico llegó a la cochera y vio a Mr. Legend golpeando de una manera brutal a Origa, mientras ella le suplicaba entre golpe y golpe que por favor se detuviera, el sonido desesperado de su llanto inundaba el lugar, ella ya no tenía fuerzas como para alzar un poco los brazos e intentar protegerse... ella ya estaba resignada a que iba morir ahí, de aquella forma y con la firma del hombre al que ella más amaba.- la cara de los otros cuatro presentes era amarga, como si con cada palabra del relato pudiesen sentir lo mismo que la señora Petrov.- El chico le pidió con desespero a su padre que se detuviera, pero el Legendario no parecía escucharlo, o siquiera percatarse de que su hijo estaba presenciando aquello. El poder NEXT del hijo lo sobrellevó en un intento desesperado de salvar a su madre y terminó asesinando accidentalmente a su propio padre.- decía con la voz quebrada de aquello último.
-No me malentiendas, que nos hayas contado esto ciertamente nos ha esclarecido ciertos aspectos de la muerte de Mr. Legend que no cuadraban con los informes oficiales, que también fueron censurados en la causa oficial de muerte. Pero no nos has dicho exactamente qué fue lo que lo mató, fue su hijo quien lo detuvo de una manera que el pobre chico no hubiese querido, de eso estoy seguro, pero ¿cómo lo hizo?- preguntó Barnaby, con la expresión más suave y genuinamente intrigado por lo que Lunatic fuese a decir.
-Esta parte... la sabrán deducir un poco.- con sorpresa reflejada en sus rostros, nadie hizo comentario alguno, esperando a que el vigilante siguiera con los detalles del relato.- Mr. Legend, unos días antes de perderse en el vicio, le obsequió al muchacho cierto traje... un traje que aislaba las células NEXT para que su poder permaneciera dentro de su espacio personal y nadie lo notara ni se saliera de control.- Kaede se quedó estupefacta, incapaz de poder creerlo, la expresión de Deino era igual, inclusive dejaron ambos caer al mismo tiempo un poco ses mandíbulas de tal sorpresa.
-¿Quieres decir que...?- Lunatic asintió sabiendo lo que estaba pensando la castaña, pero sabía que los dos héroes no habían captado del todo aquello, ya que a ellos no les había dicho que ese traje alguna vez le perteneció.
-¿Le diste el traje de aquel chico a mi hija?- preguntó Kotetsu, aún sin saber la razón de la expresión de los dos más jóvenes.
-Un día antes del incidente, el traje se rompió y el chico lo había mandado a remendar con especialistas en hilos aislantes de NEXT. Por eso aquel día que el muchacho no usaba su "armadura"... Mr. Legend sufrió incineración accidental hasta la muerte.- dijo finalmente, dejando caer los hombros pesadamente tras un gran suspiro.
-¿Incineración...?- decía Barnaby total y completamente perplejo.- ¿Me estás diciendo que tu eres...?-
-¿... el hijo de Mr. Legend?- terminó de preguntar Kotetsu igualmente estupefacto.
-Aquel día, Origa, mi madre perdió la cordura y yo también terminé quemado por mis propias llamas...- dicho esto, se dio media vuelta y tomó un respiro para darse valor.

Exhaló y recordó que si aquella era la voluntad de Thanatos, habría de cumplirse. Tomó su máscara por la parte de abajo y se retiró la identidad de Lunatic, dejando que su largo cabello gris ondeara levemente con la corriente de aire que pasaba por el lugar y con la frente en alto se dio la vuelta.
-¡¿El juez de Justicia?!- exclamó Kotetsu, todos parecieron absolutamente perplejos. ¡Vaya día de emociones y de sorpresas!
-¿Yuri... Petrov?- preguntó Barnaby. Había que decirlo, ahora la mirada de Yuri reflejaba un atisbo de vergüenza, como si se hubiese desnudado frente a ellos.- ¿Eres Lunatic?- volvió a preguntar el conejo, de verdad, incapaz de asimilar la escena.
-Sólo cuando uso este traje. Cuando interpreto los deseos de Thanatos.-
-¿De verdad?- Bunny ahora parecía molesto.- ¿Sólo cuando usas el traje? ¿Como podría confiar en que desempeñas tu papel de juez siendo indiferente de esto?-
-No se si lo creas, pero incluso yo tengo ética profesional.- bufó Yuri molesto ahora.- Mi trabajo lo limito a las leyes escritas, nada más.-
-Por que vaya que me has hecho la vida difícil en los tribunales.- rezongó Tiger.- Eso sin contar que como Lunatic, me has querido matar.-
-He tomado la voluntad de Thanatos a mi conveniencia, pero me he dado cuenta de que mi Dios habla a través de tu hija. Su causa es buena y por eso me uno a ella.-
-¿Y que hay de tu promesa con Frank?- recordó Barnaby repentinamente.- ¿Cómo entra él en todo esto?-
-Mi madre en sus momentos de lucidez recordaba la forma en la que detuve a mi padre... aún me odia por ello. Aquella presión de que se me recordara a diario el terrible suceso, no sólo por parte de mi madre, sino cada vez que me miraba al espejo y ver las cicatrices que dejaron mis llamas aquel día...- Yuri vio sorpresa reflejada en todos los presentes, así que aclaró.- Las camuflo con un maquillaje especializado, por eso no son tan evidentes. En fin, me sentía presionado y en una etapa de mi vida sentí que perdí el rumbo, ya no tenía intenciones de vivir pero no quise irme por la vía fácil. En un congreso cristiano conocí a Frank, él me introdujo a Thanatos y sentí por vez primera que realmente mi vida tenía un propósito. Thanatos es la personificación de la muerte sin violencia, si bien fue cierto que mi padre sufrió antes de morir, no fue dolor malintencionado o provocado adrede. Encontré tanto en Frank como en mi Dios una salvación, poder verme a la cara con mi padre y enmendar lo que hice. Cimentar mi camino hacia él con los pecados de los criminales a los que creía expiar... no es así, nunca fue así. Frank decía constantemente que tenía una misión en la tierra, pero hasta que me uní a él a Ouroboros arrastrado por un sentimiento de agradecimiento y de amistad, como si él fuera mi guía y yo su protegido, fue que me enteré de su plan: para poder ascender al paraíso junto al Creador tenía que hacer su voluntad eliminando a los humanos, permitiendo el paso de la evolución, hacer prevalecer a los NEXT dispuestos a cooperar a la causa y eliminando a los rezagados a los deseos del hombre común, los héroes.-

-A ver si entendí... ¿De eso se trata Ouroboros ahora? ¿De NEXTs rebeldes que odian a los humanos?- preguntó Kotetsu con una expresión amarga.
-No tanto como eso...- ahora fue la voz de Deino la que se hizo sonar, rompiendo el silencio que hasta ahora guardaba.- Hay NEXTs que definitivamente odian la raza humana, ésos son básicamente los pilares de la actual organización y de ellos habrá que preocuparnos. Pero hay otros que aunque no lo dicen, sólo son simples personas desprotegidas, excluidas, que no tenían a donde más ir y por eso están militando en Ouroboros... porque los acogieron en momentos de necesidad. Estoy casi seguro de que no comulgan al cien por ciento con las ideas del Maestro, pero están dispuestos a pelear por ellas si se los pide a cambio de seguridad, comida y techo.- dijo un tanto cabizbajo.
-Deino es el segundo asistente de Frank, sabe más que cualquiera de nosotros, pero no todo. A quien le tiene plena confianza es a Jason Keyes. De una u otra manera, él se supo ganar la confianza de Frank más de lo que yo lo hice.-
-¿Cómo está la situación ahora?- preguntó Barnaby, intentando ser más objetivo.
-La organización se encuentra al oeste de la ciudad, en una fábrica de calzado abandonada, la fachada es mero señuelo ya que la inteligencia, oficinas, dormitorios, almacenes y demás se encuentran distribuidos en ocho pisos subterráneos. Al nivel de piso sólo le conocemos como "El vínculo" ya que una vez pasando por aquel patio, decidimos dar nuestras vidas a Ouroboros y al Creador. La organización crece cada vez más, estamos refugiando de tres a nueve NEXTs adicionales diariamente, y contando el agregado de hoy, el registro contaba 950 miembros en activo.- explicaba Deino.
-¡¿Ya tienen tanta gente?!- exclamó Tiger evidentemente preocupado.
-Cuando yo me uní, ya habían unos 500 o 550 NEXTs afiliados.-
-¿Y cómo sustentan tal cantidad de personas?- preguntaba Barnaby, con un sentimiento de angustia al pensar que realmente deberían estar por mucha más preocupados.
-No podría decirles con exactitud.- agregó Lunatic.- Sólo me enteré de casualidad que una mujer es quien solventa todos los gastos y que a cambio, Frank tiene que reunirse con ella una vez al mes. Supongo que la enamoró y la usa a su favor.-
-Eso es caer muy bajo, jugar con los sentimientos de una persona...- admitió Kaede en voz baja.
-Lunatic... tenemos que irnos ya.- dijo Deino, con un semblante preocupado.
-Cierto.- asintió Yuri y se puso de nuevo la máscara de Lunatic.- No podemos permitir que se note la ausencia de éstos dos.-

-Sólo... prométeme que tendrás mucho cuidado. ¿De acuerdo?- decía Kotetsu a la vez que abrazaba a su pequeña del abdomen, evitando cualquier contacto piel a piel. Su voz sonaba un poco recia, como negándose a querer dejar ir a la chica.
-Mantén un perfil bajo y no hagas nada que pueda comprometer tu fachada.- agregó Barnaby con una voz suave, como si estuviera brindando consuelo en vez de dar una indicación.
-Lo prometo.- decía con algunas lágrimas en los ojos, abrazando con recelo el cuerpo de su padre con un brazo y tomando el brazo de Bunny con el otro.- De verdad... estoy arrepentida de hacerlos tener que pasar por esto, pero se que puedo ayudar.-
-Nosotros también pensamos eso, Kaede. Confiamos en ti. Como dijo Lunatic, esto será imposible sin ti.- dijo el rubio con seguridad, aunque con un poco de miedo a la vez.
-Serás una excelente heroína algún día...- dijo Tiger, alzando su mirada para ver a los ojos de su hija.- No... ya lo eres.-
La castaña se aferró más al abrazo, pero la mano de Yuri sobre su hombro le indicó a la chica que era tiempo de irse; Kaede soltó a su padre con cierta reticencia y amargura, buscó por debajo de sus ropas el guardapelo con la imagen de la joven Origa y mientras se iluminaba en un aura azul fluorescente su rostro cambió, volteó una última vez a ver a su padre y se dio la vuelta.
-Lunatic... Yuri.- recordó Barnaby.- Tu secreto estará a salvo con nosotros.-
-Lo agradezco.- dijo el vigilante haciendo una pequeña reverencia.
-Seguro entenderás que debo compartir la información de hoy con los demás héroes, ya que somos de las principales presas en esta lucha. Me limitaré sólo a los detalles de Ouroboros.- Yuri simplemente asintió.- Y... ¿me permitirías hablar de tu identidad con Ryan y Anaksha? Son de confiar además de ser nuestros aliados directos. Nuestra lucha es su lucha. Por favor.- esta vez, el vigilante lo pensó un poco. Tenía derecho a negarse después de todo.
-¿Confían en ellos?- preguntó con frialdad.
-Así es.- respondió el conejo con el mismo sentimiento, acompañado de la mirada confidente y llena de seguridad de su compañero.
-¿Les confiarían sus vidas si fuera necesario?- los héroes volvieron a asentir sin vacilaciones.- Lo pondré de esta manera... ¿Les confiarías la vida de tu hija?- esta vez la pregunta fue dirigida al mayor de los Kaburagi. El veterano abrió los ojos en señal de sorpresa para después fruncir el ceño y responder.
-Ryan abandonó al mejor compañero que pudo tener después del incidente de la Diosa para permitirme luchar junto a Barnaby, después regresó cuando se lo pedí para que mi compañero tuviera a alguien a su altura de su lado. No se opuso cuando el Trío se formó, me confió sus problemas y me confesó su amor por Anaksha, y ella... ella me devolvió mis poderes. Ryan es absolutamente leal y Anaksha es devota e incondicional. No podría confiar mi vida o la de mi hija en mejores manos.- terminó de decir con una confianza abrumadora.
-Entonces, no tengo ninguna objeción.- el vigilante suspiró y se dio la vuelta dispuesto a marcharse con los dos jóvenes.
-¡Esperen! Antes de irse... ¿Podría hablar con el chico?- Deino se vio desorientado por un momento y buscó el permiso de Yuri, quien susurró "No tardes" dando el consentimiento necesario. El rubio platinado se acercó a donde estaba el veterano. Tiger pasó un brazo por los hombros del muchacho y se dio la vuelta, inclinándose un poco para que nadie escuchara lo que preguntaría.
-¿Es verdad que estás enamorado de Kaede?- preguntó con ojos penetrantes. Un rojo coloreó las mejillas del chico, quien no hacía más que balbucear.
-¿Y-yo? ¿S-señor...' Pues... verá... lo q-que p-pasa...- Deino no podía articular palabras concretas ni mirar directo a los ojos del padre de... de Kaede.
-No me pareces un mal muchacho.- dijo Kotetsu y le sonrió al chico, a lo que éste se calmó sobremanera y soltó un suspiro de alivio.- Pero si le rompes el corazón, seré yo quien te rompa el trasero. ¿Entiendes?- la expresión del veterano se volvió a endurecer y el miedo se hizo presente una vez más.
-Sí, señor.- fue lo único que Deino atinó a decir, después se volvió a reunir con sus colegas y los tres de Ouroboros dejaron el lugar.
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-¡Annie!- exclamo Ryan con la mirada baja, viendo fijamente el pavimento debajo de ellos, llamando la atención de su compañera. Anaksha se levantó de golpe del otro extremo de la viga y se situó a lado del rubio.- Se marchan ya.-
Ambos héroes observaban como las tres figuras que habían llegado hace unos treinta o cuarenta minutos abandonaban el punto de reunión con paso firme, parecía que el encuentro había transcurrido sin ningún percance aparente. Pero de pronto, de las tres personas que caminaban lejos del lugar, una que conocían particularmente bien se frenó en seco unos segundos; Lunatic volteó el rostro, dejando que los héroes en las alturas la apreciaran unos momentos para después iluminarse todo su alrededor en aquellas majestuosas flamas antinatura. Ardió unos segundos y después se reincorporó a los otros dos para marcharse definitivamente.
-¿Qué... demonios fue eso?- preguntó Ryan con una pequeña pero inevitable expresión de miedo. Annie le contestó inundada por el mismo sentimiento.
-Quiso darnos a entender que estaba consciente de nuestra presencia. Él supo todo el tiempo que nos encontrábamos aquí... Hay que bajar rápido. No sabemos si esto pudo repercutir de manera negativa en su encuentro. Sujétate de algo.- dijo Annie con nerviosismo, a lo que Ryan se hincó y aferró fuertemente sus manos a la viga; la Leona Siniestra se iluminó en el peculiar azul brillante y con su telequinesis separó el cable de alta tensión que sujetaba el bloque de metal a la grúa de construcción al mismo tiempo que hacía la viga levitar y descender suavemente pero con rapidez hasta llegar a nivel de pavimento. Ambos saltaron de la metálica superficie con agilidad y se dirigieron con rapidez a confirmar el estado de sus colegas.
-¡Hey! ¿Se encuentran bien?- preguntó Ryan con preocupación.
-Lunatic nos... descubrió.- decía Anaksha al verse interrumpida por la escena. Barnaby le dirigió a la chica una mirada entre relajada y triste mientras abrazaba reconfortante la cabeza de Kotetsu, quien lloraba ahogadamente y en un incómodo silencio. Después de un par de segundos el veterano se reincorporó, tomó las manos de Barnaby y las besó con demasiada ternura como para ser descrita; se levantó dejando caer con pesadez los hombros, permitiendo el escape de un gran suspiro, cargado tanto de alivio como de estrés.
-Kaede estará bien... él lo prometió.- dijo Tiger al secarse las últimas lágrimas que corrían por su rostro.
-¿Él? ¿Lunatic?- preguntó Ryan.
-Es una historia que me parece que deben escuchar...- dijo Barnaby al recargarse sobre un muro, adoptando una posición cómoda para comenzar a contar aquella anécdota.- Mantengan la mente abierta, es un tanto... increíble.- los dos héroes asintieron y Bunny comenzó a hablar.
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-¡Si ese es el caso debemos de atacar de inmediato antes de que junten más rebeldes!- exclamó el Príncipe de la Gravedad Errante evidentemente alarmado.
-No te precipites, Ryan. Creo que tenemos que evaluar la situación primero.- decía Barnaby.
-¿No creen que si Kaede pudiese saber con más exactitud lo que piensan los demás militantes tendríamos más oportunidad de saber por dónde atacar a la Organización?-  preguntó Kotetsu con un repentino cambio de actitud.- Confío en mi hija, y si dijo que ayudará es por que lo hará.-
-Pienso que lo más prudente sería esperar hasta la próxima vez que Kaede se reporte. Así le daremos tiempo de recolectar toda la información que le sea posible. Además, con el chico Deino trabajando junto a Frank y la promesa de Lunat... de Yuri Petrov... bueno, tengo la corazonada de que mantendrá su palabra.- agregó la semi pelirroja.
-¿El juez de Justicia, eh? ¡Vaya que ésa no me la esperaba!- admitió Ryan con una leve sonrisa.